En este portal dedicado a la información local, insular, Comunidad Autónoma Canaria, nacional e internacional, relacionada con nuestro archipiélago,  al comentario, a las críticas, a las denuncias y otros temas de interés de bien social, donde pretendemos trasladar lo bueno y aquello que la comunidad vecinal social, trata de hacer llegar a los demás, por una u otra razón, este no son atendidos por las administraciones o esta no hacen llegar a los conciudadanos, entre otras cosas. Aquí la mantenemos un tiempo como reflejo recordatorio omitiendo la fecha de su edición, para evitar posibles picarescas.-

ESTAMOS ACTUALIZANDO EL PORTAL, DISCULPEN LAS MOLESTIAS

Última actualización: 3-Marzo-2010

Levantemos los corazones

“Su nombre es El Señor y está en la cárcel,

está en la soledad de cada preso

y nadie lo visita y hasta dicen,

tal vez, ese no era de los nuestros”

¿Le conocéis? M. Manzano

"Los más pobres entre nosotros son aquellos que no tienen el don preciado de la libertad; con estas palabras describía Mons. Pedro Meurice en enero de 1998, uno de los acápites más doloroso de nuestra realidad. Hoy, doce años después, podemos decir que el número de los más pobres entre nosotros es mucho mayor y abarca a casi todos los rincones geográficos y familiares de nuestra patria.

La Iglesia está llamada a desplegar su acción caritativa y evangélica sobre este basto campo del presidio y así lo hace sin duda en medio de sus limitaciones materiales, humanas y jurídicas. Comparten sin embargo esta dura realidad carcelaria un grupo de hombres y mujeres que, por el contrario, constituyen ellos mismos un modelo de testimonio evangélico para la Iglesia y de acción profética en la verdad; son aquellos a los cuales Cristo llamó felices y nos dijo que suyos es el Reino de los Cielos; los perseguidos y encarcelados a causa de la justicia. Sobre estos fijaremos nuestra atención en este artículo.

¿Podemos en estos momentos permanecer en la cerca o en las gradas, sin optar?, ¿Se ama de igual forma a las víctimas que al verdugo?, ¿No será el amor en solidaridad para unos y en conflicto para el otro?, ¿Podrán sentarse en un mismo banco y desearse la paz lo triturados y los defensores públicos o mudos, de la maquinaria?, ¿la cuestión hoy es salvar la neutralidad política de la Iglesia, madre de todos, frente a los proyectos y partidos políticos o la cuestión será más bien salvar la opción preferencial por los pobres y oprimidos?. Si es esto último, entonces estamos llamados a solidarizarnos con unos hijos a los cuales sus supuestos “hermanos” que detentan el poder, le niegan sistemáticamente sus derechos.

¿Nos refugiaremos en el cinismo de no sentirnos ni siquiera decepcionados o frustrados ante el imperio de la mentira y el sufrimiento del inocente?, ¿acaso nos dejará tranquilo el hecho de que no sean nuevos estos sucesos y ya nada esperemos?, ¿es lo mismo para nosotros el que va a la cárcel por la justicia que el que escala posiciones con su silencio? Parece que para Cristo no lo fue, cuando a unos “pobres” los llama felices y a otros “satisfechos y suficientes” los llama pobres y les advierte su final.

Para un pacífico prisionero político, lo primero que debemos exigir públicamente, es su liberación incondicional e inmediata, cualquier otra cosa es  “pasar con ficha”, es complicidad con la injusticia, más que un caso de pastoral penitenciaria, estamos ante casos de Justicia y Paz, no vale ir a las ramas, ni al lamento plañidero, ni a la frase ambigua que dejan las responsabilidades suspendidas en la indefinición eterna (¿por qué no fue posible?), ni al miedo disfrazado de “equilibrio y prudencia”, de quien en definitiva está fabricando un mal sombrero cuando ya se cortó la cabeza, ni mucho menos a la lección principista de moral cristiana, de quién nada muy bien fuera del agua, no queda más que ir a la raíz del problema y al confesionario hoy, mañana no se aceptarán menos que la petición pública de perdón por la complicidad, de los que debieron alzar a tiempo sus voces, alto y claro.

¿Quién mató a Zapata?, La Dictadura, las leyes injustas que no rechazamos a tiempo, los Generales y militares que endiosamos y nos apresuramos a legitimar, como quien busca el favor de los poderosos para franquear los obstáculos a sus intereses institucionales y personales, las farsas electorales que nunca condenamos, la mentiras que no desenmascaramos y la complacencia acumulada, a Zapata lo mató nuestro silencio y desidia. Nuestro lenguaje sibilino, nuestra costumbre de no llamar a las injusticias por su nombre, de no mencionar a los presos políticos por sus nombres propios e incluso negarle ese estatus con nuestra ambigüedad calculada. Ni Fuente Ovejuna, ni los E. U. A., tuvieron nada que ver, basta ya de mentiras y de rehuir responsabilidades, los primeros nunca se enteraron por la interferencia,  el silencio y la desinformación en nuestros medios y los segundos ya juzgaron a sus propios carceleros y son los únicos que, en América, honrosamente alzan su voz, sistemáticamente, por estos hombres, sin menoscabar su dignidad.

Se suceden: guerras, militarismos, terrorismos, luchas de clase, “estados totalitarios que falsifican sistemáticamente la verdad, que ejercen el dominio político y exclusivo de la opinión, que manipulan a los acusados y a los testigos en los procesos públicos y tratan de asegurar su tiranía yugulando y reprimiendo todo lo que consideran delitos de opinión” 1. Descubrimos que estas realidades tienen una misma raíz: el ateísmo, la impiedad, el desprecio de la persona humana, la fuerza sobre la razón y el derecho; como nos dijera Juan Pablo II en la Centesimus Annus. Descubrimos igualmente que el hecho de que existan muchas leyes no significa necesariamente que haya mucha justicia.

Parece que nos hundimos: “Maestro, Maestro, estamos perdidos”; gritamos asustados. ¿Donde está la fe de ustedes?, ¿Por qué tienen miedo? 2 – nos responde.

“Que se me paralice la manos derecha, que se me pegue la lengua al paladar …” 3, sino descubro el rostro del Siervo doliente en este pueblo, sin rostro ni condición humana, en este pueblo en quien ya nadie cree, ni siquiera el mismo y que no sabe ni puede más que sufrir.

Repitamos con Juan Pablo II, ante tanto escepticismo, oportunismo y cobardía: “Cristo nos enseña que vale la pena trabajar por una sociedad más justa, que vale la pena defender al inocente, al oprimido, al pobre. Que vale la pena sufrir para atenuar el sufrimiento de los demás”.

Digamos con Martí: “El mejor modo de servir a Dios es ser hombre y cuidar que no se menoscabe la libertad” y “No hay poda que taje una nube de ideas”.

El que quiera soldados que defiendan la patria que no se los quite, quitándoles derechos a sus ciudadanos. Digamos con Varela: “La injusticia con que un celo patriótico indiscreto califica de perversas las intenciones de todos los que piensan de distinto modo es causa de que muchos se conviertan en verdaderos enemigos de la patria …”

Actualicemos las bienaventuranzas con los protagonistas de nuestro tiempo y digamos:

  • Felices los abogados que defendieron con valor a los inocentes, a los que descubrieron a tiempo, “que un día estos acusados serán acusadores y estos acusadores serán acusados” 4, o lo que es lo mismo, “…arruinó a los soberbios con sus maquinaciones. Sacó a los poderosos de sus tronos y puso en su lugar a los humildes …” 5.

  • Felices los conciudadanos que esta vez no permitieron ser engañados y no se prestaron al convite de mastines de los actos de repudio y que están: “con su picota al hombro para quien les azuza a odios inútiles y para quien no les dice a tiempo la verdad” 6.

  • Felices las comunidades que sorteando presiones y amenazas del poder, muestran una solidaridad patente con los presos y sus familiares, en este peregrinar de un extremo a otro de Cristos rotos con sus cruces; porque ellas crecerán en espíritu y verdad y construyen sobre roca firme.

  • Felices los cirineos que han aliviado tanto dolor y cansancio.

  • Felices las madres, esposas, hijas y hermanas que no dejan morir la esperanza, con su dominical liturgia de palomas blancas, gladiolos y velas encendidas.

  • Felices los que sobreponiéndose al miedo, aún alzan la voz por los silenciados, porque no han permitido que la libertad cayera al suelo, ellos se multiplicarán como las estrellas del cielo y serán levadura del pueblo nuevo.

El aislamiento no podrá esta vez impedir la solidaridad. Ni podrán la descalificación y el perjurio impedir la comunión. “Abrazo sea el mar y uno los cubanos de la isla y los de afuera” 7. No saben lo que han hecho, han estremecido y despertado las conciencias en todas las latitudes, nos han unido para siempre.

¿Quiénes son, de dónde le nacieron a la patria estos héroes, estos candidatos a mártires, estos santos, estos hijos “imprudentes”?

“Estos son los que lavaron y blanquearon sus vestiduras en la sangre del cordero” 8, los que se prenden como antorcha en la noche oscura y fría para guiar a sus hermanos hacia el día. Los que nos muestran: “que no todo está perdido, los que ponen su corazón, los que saben que no será tan fácil como pensábamos” 9, pero no imposible por la gracia de Dios. Los continuadores legítimos, que saben encauzar la savia buena de Varela y Martí por los cauces pacíficos y no violentos de Gandhi y Luther King. Los que prefieren morir a matar, amar a odiar, perdonar a vengar, dialogar a injuriar. Felices entonces ellos también, porque son de los que luchan toda la vida, de la legión selecta de los imprescindibles, de los predilectos de Dios.

Consuelen, (…), consuelen a mi pueblo.

Háblenle, (…), háblenle a su corazón, y

Díganle que su jornada ha terminado”.

“Abran, (…), tracen, (…), aplanen, (…), griten (…): toda carne es hierba, la hierba se seca y la flor se marchita cuando sobre ella sopla Yahvé”.

Sube, (…), proclama, (…) resuena fuerte tu voz, (…), grita sin miedo: Aquí está su Dios, Sí, aquí está y viene con mucho poder y lo someterá todo con su brazo, (…) y nos pone junto a su corazón” 10.

Se trancó  el dominó; por las dos cabezas, valor y poco tanto que la data, la gana el que menos tenga, el que menos se haya guardado para sí mismo. ¡Ay de los que se guardaron y se confiaron a las fichas altas! Pues serán contadas en su contra.

¿Querían una señal?, pues no se le dará otra que la de Jonás, en un martirio de 86 días de huelga de hambre; ¿querían presos?, pues ya se les han dado cientos; ¿querían muertos?; ¿acaso la desesperación y la locura no les han dado ya bastante? Pues ahí están, no son de cartulina ni de “trapo y lentejuela” 11, ni fabricados e inflados por la propaganda oficial, no son una realidad virtual que tuerce historias verdaderas, ni héroes por decreto; no lo necesitan, brillan con luz propia, son sangre de vuestra sangre y carne de vuestra carne, son la piedra de tropiezo, la brasa en la mano, la culpa en el alma, el guijarro en la bota, el cierre del juego, juntos formarán: “ese rabo de nube, ese torbellino en el cielo,  esa gran ira que sube, ese barredor de tristezas, ese aguacero en venganza que se llevará lo feo y nos dejará el querube” 12.

Sabemos con Martí; que “El dolor alimenta, el dolor purifica, el dolor nutre”, que “El caudal de los pueblos son sus héroes”, que “Los hombres son como pequeños maguas que chocan y se quiebran; y de los vasos rotos surge esencia de amor que alienta al vivo”. Sabemos que las cárceles son hoy, ese “…circo inmenso de espléndida batalla; en que riñen con su escudo de oro los siervos de la carne y con su pecho abierto, los siervos de la luz; (…) cuerpo a cuerpo, (…) diente a diente, entre la ley del amor y la ley del odio. Ha vencido esta vez la ley del amor”. El dolor, la soledad y el silencio transformarán en perla preciosa, al grano de arena, en el seno de la ostra cerrada; y le darán alas, en la prisión de su ovillo, a la oruga callada.

El dolor que nos embarga en manos de Dios lo ponemos, sabiendo que a él le duele más, pues el nos conoce mejor y nos ama primero y a todos, a víctimas y victimarios. Su amor nos lanza a la reconciliación y al diálogo que no a la inoperancia, ni a la actitud del avestruz ante la impunidad. “Queremos aprender de María, Señora Nuestra de la Caridad, a mantener nuestro SI y a sufrir, como Ella al pie de la Cruz, cuando no quiso contarle al mundo su dolor, sino proclamarle con fuerza su esperanza” 13. Fructifiquemos en iniciativas de solidaridad y desde las llagas que nos muestra el Cristo Resucitado renazcamos a la paz profunda, a la lucha limpia y serena y cantemos con el corazón levantado: “por mis hermanos y compañeros, voy a decir la paz contigo. Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien” 14. Y tengamos confianza, nuestro Guardián no duerme.

José M. Fernández-Vega Barreto

1 _ Catecismo de la Iglesia Católica (1992).

2 _ Evangelio de San Lucas: 8, 24 – 25; Biblia Latinoamericana.

3 _ Salmo 137, 5 – 6: Biblia Latinoamericana.

4 _ Palabras de un abogado defensor durante los juicios de la “Primavera negra de Cuba”.

5 _ Evangelio de San Lucas: 1, 51 – 52; Biblia Latinoamericana.

6 _ Selección de pensamientos de José Martí, IPS, p.24.

7 _ Ibíd., p-24.

8 _ Apocalipsis: 7, 14; Biblia Latinoamericana.

9 _ Parodia de un fragmento de una canción del cantautor argentino León Giego.

10_ Fragmentos de Isaías: 40; Biblia Latinoamericana.

11_ Fragmento de la canción  “La maza” de Silvio Rodríguez.

12 _Parodia de un fragmento de la canción “Rabo de Nube” de Silvio Rodríguez.

13_ Fragmento del Mensaje Final del ENEC; 1986

14_Fragmento del Salmo 121, Biblia Latinoamericana.

 


14 de Febrero, San Valentín (día de los enamorados)

 

Un cofrade que se negó a renunciar su fe cristiana, y además ayudaba escapar a los cristianos de las cárceles de los romanos.


Cofrade, santo y mártir

 

Valentín era un romano cofrade que ayudaba en un templo católico durante el reino de Claudio Aurelio III en la época en que el Emperador decidió que los hombres jóvenes debían todos ser soldados solteros, prohibiendo así el matrimonio. Valentín pensó en la injusticia del decreto y decidido ayudar al sacerdote oficial del templo. En secreto ambos continuaron practicando el rito del matrimonio para parejas jóvenes..., hasta que fueron descubiertos por los guardianes de Claudio Aurelio III quién dio orden de encarcelarlos por desafío a la ley.

En mi desconocida literatura romántica hallamos que Valentín el cofrade, ya en la cárcel, conoció a la hija de un celador, una hermosa muchacha ciega quien sufría el desdén de los jóvenes que se acercaban a ella. Una estrecha amistad surgió entre ambos; luego convirtiéndose en un ardoroso juvenil sentimiento.

Entre tanto, Valentín –dada la confianza que había adquirido con los carceleros- ayudaba a escapar a los cristianos encarcelados; actitud que complicó mas aún su situación ante Claudio Aurelio III quien enterado, ordenó decapitarlo el 14 de febrero. El Papa Gelasio I, que presidía la Iglesia en el siglo V, ante tan acto de cristiana fidelidad, elevó al cofrade Valentín a su status de ‘santo’. Previo a efectuarse la condena del ya entonces nombrado Santo, éste dejó una misiva de despedida a la joven hija del celador con la tradicional firma  "de tu Valentín".

San Valentín murió el día 14 de febrero, 269 A.D

Los cristianos recogieron su cuerpo y se dice lo enterraron cerca de la llamada “Ponte Mole”, en Roma, donde se construyó una iglesia en honor del mártir.

En el año 496 A.D., el Papa Gelasio en una acta papal puntualizó: ‘Dios sabrá mejor que nosotros qué hizo exactamente este santo, pero hay que rezarle’. Y declaró el 14 de febrero para honrar al cofrade, santo y mártir

ÁRBOL DE MI ALMA

Como un ave que cruza el aire claro,
siento hacia mi venir tu pensamiento
y acá en mi corazón hacer su nido.
Ábrase el alma en flor; tiemblan sus ramas
como los labios frescos de un mancebo
en su primer abrazo a la hermosura;

Ancho es mi corazón, y es todo tuyo.
Todo lo triste cabe en él, y todo
cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere!
De hojas secas, y polvo, derruidas
ramas; lo limpio; bruño con cuidado
cada hoja, y en los tallos; de las flores
los gusanos y el pétalo comido
separo; creo el césped en contorno
y a recibirte, oh pájaro sin mancha,
apresto el corazón enajenado!

(Fragmentos de un poema de José Martí en Versos Sencillos)


 

La Torre de Hércules

 

Destruido el faro de Alejandría, este único faro romano tomó su relevo, es el más antiguo del mundo y aun en funcionamiento.

Torre y faro situado en la península de la ciudad de La Coruña, en Galicia y data del siglo I. d.c.
Su altura total es de 68 metros, tiene 234 escalones y se levanta a 106 metros del nivel del mar.

Es el segundo faro en altura de España, por detrás del Faro de Chipiona.

En el 2007, fue elegida candidata para engrosar la lista de Patrimonio de la Humanidad.
El 9 de septiembre de 2008 se hermanó con la Estatua de la Libertad de Nueva York y el día 25 de ese mismo mes con el Faro del Morro de La Habana, el más antiguo de América y uno de los emblemas de Cuba.
El día 27 de junio de 2009 La Torre de Hércules fue declarada  Patrimonio de la Humanidad.

Cada noche el faro cada 20 segundos emite 4 destellos blancos -visibles a 24 millas-; los días de niebla emite una señal sonora que puede oírse a 7 millas, facilitando la navegación y la entrada de los navíos al puerto de La Coruña. La Torre de Hércules fue construida por los romanos. Inscripción al pie de la torre y referencias documentales sobre la ciudad de La Coruña revelan la existencia del faro.  En su base se encontró una piedra votiva con inscripción en latín, que permitió identificar al autor de la misma como Cayo Sevio Lupo, arquitecto originario del hoy Coímbra, en Portugal.
La mitología dice:

...hubo un gigante llamado Gerión, rey de Brigantium, que obligaba a sus súbditos a entregarle la mitad de sus bienes, incluyendo sus hijos. Un día los súbditos pidieron ayuda a Hércules, que retó y derrotó a Gerión, lo enterró y levantó un túmulo que coronó con una gran antorcha. Cerca de este túmulo fundó una ciudad, llegó la primera persona: una mujer llamada Cruña, y Hércules puso a la ciudad este nombre...

 

 

Estatua de Breogan, rey de la mitología celta y figura en el himno gallego. Según la leyenda fundó laCiudad de Brigantia, hoy La Coruña >>>>


El vapor "Valbanera" viaja a la eternidad  

"El pueblo de La Habana ha probado que ama y cree en la vida perdurable", destaca Diario de la Marina. La Lonja de Comercio suspendió sus operaciones y pidió el cierre del comercio habanero en señal de duelo durante el tiempo que durasen los actos religiosos

El 24 de septiembre de 1919 se celebró en La Habana, en la iglesia de San Felipe, un solemne funeral oficiado por los Padres Carmelitas Descalzos en sufragio por las almas de los pasajeros del Valbanera.

En La Palma la tragedia adquirió tintes dramáticos, afectando especialmente a la familia de Agustín Benítez

 

DA/Juan Carlos Díaz Lorenzo/Santa Cruz de La Palma
Ante un enlutado catafalco, adornado con atributos de la Marina, la misa de réquiem, cantada con orquesta, contó con la presencia del embajador de España, cónsul de España, Obispado, todos los centros regionales y el Casino Español, representaciones de la Marina cubana mercante y militar; un amplio elenco religioso, las dotaciones de los barcos surtos en puerto, representantes de la prensa del país y los familiares de los pasajeros y tripulantes del Valbanera residentes en Cuba, además de un inmenso gentío de fieles, tratándose de "una imponentísima manifestación de fe católica y de condolencia a los familiares de los náufragos.
El pueblo de La Habana ha probado que ama y cree en la vida perdurable", destaca Diario de la Marina. La Lonja de Comercio suspendió sus operaciones y pidió el cierre del comercio habanero en señal de duelo durante el tiempo que durasen los actos religiosos.
La misa solemne de réquiem de Perosi estuvo presidida por el vicario provincial de los Carmelitas en Cuba y prior del convento de San Felipe, fray Florentino del Sagrado Corazón de Jesús, ayudado por fray Mateo de la Santísima Trinidad y fray Ignacio de San Juan de la Cruz, miembros de la misma orden. En el coro, además de las numerosas voces seglares, participaron también los carmelitas fray José Luis de Santa Teresa, fray Eusebio del Niño Jesús y fray Valentín, así como los sacerdotes cantores de las diferentes comunidades de La Habana, dirigidos por fray Hilarión de Santa Teresa, superior de los Carmelitas de Matanzas.
El día 26, Gaceta de Tenerife publicó una noticia que dio un vuelco en el corazón de muchos familiares de los pasajeros del Valbanera: "Llegada a La Habana de supervivientes". El alcalde de Santa Cruz, Esteban Mandillo, se hizo eco ante la prensa local de un radiograma recibido desde La Habana vía Barcelona, a través de la Asociación de Capitanes y Pilotos Mercantes, interesándose ante la casa Pinillos para que telegrafiara con urgencia los nombres de los supervivientes y cuantos detalles se conozcan "por ser grandísimo el interés que hay en esta población".
Sin embargo, al día siguiente, se desmintió la noticia, lo que hizo hundir aún más los ánimos de los familiares y amigos de las víctimas.
De los muchos gestos de solidaridad expresados en aquellos días, destaca la noticia de que el comandante del cañonero Infanta Isabel, teniente de navío Ángel Cervera, de apostadero en el puerto tinerfeño, abrió una suscripción a bordo del buque de su mando "para llevar recursos para las familias pobres de todos los emigrantes, clases y marinería y asimilados, que hayan perecido en el naufragio".
En La Palma, la tragedia del Valbanera adquirió tintes dramáticos, afectando especialmente a la familia de Agustín Benítez Rodríguez, que había sido secretario del juzgado de la capital palmera y de su hermano José, director del periódico El Mercurio, de La Habana, pues hacía apenas tres años, en marzo de 1916, que habían perecido cuatro de sus miembros en el naufragio del Príncipe de Asturias y ahora se repetía la escena, con otros cinco miembros, en la catástrofe del Valbanera.
En la tragedia del Príncipe de Asturias desaparecieron la madre de Agustín Benítez, sus hermanos Pino, en delicado estado de salud, y Ezequiel, éste último recién casado hacía dos semanas, así como su futuro cuñado y novio de la primera, quienes pretendían contraer matrimonio tan pronto como su prometida se restableciera de su enfermedad; mientras que en el Valbanera encontraron la muerte su hermana Francisca Benítez Rodríguez, así como sus tres hijos, Juan, Carmen y María del Pino, de seis, dos y un año de edad, respectivamente, que iban a reunirse con su esposo y padre, Diego Martín Pérez, residente en La Habana desde hacía un año; y su cuñada Isabel Perdigón Álvarez, viuda de Ezequiel Benítez, que iba a encontrarse en Ciego de Ávila con su hermano Juan Perdigón.
Otro de sus hermanos, Jerónimo Perdigón, residente en Icod de los Vinos desde hacía unos años, donde tenía establecido un comercio, confirmó al periódico La Prensa el embarque de su hermana en el vapor Valbanera en viaje a La Habana.
En Santa Cruz de La Palma embarcaron 116 pasajeros, de los cuales, al llegar a Santiago de Cuba, sólo seis de ellos manifestaron su deseo de continuar viaje hasta La Habana en el barco, entre los que figuraban los cuatro citados.
El 6 de octubre se celebró un solemne funeral en la parroquia matriz de El Salvador, en la capital palmera, que contó con la presencia de las autoridades insulares, una comisión militar, el cuerpo consular acreditado en la isla, así como representantes de la compañía Pinillos Izquierdo y un numeroso público, "que concurrió a elevar sus preces al Señor por todos los desaparecidos, y testimoniar, una vez más, el hondo sentimiento que tan terrible desgracia ha producido".
El día 10, un mes después de la fecha supuesta del hundimiento del Valbanera, se celebró otro funeral en la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, en Santa Cruz de Tenerife, que estuvo presidido por el alcalde de la ciudad, Esteban Mandillo y las primeras autoridades militares y religiosas, oficiando el ilustre arcediano Santiago Beyro Martín, quien pronunció una "oración muy elocuentísima". El pueblo de Santa Cruz se volcó de lleno en el acto religioso, acordándose que el importe de la colecta se destinase al pago de misas mensuales en sufragio por el eterno descanso de las almas de las víctimas del Valbanera.
La Marina de Guerra cubana se movilizó desde los primeros momentos en busca del Valbanera o, en su caso, de los supervivientes o restos que permitiesen llegar a una conclusión definitiva. Pese a todos los esfuerzos, los resultados fueron negativos. Los cañoneros Cuba y Patria se hicieron a la mar cuando amainó el temporal y, en unión de un destructor de la Marina de Guerra de EE.UU., realizaron las primeras misiones de rastreo.
En los últimos días de octubre llegó a Cádiz el representante de Pinillos, Izquierdo y Cía. en San Juan de Puerto Rico, Álvaro Trigo, quien confirmó que el casco del Valbanera se encontraba efectivamente, en Rebecca Shoalds, en las proximidades de la Isla de Tortuga.
Según sus palabras, el Valbanera tenía el casco desgarrado por estribor y con un enorme boquete en la proa. Cerca del liner español se encontraban los restos de un velero americano que, asimismo con la proa destrozada, se presumía que también habría colisionado con el Valbanera durante el ciclón. ¿Era cierta esta versión? Se trataba, por supuesto, de una de las muchas que circularon durante aquellos días.
Pinillos, Izquierdo y Cía. informó en diciembre de 1919 que estaba negociando con una empresa de salvamento establecida en Jamaica la realización de estudios para el reflotamiento del Valbanera y, en caso de resultar imposible, rescatar al menos los cadáveres que se encontraban en su interior para su traslado a La Habana y darles sepultura.
Sin embargo, no se alcanzó un acuerdo, como tampoco con otras empresas especializadas de EE.UU. y, por último, se estableció contacto con la Compañía Cubana de Salvamentos. Por entonces, la compañía Pinillos declaraba que no le interesaba el reflotamiento del barco y sí la recuperación de los cadáveres de los pasajeros y de los tripulantes.
Las conversaciones tampoco dieron resultado y, finalmente, una empresa española solicitó realizar los trabajos previos a un detenido reconocimiento del casco, pero, como en los casos anteriores, no se alcanzó un acuerdo y poco a poco el Valbanera dejó de ser noticia, aunque memoria de la tragedia se ha mantenido en el tiempo.
En abril de 1924, después de otro temporal, los palos del Valbanera que todavía sobresalían por encima de la superficie del mar desaparecieron para siempre. Pasaron casi veinte años y en 1942 la U.S. Navy desguazó algunas planchas del costado de babor del pecio para reforzar blindajes navales.
En 1963, otro temporal removió las arenas movedizas que invaden los restos del Valbanera y dejó al descubierto la hélice de babor, que se encontraba a menos de seis metros de profundidad "y brillaba muchísimo". Uno de los chatarreros de la zona especializados en naufragios, Ted White, procedió a su extracción mediante una carga explosiva en el eje de la hélice, para después cortar las palas con un soplete e izarlas a la superficie con la ayuda de la grúa de una pontona. Las palas, según testigos presenciales, se vendieron a un anticuario de Miami.
El temporal azotó la costa norte de Cuba durante la noche del 9 al 10 de septiembre, es decir, cuatro días después de que el Valbanera hubiera salido del puerto de Santiago. Parece poco probable, asimismo, que el capitán Ramón Martín Cordero tuviera información en ese sentido de las autoridades portuarias cubanas. De haberlo sabido, resulta lógico pensar que hubiera preferido permanecer en puerto.
Extendido sobre el norte de la isla de Cuba, el ciclón tropical, característico de la época del año, dejaba sentir toda su furia sobre la ciudad de La Habana y sus aledaños. "Está descargando una tempestad sobre esta capital, desde esta madrugada, además de la lluvia es muy imponente el aspecto del litoral a causa del mal tiempo reinante, semejando un ras de mar las olas se estrellan sobre el malecón pasando el muro y bañando las avenidas del golfo. Un aerograma recibido al mediodía de ayer, por todos los buques, y estaciones radiográficas, anunciaba la presencia de un huracán, cuya velocidad se hacía ascender a 56 millas por hora, aumentando en intensidad, a medida que se acercaba más a las costas de Florida".
En todo caso, si el capitán Martín Cordero estaba informado de que en el Golfo de México se fraguaba un vórtice de mucha traslación e intensidad, debió medir y conocer bien todas las cuestiones y ahí surgió la terrible duda, cuanto más injusta, pues nunca se conocerán las razones exactas. ¿Debió salir de Santiago o, por el contrario, quedarse en puerto?
Se deduce que el capitán calculó que disponía de tiempo suficiente para alcanzar el puerto de la capital cubana antes de que el vórtice entrase en la costa Norte de la Isla. Entonces se hizo a la mar el Valbanera con 488 personas a bordo, entre pasajeros y tripulantes. Y lo hizo con las mejores condiciones de navegación y seguridad para el breve viaje: con una gran reserva en la flotación y a media carga. Se le vio navegar hacia el Oeste, por la costa septentrional de Cuba, después de haber remontado Punta Maisí. Testigos presenciales aseguraron que "iba fuerte y apretando fuegos" para entrar cuanto antes en La Habana.
Pero el ciclón corrió y pudo más. El mal tiempo comenzó a escorarlo y según afirmó el capitán de un correo británico que pudo entrar en el puerto habanero, cuando lo cruzó frente a las costas de Caibarién, el temporal se le echaba encima al Valbanera y éste, muy tumbado, forzaba y seguía a toda máquina para alcanzar el Morro al anochecer.
Ya era de noche cerrada cuando desde el castillo de Los Tres Reyes se avistaron las luces de un barco. A las cuatro de la madrugada, el capitán del Valbanera "pasó un aerograma a la Capitanía del Puerto pidiendo informes sobre si podía arribar al Puerto, contestándosele que esperara el día, y que se presentara para ser abordado por el práctico. El barco se mantiene fuera sin que se atreva su capitán a entrar".
Las señales de prohibición indicaban que el puerto se encontraba cerrado a la navegación y por morse se le transmitió la noticia y por el mismo medio contestó que trataría de capear el ciclón mar afuera, que ya era entonces un auténtico hervidero.
¿Era, en realidad, el Valbanera el barco que se acercó a La Habana?
Parece probable que el capitán Martín Cordero intentara alcanzar uno de los puertos de Florida mientras capeaba el temporal. Debió arrumbar al Norte, pasando al Oeste de Dry Tortugas y luego dirigirse a Tampa. El viento huracanado abatió al Valbanera sobre los cayos. Todos los indicios apuntan a que el naufragio se produjo de forma muy rápida, desde el momento en que el barco embarrancó en la arena y las grandes olas lo sepultaron. Es posible, además, que perdiera la antena de la telegrafía, por lo que no pudo emitir ninguna señal de socorro. Sin embargo, todo son suposiciones, porque no hubo supervivientes ni tampoco investigaciones oficiales.
En la noche del 9 de septiembre, y amenazado por la virulencia del ciclón, recaló de arribada forzosa en el puerto de Cienfuegos el guardacostas Hatuey, en el que viajaba el presidente de la República de Cuba, general Mario García Menocal, escala imprevista de un viaje oficial al oriente del país.
A medida que iban transcurriendo los días se fueron conociendo, aunque muy distanciados unos de otros, más detalles sobre la tragedia y nombres y más nombres. Desde luego, se sabía con certeza que la tripulación había desaparecido en su totalidad y el interrogante iba poco a poco aclarando identidades.
En la noche del 26 de septiembre, el alcalde de la capital tinerfeña, Esteban Mandillo Tejera, recibió un telegrama procedente de Barcelona que decía:
"Radiogramas publicados periódicos sobre llegada náufragos a La Habana desgraciadamente carecen de fundamento. Algunos pasajeros destinados a La Habana desembarcaron en Santiago de Cuba. Para detalles preguntar gerencia de Pinillos en Cádiz. Rómulo Bosch".
El 28 de septiembre arribó al puerto de Santa Cruz de Tenerife el trasatlántico Barcelona, también de la flota de Pinillos, procedente de La Habana. Hubo expectación, pero el capitán y los oficiales sólo sabían lo que habían captado por la telegrafía. Lo que sí se sabía con firmeza era que el Valbanera había desaparecido.
Al día siguiente se recibió en la capital tinerfeña el primer telegrama de los desembarcados en Santiago de Cuba. Venía firmado por José Ramos -abuelo materno de Juan Manuel García Ramos-, Zoilo Zamorano, José González y Manuel Ledesma y, fechado en Ciego de Ávila, estaba dirigido a Cristóbal Ramos, en Valle de Guerra.
Unos recibieron así un gran alivio, entre ellos la familia Hernández de Paz, de Fuencaliente de La Palma, bisabuelos maternos del autor, uno de cuyos hijos, Antonio, de 18 años, figuraba entre los pasajeros que habían desembarcado en Santiago aunque había pagado el pasaje hasta La Habana. Pero otros no lo pudieron celebrar. La tragedia se había consumado.
Bibliografía
- Díaz Lorenzo, Juan Carlos. La Palma, escala en la ruta de América. Madrid (2001).
- García Echegoyen, Fernando. El misterio del Valbanera. Madrid (1997).
- López Isla, Mario Luis y Vázquez Seara, Esther Lidia. Valbanera. El Titanic de la emigración canaria (en la prensa de la época). Santa Cruz de Tenerife (2000).

 

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