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BARRANCO DEL INFIERNO Reserva Natural Especial
INDICE: Barranco del Infierno (Tenerife), La futura estación del tren del sur, Santa Cruz de San Miguel de La Palma El Tren y Tranvía de Tenerife, El Hierro, Parque Nacional del Teide (Tenerife)
Paisaje emblemático del sur de la Isla de Tenerife, Reserva Natural Especial, está considerada además como uno de los centros genéticos de biodiversidad florística de la Isla. Desde el punto de vista geológico está formada fundamentalmente, por materiales basálticos de la primera serie tinerfeña, si bien alberga, prácticamente en la misma proporción, materiales geológicos de conformación más cercana, como un pequeño cono adosado al flanco este del roque del Conde, que los geólogos aseguran que por su composición parece más propicio de la segunda serie. Con Anaga y Teno, el macizo en donde se asienta el barranco del Infierno constituye la muestra más clara de la aparición de materiales antiguos en la Isla, motivo por el que algunos tratadistas e investigadores señalan su pertenencia, en tanto restos geológicos a tres remotas islas que al fin quedaron unidas por la intensa acción eruptiva en la zona que hoy ocupa las Cañadas. Una vez más, la actividad volcánica como definitoria de la conformación geológica de las Canarias. Los barrancos son pues aquí, la consecuencia más evidente y directa de la erosión, que los excavó en la tierra. Entre ellos son dignos de especial mención los del Hoyo, del Agua, del Infierno y el de Fañabé. Pero si hay que hacer mención a uno, no cabe duda de que éste debe ser el del Infierno, toda vez que ha dado nombre y entidad a la Reserva. Es además, el que ofrece a la vista mayor espectacularidad, merced a su cauce profundísimo y a su encajonamiento en saltos de más de ciento cincuenta metros de altura que albergan un caudal continuado y profundo de agua, lo que confiere a esta Reserva unas características propias y diferenciadoras del resto del paisaje volcánico canario. Sobresalen además de entre los interfluvios del barranco unos roques impresionantes y bellísimos, como lo son: el de Abinque, Negro, Conde e Imoque: los dos últimos tienen una altura superior a los mil metros, lo que bien da cuenta de su omnipresencia. El barranco del Infierno posee un cauce en el que se contiene además una formación de carácter ripario de sauces que constituye uno de los escasos restos de esta comunidad que aún quedan en la Isla. En las laderas más escarpadas abundan los dragos. La parte más septentrional, que es la parte más alta del barranco y también la zona más protegida, viene ocupada por todo un inmenso pinar que ofrece a la vista otro contrapunto notable dado que es un árbol muy poco frecuente en estos parajes. El espacio alberga comunidades de gran diversidad florística, con variados endemismos entre los que cabe destacar una docena larga de especies amenazadas, como el extraordinario cardoncillo "Ceropegia chrysantha", y una forma rara del balillo "Atalanthus microcarpus", así como otras que aunque son de menor interés contribuyen a conferir al entorno un significado diferenciador y acrecientan su hermosura. En lo mas alto de los roques hay también restos de materiales xeromesofíticos de transición, que ocupan las zonas de menos pendiente y depresión geológica, con especies señeras de esta tierra como el moralito (Rhamnus integrifolia), o la col de los riscos (Crambe ecaberrima), tenidas por muy raras y exclusivas, motivo por el que ha sido declaradas de especial interés conservacionista y son, en consecuencia, cuidadas y protegidas. Para algunas especies como la chahorra (Sideritis infernalis), el barranco del Infierno constituye un reducto de importancia capital para que allí encuentren refugio la mayor parte de sus concentraciones. Sobre Adeje, muy cerca, por ello del límite de este espacio de Reserva Natural Especial, en el cauce del barranco del Infierno, se descubrió allá por la década de 1920-30, un conjunto de restos óseos fosilizados que pertenecieron a una tortuga terrestre que habitó la isla hace varios millones de años. Los restos del animal, conocido como "Geochelone burchardii", fueron analizados y estudiados y los investigadores aseguraron que midió más de un metro de longitud. Con referencia a la zona del roque del Conde, hay que decir que está surcado en la mayor parte de su vertiente meridional por el llamado canal del Sur. Un curso de agua que tiene una importancia máxima a la hora de elaborar los planes de regadío de la isla en su cara sur. En las laderas donde la pendiente lo permite, se aprecian restos de bancales abandonados, que incluso alcanzan la cima del roque y constituyen otro motivo de curiosidad para quien lo visita. El barranco del Infierno es uno de los lugares, acaso por todo lo que anteriormente hemos comentado, preferido por visitantes y viajeros que a nuestra Isla de Tenerife llegan, por ese motivo en más de una ocasión aparece en uno de los primeros lugares de las ofertas turísticas, que en el exterior de la isla, península y extranjero, ofertan para atraer al turismo nacional e internacional, hacia nuestra Isla y por supuesto al resto del Archipiélago Canario. Volviendo a la conformación geológica de las bellezas que alberga el barranco del Infierno, y por hablar de uno de sus puntos más señalados y de mayor importancia geológica, el roque del Conde, hay que decir que éste se formó durante el primer y más antiguo ciclo volcánico de la isla de Tenerife, por lo que pertenece a la llamada serie antigua o serie basáltica primera. En tal periodo, hace cerca de siete millones de años, se extrajeron más de las terceras partes del volumen de la isla. Los materiales que se emitieron durante este ciclo afloran actualmente en Teno, Anaga y esta pequeña zona del macizo de Adeje que está bajo protección a fin de preservarla. Según varios estudiosos de la exclusividad geológica tinerfeña, estas tres zonas pudieron haber estado unidas en el pasado. Una antigua unidad basal que hoy, a la luz de estudios recientes, parece que fue originalmente de dimensiones mayores a las que en la actualidad tiene la isla, lo que es fácil de comprender si se tiene en cuenta el largo espacio de tiempo en que se ha estado sometida a los efectos de la erosión implacable. En la primera etapa geológica predominó el mecanismo fisural, que se caracteriza por una elevada tasa de producción de magma, de composición uniforme y continuada en el tiempo. Este primer ciclo erupcionador acaba con unas erosiones sálicas -o traquíticas- que en el presente constituyen la mejor cobertura de muchas crestas de Anaga. Así pues, y en el plazo mínimo de un millón de años, emergió a la luz del archipiélago Canario casi todo el volumen de lo que hoy es la Isla de Tenerife. Ese auténtico monumento al pasado geológico mas exclusivo que es el roque del Conde, no es una excepción a esta regla. Volvamos a hablar de otra de las características de este espacio, la arbórea, a fin de ampliar lo que, simplemente, ha quedado en su apunte, toda vez que su importancia, aquí también, es suma y diferenciadora: la presencia del sauce. El Sauce canario (Salix canariensis), supone un endemismo presente en estas islas y en el cercano archipiélago de Madeira, que se produce en lugares próximos a los cauces de agua continua, tanto en ambientes de solana como de umbría. En éste un árbol caducifolio, de entre siete u diez metros de altura. Presenta corteza grisácea y ramaje difuso. Suele florear a principio del invierno, entre los meses de enero y de abril, cuando acaba de adquirir todo su esplendor, que se marchitará cuando llegue el otoño. El sauce tiene muchos parásitos que lo acompañan una parte del año, larga, por cirto. De todos ellos el más importante es la llamada polilla de los sauces (Yponomeuta gigas), mariposa conocida en Tenerife, Gran Canaria y La Palma, que deposita sus huevos sobre el árbol a principio de la primavera. Sobre el mes de marzo, se pueden observar miles de larvas, que se alimentan y tienden una característica seda que le da al sauce un aspecto fantasmagórica: el árbol, atacado por sus parásitos, queda deshojado en poco tiempo. Los únicos reguladores naturales que parece tener la polilla del sauce son la lluvia y la bajada de temperaturas. Otras familias del sauce son la roya, que ataca a las hojas viejas, y que es un hongo que actúa sobre la corteza, el muflón, que come sus hojas, un chinche que le causa enfermedades y un ácaro que le produce unas agallas de coloración rojiza en las hojas. De manera que bien puede decirse que el sauce canario tiene numerosos enemigos que le impiden crecer solo. Esta particularidad, basada en la presencia de los cauces de agua, nos lleva a unas consideraciones, que el visitante deberá tener siempre en cuenta a fin de producirse con la corrección y el respeto debidos para con el entorno durante su periplo. Ciertamente, la geomorfología y climatología imponen cambios a la vegetación en cada isla, pero hay diferencias que obedecen a otros factores y que afectan fundamentalmente a la composición de la misma. La flora cambia de una a otra isla. Ello se debe en buen parte a la presencia de endemismos, especies que sólo viven en determinados lugares o islas. Los endemismos canarios tienen orígenes muy diversos. Unos son plantas que en el pasado se extendían por tierras continentales donde luego se extinguieron por la acción de los cambios climáticos (glaciaciones, desertización, etcétera), sin embargo han conseguido resistir en las Canarias como auténticas reliquias de otras épocas. Tal es el caso de muchas especies de la laurisilva, una paleoflora que a finales del Terciario (Mioceno-Plioceno) cubría gran parte de la cuenta del mar llamado entonces Thetys, y que hoy es el Mediterráneo. Se ha encontrado fósiles de especies parientes de las Canarias en la Rivera francesa, en Italia y en otros puntos más del Mediterráneo. Otros endemismos se han generado en las propias islas por la evolución local a partir de una especie colonizadora original. No es infrecuente encontrar géneros -como las taginastes o bejeques- que presentan en cada isla una especie propia, o que, incluso, dentro de una misma isla se han diversificado y adaptado a diferentes ambientes (pinar, laurisilva, zona árida, etc.). La población guanche nunca fue muy grande, se le calcula unos veinticinco mil individuos. Su utilización de los recursos naturales fue muy limitada, pues se dedicaron fundamentalmente al pastoreo de sus rebaños y practicaron poco la agricultura. Con la llegada de la civilización española en los siglos XIV y XV, el asentamiento y la ocupación del suelo se intensificaron hasta alcanzar las actuales cotas de superpoblación (unios doscientos habitantes por Kilómetro cuadrado). Las zonas elegidas para instalar sus residencias, sobre todo por parte de los europeos, fueron las medianías de las vertientes norte de las islas, pues allí era donde se encontraban los suelos más fértiles, los manantiales más abundantes y el clima más suave, sin fríos ni calores extremos. Lo que permitía a los peninsulares adaptarse fácilmente, al tiempo que evitaba la proliferación de enfermedades tropicales más frecuentes en otras zonas. De esta exclusividad gozó siempre la isla de Tenerife- Y de ahí que el barranco del Infierno, por ejemplo, uno de los puntos del Archipiélago en donde la temperatura es más fresca y parecida a la mediterránea, gracias a los cauces de agua y gracias también a la oxigenante presencia del sauce, ya analizada anteriormente. Por acabar este recorrido por el barranco añadiremos otros datos históricos. En estas tierras de Adeje tuvo su trono el único rey de Tenerife, el Gran Tinerfe. A su muerte sus nueve hijos adoptaron el titulo de "mencay" y se repartieron la isla. Un nieto de este rey, Pelinor, gobernó en este lugar hasta que Alonso Fernández de Lugo conquistó la isla en 1496. Adeje pasó a ser dominio de la familia Ponte que edificó aquí su Casa Fuerte y llevaron el título de marqueses de Adeje. En estas tierra funcionó el último ingenio de azúcar que vieron las Islas. Aprevechaba las aguas del barranco del Infierno y trabajaban en él mas de mil esclavos negros.
Europa Actualidad, ha querido repasar y profundizar en notas, apuntes, publicaciones y referencias sobre nuestras islas, y en su pasaje por las diversas bibliotecas y hemerotecas, hemos extraído de varias publicaciones este resumen. Recopilaciones E-R / ©Europa Actualidad-LL
"El Hierro" la isla del meridiano
Un pequeño recorrido los la isla del meridiano cero "EL HIERRO",
la avanzadilla española al Atlántico
El Hierro es la isla que en su proporción a su tamaño posee la superficie protegida de todo el Archipiélago Canario: el 58,1%. Gran parte de esta extensión está ocupada por el Parque Rural de Frontera, con gran variedad de usos y recursos, así como importantes valores que se entremezclan en un mosaico difícil de segregar. En este espacio confluyen actividades agrarias, ganaderas y forestales con elementos de destacada valoración paisajística, cultural y científica. En los demás espacios protegidos priman los valores ecológicos (reservas de Mencáfete y de Tibataje) o paisajísticos (Monumento Natural de Las Playas y Paisaje Protegido de Ventejís). En estos espacios se encuentran representados todos los hábitats de la isla, desde los halófilos costeros, al de laurisilva en El Golfo y el sabinar y los pinares en las cumbre. Especies de gran arraigo popular como el lagarto gigante (Gallatia simonyi machadoi) o la sabina (Juniperus phoenicea), y otras menos conocidas aunque también de alto interés científico como las palomas de laurisilva.
RESERVA NATURAL INTEGRAL
Mencáfete (H-1):
Municipio: FRONTERA Extensión: 463,9 hectáreas; Cotas de altitud: mínima 200m.; máxima: 1.440m. Flora: Sabina (Juniperus phoenicea), tabaibas (Euphorbia obtusifolia), pino (pinus canariensis), brezo (Erica arborea). Fauna: Gavilán (Accipiter nisus sp. granti), se alimenta de pajarillos. Poblaciones cercanas: Sabinosa. Vías de acceso: Pistas desde El Pinar o Sabinosa a la ermita de Las Nieves, en La Dehesa, tomando después la pista hacia el Mirador de Bascos. Descripción: El área delimitada comprende una importante sección de la pared occidental del gran semicirco del Valle de El Golfo está constituida por los materiales más antiguos de la isla -de edades cercanas al millón de años-. No obstante, en su extremo oriental, en las estribaciones del volcán Tanganosoga, se encuentran también materiales recientes, producto de erupciones de tan sólo unos pocos miles de años. Se trata de una ladera de gran pendiente sobre todo en su extremo occidental donde se convierte en un farallón casi vertical (bajo el mirador de Barcos) En las zonas menos escarpadas perviven restos del bosque termófilo, fayal. brezal y de las comunidades de transición entre ambas formaciones . El las zonas bajas, entremezcladas con el fayal-brezal, aparecen especies arbóreas como mecanes, madroños y peralillos; y a mayor altitud se establecen, eventualmente, especies más propias de comunidades climáticas de laurisilva. La fuerte pendiente del terreno limita bastante con el acceso al interior del área protegida. No obstante hay una pista que desde la carretera de Frontera penetra en la reserva por el Este, y otra que asciende por el Norte desde cerca de Sabinosa.
RESERVA NATURAL INTEGRAL
Roque de Salmor (H-2) Municipios: Valverde y Frontera Extensión: 3,5 hectáreas. Cotas de altitud mínima: 0 m. máxima: 43,8 m. Fauna: Hace años habitó estos roques una especie de lagarto gigante que aún continua conservando el nombre de lagarto de Salmor. Poblaciones cercanas: La Frontera y Tigaday Vía de acceso: Carretera desde Tigaday a las Puntas y posteriormente, rutas por el mar. Descripción: La reserva se compone de varias bajas marinas y dos pequeños roques de 40, y 100m. de altura respectivamente, de paredes escarpadas y sendas plataformas en su cúspide. El roque más apartado es el de menor tamaño y está a menos de un kilómetro de tierra, y el más próximo es el más grande y se encuentra a unos 300m de la punta de Arelmo. Ambos son vestigios de un antiguo acantilado marino que ha retrocedido por la acción erosiva del mar hasta su posición actual. Están formados por materiales tranquiticos y basálticos intercalados, de edad sobreciente. En el menor de los roques -llamado roque Chico- fue donde hace unos años vivió un lagarto gigante hoy extinguido, Gallotia simoyi simonyi, que es un pariente muy próximo de la variedad superviviente que habita en la reserva natural especial de Tibataje (Gallotia simonyi machadoi). Los roques fueron también lugar de edificación de águilas pescadoras (Pandion haliaetus), y aún se conservan sus característicos nodos. El valor actual más excepcional de este espacio en la avifauna marina. Sobresale la pardela cenicienta (Calonectris diomedea) y la pardela chica (Puffinus assimilis), pero igual de importante es la presencia de paíño común (Hydrobates pelagicus), petrel de Belwer (Bulweria bulweril) y paíño de Madeira (Oceanodroma castro). La fauna de reptiles se compone sobre todo de perenquenes (Tarentola boettgeri). La vegetación es escasa, con plantas adaptadas para soportar ambientes hipersalinos. Entre los invertebrados es de destacar la presencia de una tijereta endémica de las Islas de El Hierro y La Palma (Anataelia lavicola).
RESERVA NATURAL ESPECIAL
Tibataje (H-3) Extensión: 601,6 Hectáreas; Municipios: Frontera y Valverde; Cotas de altitud mínima: 0 m. máxima: 1.234 m. Flora: Taginaste (Echium strictum) bejeque (Aeonium holochrysum), cerraja (Sonchus gandogeri). Fauna: lagarto de Salmor (Gallotía simonyi machadoi), llega a medir hasta 70 cm. de longitud, tiene preferentemente, una dieta a base de vegetales. Poblaciones cercanas: Guarazoca, Tigaday, Frontera. Vías de acceso: Carretera de Tigaday a Las Puntas, carretera de San Andrés a Fronteras, entrando al Mirador de Junama, desde donde desciende un camino, carretera de Guarazoca. Descripción: Abarca el extenso e imponente farallón -de más de 1000m. de altura- que flanquea El Golfo en su extremo oriental, y que se prolonga como acantilado marino unos 6 Km. más, hacia el noreste de la punta de Arelmo. La pared está formada por el apilamientos sucesivos de coladas, cortadas casi verticalmente por la erosión y los desplomes. En la base del farallón se extienden grandes pie de montes que pueden superar varios centenares de metros de altura. Los materiales que conforman este lugar pertenecen a la serie geológica más antigua de El Hierro. El acantilado del tramo nororiental es más bajo y muy escarpado, pero el límite se expande tierra adentro para incluir algunos edificios volcánicos colindantes (Montaña de los Muertos). Lugares de Interés: Fuga de Gorrecta: En el asentamiento actual de la mayor población del lagarto gigante de El Hierro. Se accede a este lugar tomando la carretera que desde Frontera se dirige a Las Puntas . Pasados Los Mocanes , observaremos la fuga de Gorreta, cuyo acceso sólo se puede hacerse escalando por complicados vericuetos. Si seguimos esta misma carretera, llegaremos a Las Puntas, desde donde podemos ver los roques de Salmor y la punta del mismo nombre. Mirador de Jinama: Partiendo de Valverde hacia San Andrés, y sobrepasada esta última localidad, encontraremos un cartel a la derecha de la carretera que indica la dirección a este mirador. Desde él se observa una magnifica vista de El Golfo, con viñedos, plantaciones de piña, plataneras y caseríos. A escasos metros del mirador se encuentra la ermita de la Caridad y desde ella parte un sendero de 1,2 Km. hasta Frontera. Este mirador, junto con el de la Peña, eran los lugares donde, a finales de noviembre se reunían los vecinos de las localidades cercanas para dirigirse a El Golfo, con el ganado, en busca de mejores pastos. Al mirador de Jinama se dirigían los habitantes de El Pinar, San Andrés e Isora.
Santa Cruz de San Miguel de La Palma
Documentación, Redacción y Recopilación: La Palma-/ La Laguna : Antonio Manuel P., C. Hernández/ F. Díaz
En la pasada celebración del Quinto Centenario de la fundación
de la ciudad de Santa Cruz de La Palma, nuestro amigo y compañero de los medios de
difusión, en Radio Nacional de España en la Isla de La Palma (antigua Voz de la
Isla de La Palma, perteneciente a la desaparecida cadena de emisoras sindicales
REM), como decíamos nuestro compañero Antonio Manuel Pérez
Díaz, licenciado en Historia por la ULL, nos narraba y hacia un balance histórico
del nacimiento de una bella capital insular.
Al incorporarse la Isla de San Miguel de La Palma a la Corona de Castilla, el
3 de mayo de 1493, nacía junto a una amplia bahía protegida de los vientos
dominantes, los alisios, un humilde núcleo poblacional que en poco tiempo se
convertirá en el centro de todas las actividades insulares.
Santa Cruz de La Palma fue fundada con el nombre de Villa del Apurón, en el
lugar que el Adelantado Alonso Fernández de Lugo estimó oportuno, en el cantón de
Tedote, entre La Caldereta cráter extinto al sur y el Barranco de Las Nieves, en
una ensenada natural abrigada por el Risco de La Concepción.
Carlos I le dio el titulo de Ciudad con el nombre de San Miguel de Santa Cruz
de La Palma y su hijo, Felipe II, los de muy noble y leaL.
Con el “Siglo de Oro” de las historia española coincide la época más
dorada y punjante de su economía. El esplendor agrícola, pronto alcanzado por las
comarcas del sur y norte de la Isla, será el motor encargado de impulsar de manera
notable el, auge de Santa Cruz de La Palma, que, de ser una villa recatada, pasó a
convertirse en un emporio comercial de suma importancia, por lo que no tardaron en
arribar, procedentes de otras latitudes, familias extranjeras atraídas por la
fertilidad de su suelo y por las facilidades que se dieron para poblarla, convirtiéndose
en un lugar de gran renombre, por sus excelentes vinos, su azúcar y su rica miel,
artículos éstos que le produjeron un comercio de lo más floreciente.
De los Países Bajos llegaron los Monteverde, los VanDelle, Vandewalle y
Guisla-Ghiselin; de Portugal, Agüiar, Salgado y Pinto; de Francia, los Massieu; de
Italia, los Poggio..., configurando un mosaico de costumbres que van a dar como
resultado, con el devenir histórico, un carácter especial al palmero, marcado por
su estilo tolerante y liberal. El viajero portugués, Gaspar de Fructuoso, escribió a finales del siglo XVI; “Fue creciendo la tierra y con la noticia de su fertilidad acudieron flamencos y españoles, portugueses, franceses, genoveses e ingleses con sus negocios de los que vino tanto aumento que llegó a ser la mayor escala de Indias y de todas las Islas...” En el desarrollo y enriquecimiento de la ciudad, el puerto actuó como factor decisivo, al ser descanso obligado de la navegación que se dirigía al Nuevo Mundo, llegando a convertirse, en cierto momento, en el tercero del Imperio, después del de Sevilla y Amberes; todo ello facilitado por el nombramiento efectuado por Felipe II en 1564 de un Juez Oficial de Indias en la persona del licenciado Francisco de Vera, con la orden de que residiera en Santa Cruz de La Palma “por ser la más comercial y por otras poderosas razones”. De acuerdo con este dictamen, todos los navíos del Archipiélago, así como algunos de la Península que practicaban el comercio con América, tenían que acudir a despachar sus registros a la capital palmera. En fecha previa, en 1507, ya consta documentalmente la concesión de licencia real para enviar los frutos de la Isla al otro lado del Atlántico.
Entre las primeras obras públicas realizadas en la ciudad se encuentra la
construcción de su muelle que ya en la segunda mitad del siglo XVI presentaba un
lamentable aspecto como denunciaron los regidores Luis Horozco y Luis Alvarez.
Felipe II acabó otorgando merced a la Isla por un tiempo limitado de 500 licencias
de esclavos, para realizar un nuevo muelle, tarea que fue encomendada al ingeniero
italiano Leonardo Torriani, en 1584, así como la de mejorar las fortalezas
defensivas de Santa Cruz de La Palma.
La próspera economía se vió en algunos momentos en serio peligro, pues
atraía la ambición de los piratas y corsarios de la época, entre ellos el temible
Francois Leclerq, que en 1553 saqueó e incendió la ciudad, afectando el fuego a
todo tipo de construcciones civiles y religiosas. Esta circunstancia obligó a
redactar un esquema defensivo y a construir nuevas plazas militares, cuyo mayor éxito
fué la victoria sobre el famoso corsario inglés Drake, que en 1585 con 24 galeones
intentó tomar Santa Cruz de La Palma
El extraordinario desarrollo de este lugar durante el siglo XVI queda
igualmente reflejado en el crecimiento de su población, que ya en 1587 contaba casi
con tantos vecinos como Las Palmas de Gran Canaria, pues ésta tenia 700 y aquélla
600. Esta cifra se sitúa en torno a los 3000 habitantes. Torriani, sin embargo, la
eleva a 4000 almas; no obstante el auge demográfico no había sido similar al de la
primera mitad de la centuria, ni había seguido el mismo ritmo debido al colapso
producido por la invasión de Leclerq. Santa Cruz de La Palma fue la ciudad más floreciente y con mayor
riqueza de todo el Archipiélago durante el siglo XVI, esplendor que ha quedado
reflejado en sus construcciones en torno a la plaza de España y la Calle Real del
puerto. La primera constituye el recinto arquitectónico más singular de la Isla, y
uno de los más notables de Canarias. Destacan las fachadas renacentistas de las
Casas Consistoriales y la Iglesia Matriz de El Salvador, completando el conjunto la
Fuente del mismo estilo, la Torre del templo citado y una serie de casas solariegas
de gran calidad artística. El comercio con América va a dar un gran impulso a la construcción
naval, saliendo de los astilleros que se instalan en varios puntos de la Isla,
seguros y bellos navíos que surcaran los mares, muchos de ellos especializados en
la carrera de Indias, mientras que otros en el tráfico de cabotaje con el norte de
África. A lo largo del siglo XVII, Santa Cruz de La Palma pierde el protagonismo desempeñado en la centuria anterior. El comercio del azúcar que había unido en dulce matrimonio social a los dueños del dinero con los hacendados más poderosos, cimentando las primeras fortunas, decreció de forma significativa por la competencia americana. La exportación del vino, orientada en mayor medida hacia el Norte de Europa, entró también en fase regresiva en el último tercio de ese periodo por las pretensiones monopolísticas de Inglaterra y por el auge que alcanzaron los caldos portugueses. A ello se une la desaparición del Juzgado de Indias, al ser elevado el de Tenerife a mayor categoría.
La crisis agraria se vió agravada en el siglo XVIII por la sucesión de
años de malas cosechas, generando un estado de pobreza del que se hizo eco el
Ilustre polígrafo Viera y Clavijo, señalando que “el comercio que había sido
florido en otro tiempo, lo cual se dejaba ver en muchas obras pías, casas, prendas
y alhajas, había decaído tristemente.
En la segunda mitad del siglo XVIII, reinando Carlos III, se produce un hecho
trascendental en la historia de la ciudad; la abolición del régimen de los
regidores perpetuos, representantes de una clase cerrada de la más elevada condición,
que se había hecho insoportable y había llevado a la Isla a la postración y
miseria.
Contra el gobierno absoluto de los titulares de las regidoras, perpetuas y
hereditarias, se levantaron el licenciado en Leyes, Anselmo Pérez de Brito y el
mercader de origen irlandés Dionisio O’Daly, contando con el apoyo de Ambrosio
Staford, comerciante también oriundo de Irlanda y Santiago Albertos, abogado
originario del Piamonte.
Tras varios años de ruidoso pleito, el Supremo Consejo de Castilla dispuso
en diciembre de 1771 que, a partir de entonces, los consejos se formasen por
elecciones populares. En 1773, Santa Cruz de La Palma se convirtió en
“Adelandada” dela Democracia, al ser el primer municipio de España que tuvo su
Ayuntamiento libremente elegido por el pueblo.
En la segunda mitad del mencionado siglo se crea la Real Sociedad de Amigos
del País -1776- antesala del movimiento ilustrado que conocerá la capital palmera
en la centuria siguiente y alcanza gran esplendor
la industria sedera, hasta el punto de ser La Palma la Isla en la que se concentraba
el mayor número de telares de Canarias.
El siglo XIX depara un nuevo auge de la ciudad pero esta vez a través del
despertar de la cultura y por el protagonismo y proyección exterior que adquieren
una serie de prohombres en los que caló profundamente el liberalismo, lo que llevó
al mejor conocedor de esta época, el profesor Juan Régulo Pérez, a establecer un
“Siglo de Oro” que se extiende entre 1821 y 1935.
De la lista de egregios, destacamos al sacerdote Manuel Díaz Hernández,
cuyas ideas serán precursoras del Concilio Vaticano II; Silvestre Batista Abreu,
jurista y diputado en Cortes, Valeriano Fernández Ferraz, educador en Cuba y Costa
Rica, Faustino Méndez Cabezola instructor de la imprenta “moderna” y promotor
del primer instituto de Segunda Enseñanza, Antonio Rodríguez López, escritor y
poeta fecundo; Manuel González Méndez, el pintor más universal de Canarias en
dicho siglo; Elías Santos Abreu, experto entomólogo de prestigio internacional y
Hermenegildo Rodríguez Méndez, símbolo del acentuado movimiento republicano que
conoció la Isla.
A lo largo de ese siglo la educación experimentó un significativo cambio
con la introducción del sistema lancasteriano; la reorganizada Sociedad Económica
va a impulsar obras de mejora en materia de infraestructura municipal, la aparición
de “El Time” en 1863 dará paso a la floración de la prensa con frecuentes
publicaciones periódicas; la implantada francmasonería tendrá en Santa Cruz de La
Palma uno de sus focos más prestigiosos y el ambiente social de la ciudad tomará
aires nuevos con la fundación de un Casino-Liceo, la construcción del teatro
“Chico”, el establecimiento de Sociedades como “La Cosmológica” y por la
presencia de compañías teatrales que visitaban la capital palmera como última
escala del territorio nacional, antes de partir hacia el continente americano-
El siglo XIX coincide además con el periodo de mayor esplendor de los
astilleros instalados en la Isla, de los que salieron más de cien hermosos veleros
dedicados, principalmente, a la carrera de América. Nombres como “La Verdad”,
“La Fama de Canarias”, “El Triunfo”...., cubren destacadas páginas de la
historia naval de La Palma y reafirman su profunda tradición marinera, a los que se
unen los de hábiles constructores como los procedentes de las dinastía Arozena,
con más de sesenta unidades botadas bajo su experta dirección en esa centuria.
En estas embarcaciones surcarán el gran océano numerosos hijos de esta
Isla, que van a encontrar en la otra orilla el sustento necesario para olvidar los años
de profundas crisis económicas, dando paso al fenómeno de la emigración que entre
los siglos XIX y XX lleva implícito que una buena parte de la historia de esta
ciudad se escriba también primero en Cuba y mas tarde en Venezuela. Emigración
americana que contribuirá, a través de la inversión de los ahorros de varias
generaciones de emigrantes, a impulsar el desarrollo económico y social de La
Palma, dinamizando la agricultura de exportación en torno al plátano, la
construcción y la apertura de comercios y negocios de todo tipo, a lo que hay que
unir la llegada de una amplia muestra de matices culturales antillanos.
Como reflejan las páginas mas brillantes de su historia, Santa Cruz de La
Palma ha sido una ciudad con profunda tradición marinera, punto de encuentro de
culturas, que de nuevo convergen y abren al exterior ante la conmemoración del V
Centenario de su fundación, el 3 de mayo de 1993. ANTONIO
MANUEL PÉREZ DÍAZ
PARQUE NACIONAL DEL TEIDE
El Parque Nacional del Teide, fue creado en 1954, después de Covadonga y Ordessa, siendo el tercero de España en antigüedad. Se encuentra situado en el centro de la Isla de Tenerife (Canarias), y comprende un gran circo conocido por Las Cañadas, y el Teide, la montaña más alta de España (3717 metros de altitud, abarca unos 13500 hectáreas, con lo que ocupa, por su extensión, el quinto puesto en la lista de Parques Nacionales Españoles. El Teide, el pico más alto de España, es como una soberbia atalaya que emerge en el Archipiélago Canario. Su cúspide alcanza los 3717 m. sobre el nivel del mar y el espectáculo que se ofrece desde esta altura es sumamente grandioso y fascinante. Teleférico del Teide: Gracias al Teleférico que facilita el acceso en pocos minutos, el panorama va cambiando gradualmente en perspectiva produciendo esta ascensión una emocionante escala de impresiones. Una vez llegados a la base de la cima, se ofrece al visitante un mirador insospechado desde donde pueden admirarse las bellezas de una panorámica nunca vista, pues a corta distancia y ya en el mismo pico, nuestra mirada puede abarcar en los días despejados, todo el Archipiélago que constituyen las Islas Afortunadas. La ascensión al Pico del Teide, será el complemento más importante de unas inolvidables vacaciones. Geo: Existe aún controversia entre los geólogo sobre las hipótesis de formación de Las Cañadas. Unos piensan que se trata de dos calderas, una oriental y otra occidental, separadas por los Roques de García, formadas por hundimiento de un antiguo edificio volcánico, y en cuya parte septentrional se formó posteriormente el actual edificio Teide-Chahorra. La otra hipótesis difiere, en cuanto supone que partiendo del mismo escudo originario que cubría el alto de la Isla, por efecto de la erosión de los agentes atmosféricos y de grandes deslizamientos, se formó un gran valle abierto al Norte que luego, y al igual que en la hipótesis anterior, fue rellenado por las emisiones del Teide-Chahorra. Por último existe una tercera hipótesis que entiende la formación de Las Cañadas como consecuencia de un "land-slide", gran deslizamiento de material que conformó el actual perfil de la zona. Parece razonable pensar que de alguna forma y en distintas proporciones el paisaje que hoy vemos en el Parque Nacional se debe a fenómenos descritos en las tres hipótesis. La formación del circo de Las Cañadas debió terminar hace unos 175.000 años, mientras que la edificación del Teide se mantiene en la actualidad. La última erupción histórica que tuvo lugar dentro del recinto del Parque y que duró tres meses corresponde a Chahorra, que en 1798 emitió sus lavas por varias bocas conocidas por Las Narices del Teide. Sea cual fuere la hipótesis correcta, actualmente nos encontramos con un gran circo de 16 Km. de diámetro y un perímetro de unos 45 Km. Lo bordean en sus dos tercios (Este Sur y Oeste) grandes paredes acantiladas (en Guajara de 500 m. de altura) y en su centro aproximadamente se encuentra el Teide. El Teide está formado por varios volcanes que han ido superponiendo. Destaca Chahorra o Pico Viejo con un cráter de 800 m. de diámetro a 3100 m de altitud, y el Pilón, en que culmina la montaña de 3717 m y cuyo cráter, de 80 m de diámetro, así como laderas presentan actividad residual en forma de "solfataras" (el gas que emite sale a 86ºC). El Pilón, de sólo 150 m. de altura, se yergue sobre la Rambleta, un antiguo cráter de 850 m. de diámetro. La antigua caldera, Las Cañadas, se encuentra rellena por toda clase de materiales volcánicos, y en la actualidad constituyen un abigarrado paisaje donde las coladas de lava forman a veces extensos campos rocosos llamados "malpaíses" o "volcán" otras caen ladera abajo originando largos corredores, o asoman sobre otros volcanes o coladas más antiguas en forma de lenguas. Las lavas o escorias volcánicas presentan distintos colores, del oscuro casi negro al rojizo. Ello se debe a la oxidación que sufre el manganeso con el tiempo, pudiéndose decir, por regla general, que las lavas más jóvenes son aquellas más oscuras (si tienen manganeso). En el Parque Nacional del Teide, podemos observar pequeños conos volcánicos de estructura casi perfecta, con la pared del cráter más elevada, por el acumulo de cenizas, hacia el lado donde sopló el viento en el momento de la erupción (por ejemplo Montaña Mostaza). Otras montañas, como Montaña Blanca, están formadas por el acumulo de lapilli de composición fonolitica o piedra pómez. Esta se formó a partir de lava gaseada a gran presión y baja temperatura, expulsada con violencia en las erupciones y que al expansionarse y solidificarse se transformó en material esponjoso, lo que motiva su ligereza. Llama también la atención la obsidiana, un material negro brillante que con la luz del sol puede emitir, por difracción, diversos colores. Se trata de vidrio volcánico o lava que al estar situada en las crestas de las coladas y en contacto con aire muy frío, se solidificó sin dar a tiempo a formar estructuras cristalinas. La zona conocida por Los Azulejos siempre ha llamado la atención del visitante por los colores verdosos de sus tierras, y que erróneamente se han asignado a sales de cobre. Estos colores se deben en realidad a minerales de hierro alterados por efecto de la circulación de gases volcánicos y aguas termales en el subsuelo. Finalmente cabe considerar la estructura más típica del Parque la "cañada", que precisamente ha dado nombre a la zona. Una cañada es una planicie sedimentaria de color amarillo claro, situada normalmente el pie de las paredes del circo y donde se va acumulando todo el material erosionado de los escapes. Algunos, como la de Ucanca que también recibe sedimento procedente del Teide, puede tener 3 Km. de diámetro, y no es raro que en invierno se formen en ella, pequeños lagos fugaces. Flora: La flora constituye, después de la gea, el otro capítulo importante de este Parque. Sólo la cúspide del Teide y aquellas coladas muy jóvenes que aún no han sido degradadas, son prácticamente estériles. El resto del paisaje volcánico se encuentra invadido por un mundo vegetal. completamente adaptado a las rigurosas condiciones de existencia que imperan a estas alturas. La mayoría de estas plantas son genuinamente canarias (unas 50), y muchas de ellas son endemismos casi exclusivos de este Parque Nacional (15). La Planta mas característica y dominante es la "retama del Teide" (Spartocytisus supranubius), que en primavera se cubre de flores blancorosaceas dando una nueva tonalidad al paisaje. Muy vistosa por sus flores amarillas en la "hierba pajonera" (Descourainia bourgaeana), que al secarse sus inflorescencias forma llamativos matorrales pulvinulares de color pajizo. La "magarza" o margarita del Teide (Argyranthemuli teneriffae), el "alhelí del Teide" (Erysimum scoparlum) y el "codeso" (Adenocarpus viscosus) de color característico y flores amarillas son también especies frecuentes y vistosas. Sin embargo, la atención del visitante la capta el "taginaste rojo (Echium wildpretii), borraginácea que alcanza los 3 m. de altura formando un racimo piramidal repleto de flores rojas. Asimismo destaca por la delicadeza y suavidad de sus colores una diminuta planta descrita por Alexander von Humboldt: la violeta del Teide (Viola cheiranthifolia), que habita en sus laderas y los altos de Guajara bajo concisiones climáticas verdaderamente extremas. Florece precisamente aprovechando las aguas de deshielo de la nieve. La flora más variada y donde se encuentran las especies más raras, es precisamente aquella que habita en los riscos, fisuras y grietas de las paredes del circo, la parte más antigua dentro del Parque. Aquí se refugió del acoso de los ganados y del efecto de las erupciones que tuvieron lugar en el atrio de las cañadas. Fauna: La fauna realmente interesante de este Parque es la invertebrada, y dentro de este grupo, los insectos. Se pueden cifrar en de 400 las especies que viven a estas alturas, siendo en su gran mayoría especies endémicas de gran valor científico. Sin embargo, este maravilloso y variado mundo animal para inadvertido al visitante, bien por su reducido tamaño o bien por permanecer ocultos durante el día. Tal vez en primavera es cuando únicamente nos llama la atención la cantidad de insectos que vuelan y liban las flores. El Parque Nacional del Teide es pobre en animales superiores, entre los que destacan un lagarto, el "tizón" (Gallotia g. eisentrauti), algunos gatos cimarrones y el conejo (Oryctolagu cuniculus), que han sido introducidos en la Isla, y algunas especies de aves de entre las mencionaremos: el cuervo (Corvux corax tingitanus), la perdiz moruna (Aectoris barbara koenigi), la paloma bravia (Columba livia canariensis), el cernícalo (Falco tinnunculus canariensis), el alcaudón (Lanius excubitor koenig), el caminero (Anthus b. berthelotii) y el mosquitero (Phylloscopus collybita canariensis). Especial mención merece el "Pájaro Azul del Teide" (Fringilla t. teydea), pizón de tamaño considerable cuya hembra es grisácea, pero cuyo macho presenta un vistoso plumaje azul. A pesar del hombre, el área propia de este ave se encuentra fuera de las Cañadas y Teide, viviendo principalmente en el pinar. No obstante, se le puede ver con relativa frecuencia en sus incursiones al Parque Nacional, al igual que otras especies de aves, tales como el propio canario (Seritius canaria) o el herrerillo (Parus caeruleus tineriffae). Clima: El Parque Nacional de Teide, al estar localizado por encima de los 2000 m. de altitud, se escapa a la influencia de los vientos alisios del NE que sólo en circunstancias especiales llegara irrumpir son su mar de nubes en la parte nororiental del Parque. A estas alturas rigen unos vientos SO muy secos y que motivan una inversión climática. El clima del Parque se puede considerar como continental subalpino, muy diferente al imperante en zonas bajas y medias de la Isla. Por el día, la fuerte insolación provoca altas temperaturas (Hasta más de 40ºC) que luego, por la noche, bajan bruscamente llegando en invierno a los 8ºC bajo cero, o más aún en determinadas cuencas. En la estación fría es frecuente que al amanecer aparezcan las rocas o las plantas cubiertas por grandes cristales de hielo, lo que los isleños conocen por "cencellada". El aire aparte de limpio y transparente, es muy seco, manteniéndose la humedad relativa normalmente por debajo del 50 por ciento, llegando en verano hasta el 25 por cien. La medida anual de temperatura es de 9ºC y la de precipitaciones apenas supera los 400 mm., lo que nos habla de una sequía muy acentuada. En invierno tienen lugar fuertes nevadas coincidiendo normalmente con olas de frío procedentes del N. y NO. El Teide suele mantener la nieve en sus cumbres durante bastante tiempo, lo que era conocido desde la antigüedad, pues ya los romanos llamaban a Tenerife "Nivaria".
Recopilación EUROPA Actualidad OV/LL (Ofic. Turismo OV)
Rescatan el diseño de 1851 del histórico chorro de Las Cabezas
El Ayuntamiento del Puerto de la Cruz (Tenerife), repondrá el proyecto original del ex alcalde Álvarez Rixo
El área de Cultura del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz continúa recuperando los chorros públicos del municipio. Si el pasado año, con motivo de la fiesta de San Juan, era rescatado el chorro situado en la calle de Las Maretas, en el barrio de La Ranilla, en esta ocasión será el turno del que se ubica en la confluencia de las calles Blanco y Nieves Ravelo, conocido popularmente como el chorro de Las Cabezas.
Los trabajos de rehabilitación consistirán en la reparación
de los elementos deteriorados, que será acometida por el departamento de
Obras Municipales, y en la recuperación de la veleta con figura de ángel
que, originalmente, remataba la estructura del chorro. La elaboración de esta
figura escultórica corre a cargo de una empresa especializada.
Los grabados rupestres de la Degollada del Río
(Isla de La Palma- Islas
Canarias)
La
zona de cumbre de Santa Cruz de La Palma, viene casi a coincidir con el espacio que
para el pastoreo estival tenían acotado los habitantes del antiguo bando prehipánico
de Tedote. En este sentido, hay que decir que se trataba de la demarcación que
contaba con la mayor superficie de pastos en las partes altas de la isla. La importante actividad pastoril llevada a cabo por los
benahoaritas (Antiguos habitantes de la Isla de La Palma) en esta zona de la
cumbre viene atestiguada por la abundancia de yacimientos localizados en las cumbres
de Tedote, las cuales se caracterizan especialmente por la estrechez del reborde
montañoso. Los conjuntos arqueológicos se emplazan en los puntos más elevados
del terreno: Roques de la Perra (existencia de un campamento pastoril con
estructuras reutilizadas y un amontonamiento de piedras - Estructuras asociadas
al pastoreo y que se localizan en las cumbres de la Isla. Podrían haber tenido un
carácter cultural, e incluso durante un tiempo fueron consideradas como aras de
sacrificios-), Pico de Corralejo (cuatro amontonamiento de piedras junto a
varios abrigos y un paradero pastoril), Pico del Cedro (se localizó un campamento
pastoril que contaba con dos abrigos adosados y un amontonamiento), Pico de La
Sabina (dos campamentos, varios paraderos pastoriles y el conjunto de estaciones
rupestres de La Erita), Picos de La Veta de La Arena (sendos amontonamientos de
piedras) o Pico de La Nieve (un campamento pastoril, amontonamientos de piedras y
grabados rupestres. El denominador común en esta zona de la cumbre es la enorme
concentración de vestigios relacionados con la actividad pastoril de los
benahoritas, a partir de lo cual se deduce la práctica de una intensa actividad
ganadera. Esta circunstancia, se explica tanto por el importante desarrollo que
alcanzan las formaciones de codesos, planta forrajera básica para el sustento
diario de los animales, como por el hecho de que esta zona constituía un centro
neurálgico en los recorridos que diariamente y en todas direcciones realizaban los
pastores. La estación de grabados rupestres objetivo de estudio, fue
descubierta a principios del verano de 1997, por miembros del grupo de senderismo
“Auaritas”, hecho que fue puesto en conocimiento de D. Miguel Martín González.
A mediados de noviembre del mismo año se acudió a la zona para tratar de localizar
el yacimiento, cosa nada fácil habida cuenta del gran número de diques que existen
en esta parte de la cumbre. Los grabados se localizan en la parte inferior izquierda de un
gran dique basáltico que alcanza casi los 30 metros de largo, por los 10 metros de
altura máxima. La orientación de dicho dique es W.E. aproximadamente, corriendo de
forma paralela a la misma hilera de la cumbre. Se emplaza en las proximidades de lo
que se conoce como La Degollada del Río, en torno a los dos mil metros de altitud.
En esta zona está la cabecera del Barranco del Río, cuyo borde superior cae por
detrás hacia el interior de La Caldera de Taburiente en forma de gran acantilado. Este barranco, que vierte hacia Santa Cruz de La Palma, era unos
de los escasos cursos de agua permanentes que existían en la Isla en el momento de
la conquista. La recogida de datos y la prospección pormenorizada del
yacimiento, así como la reproducción de los motivos grabados fue efectuada a
principio del mes de junio de 1998. En la diversas visitas al yacimiento, hemos
padecido las adversas condiciones meteorológicas que por lo general afectan a esta
vertiente de la Isla, especialmente centradas en unas elevadas condiciones de
humedad que se explican por la presencia casi permanente de nubes que se estancan al
toparse con altitudes que llegan a superar los 2000 metros. Esta circunstancia impone
la existencia de un entorno natural caracterizado por el dominio del pinar (Pinus
canariensis) con un rico sotobosque de codesos (Adenocarpus viscosus) y amagantes (Cistus
symphytifolius) principalmente, además de gacias (Teline stenopetala), bejeques (Aconium
spathulatum), poleos (Bytropogan origanifolius), tagasastes (Chamaecytisus
proliferus), etc., todas ellas especies de gran calidad forrajera. La visibilidad existente desde el yacimiento que nos ocupa es
impresionante, ya que se divisa tanto el reborde montañoso como el interior de La
Caldera de Taburiente, así como una amplia franja de la vertiente E de la Isla. En
cambio, la visualidad del yacimiento es muy pequeña, prácticamente nula, al menos
en sus proximidades, dado que hay que salirse de la vereda que asciende hacia La
Punta de Los Roques, y por otra parte la densa cobertera vegetal ayuda también a mantenerlo
oculto. Estas circunstancias han ayudado a mantenerlo intacto hasta el
momento. A raíz de la prospección del dique y su entorno localizamos
cuatro fragmentos de cerámica pertenecientes a la fase IV (La más reciente de
las etapas en que se divide la prehistoria insular), todos ellos en la parte
superior del mismo, así como numerosas piezas de industria lítica de morfología y
dimensiones variadas. Como se decía, los fragmentos cerámicos fueron hallados en
la parte alta del dique, en una terraza de granzón que cae hacia el interior de La
Caldera. Los grabados se ubican en el extremo W del dique, a lo largo de
unos 6 metros, y una altura que oscila entre los 1,5 y los 3 metros del suelo
aproximadamente. El dique se caracteriza por presentar una superficie rugosa,
colonizada ampliamente por musgos y líquenes debido a la elevada humedad, habiéndose
ejecutado los grabados en un sector donde los desprendimientos han permitido el
afloramiento de superficies planas, aptas para tal fin. Se han diferenciado un total de 19 paneles, destacando a nivel hipológico
la presencia de meandros sencillos o de corto desarrollo, los cuales en
algunos casos se combinan con espirales iguales sencillas. También aparecen
espirales individualizadas, un motivo vagamente pisciforme, así como el esbozo de
un motivo semicurvo. Por su complejidad, merece una especial mención el panel
denominado 12, el cual presenta una variedad temática que incluye meandros, semicírculos
concéntricos, motivos de carácter laberintos, combinación de centros y semicírculos,
etc. Sus dimensiones con 120 cm. de alto por 92 cm. de ancho, lo que lo convierte en
el mayor de la estación. Por último, podemos decir que el estado de conservación de esta
estación rupestre es bueno en líneas generales, ya que su aislamiento la ha
mantenida salvo de las visitas de los excursionistas. Así, casi un 80% de los motivos se mantienen en condiciones óptimas,
mientras que el resto se han visto afectados por la presencia de líquenes y musgos,
grietas, o simplemente presentan un grado de deterioro que los hace casi
imperceptibles. Curiosamente son los paneles ubicados más al W, situados a los pies
de un pino y casi tapados en su totalidad, por un gigantesco codeso. C.H.P.—LP Recopilación
UNED-La Palma
Pepe Monagas, el gran olvidado
Recuperar la memoria de papá; que su obra, su figura, su generosidad y su arte no permanezcan ni un minuto más en el olvido". Así hablan las tres hijas de Pepe Monagas ?nombre artístico con el que fue conocido Pepe Castellano? Elena, Alicia y Juana. Mucho han esperado para reivindicar con coraje que la figura de su padre ocupe el lugar que le pertenece porque aunque al morir, hace 36 años, las autoridades de la época le prometieron el oro y el moro en forma de un busto, Hijo Predilecto, etc, lo cierto es que apenas nada hicieron "esa callita chiquitita en la subida a Escaleritas, en la cercanía de Blandy y punto", dice una de ellas. Lógica respuesta política, expertos como son en salir del paso. Una
calle cuyo rótulo, por cierto, se caía una y otra vez, cosa que la
familia tuvo que denunciar reiteradamente hace unos años: "Pero que
nadie piense que estamos pidiendo villas y castillos, que nadie piense que
pedimos algo para nosotros, ni hablar. Las tres hermanas y los nietos nos
reunimos y decidimos pedirles a los que están ahora en el Ayuntamiento de
Las Palmas que reconozcan la trayectoria de mi padre, que haya una
distinción a la figura de un hombre canario que se pasó la vida
repartiendo humor. Por cierto, siempre decimos que mi padre en casa era aún
más simpático que en el escenario, ¡tenía unos golpes...!",
recuerdan. la atlÁntiDA
EVIDENCIAS
El mayor obstáculo que
atraviesa el investigador en cuanto Atlántida, es la escasa,
por no decir nula, fuentes de documentación que atestigüen
sobre su existencia. Hasta el momento ningún hallazgo ha
confirmado la Leyenda. Infructuosos han resultados las búsquedas
realizadas para encontrar sus huellas. Pero contamos con
varias pistas que bien valen la pena… "…En las
excavaciones efectuadas por Wooley en la antigua Caldea, en
1927, se extrajo de la tumba del rey de Ur un cofre que contenía
joyas y planchas con inscripciones. Actualmente se halla en
poder de los Servicios Secretos Norteamericanos. Contenía
preciosos talismanes procedentes de los atlantes, quienes, a
su vez, los habían heredado de unos hermanos lejanos de las
estrellas. Según los documentos hallados en un segundo cofre
de la misma procedencia en el Alto Egipto se encontraba el
hipogeo de los reyes atlantes, con la explicación y el
itinerario, amén de un plano de las tumbas agrupadas de los
treinta últimos reyes. El punto exacto estaba situado camino
entre Assuán y el oasis al oeste del desierto…" (R.Gau. Tip. Hispano-Arábiga, Tánger).
Quién también armó revuelo con la Atlántida fue Paul Schliemann, nieto del famoso descubridor de las ruinas de Troya (Henry Schilemann). Este último habría encontrado una copa de bronce en la cámara llamada el Tesoro de Príamo. Es un vaso de noble forma pero con claras diferencias de diseño con las copas de la misma época procedentes de los diversos lugares del mediterráneo. Y en esta copa aparece grabado en caracteres fenicios el siguiente texto: "DEL REY CRONOS DE LA ATLÁNTIDA". Pero en este caso hay enormes contradicciones acerca de la veracidad de hallazgo. Algunos piensan que Paul Schilemann intentó ganar fama a costa de su famoso abuelo. Después de todo quién encuentre la Atlántida se transformará en el mayor descubridor de todos los tiempos, y hay muchos aspirantes deseosos de alcanzar tal trofeo. Un explorador que dejo constancia de su acercamiento a la Atlántida fue P.H.Fawcett. Aunque la historia que vamos a relatar suene un tanto extraña, y por momentos hasta fantástica, no debe ser fácilmente desdeñada. Como Teseo con el Hilo de Ariadna en Laberinto del Minotauro, Fawcett, señala una huella a seguir muy importante. Veamos …"…Tengo en mi poder una imagen de cerca de diez pulgadas de alto, esculpida en un trozo de basalto negro. Representa una figura con una placa en el pecho, sobre la cual hay tallados un gran número de caracteres; y alrededor de las caderas tiene una banda tallada en forma similar. Me la dio Sir Rider Haggard quién la obtuvo en Brasil, y yo creo firmemente que procede de una de las ciudades perdidas. Existe una propiedad particular en esta imagen de piedra, que experimentan todos cuantos la sostienen en sus manos: es como si una corriente eléctrica le subiera a uno por el brazo, y tan fuerte es el choque, que muchas personas se ven obligadas a dejarla prontamente en su sitio. Ignoro por que ocurre esto …"
En forma muy sugestiva
el coronel Fawcett comenta … "… En todo caso,
cualquiera que sea su historia, yo la miro como una posible
llave que descubra el secreto de la Ciudad Perdida, y cuando
empiece su búsqueda su imagen me acompañará. La conexión
de Atlanta con regiones de lo que es actualmente Brasil no
debe ser mirada despreciativamente, y el creer en ello, con
confirmación científica o sin ella, depara explicaciones
para muchos problemas que de otra manera serían misterios
insondables …" Referencia Bibliográfica : Ana Débora Goldstern ¿QUE ES LA ATLÁNTIDA? Platón nos habló por primera vez de la Atlántida en sus diálogos Timeo y Critias, escritos hacia el 350 a.C. Desde entonces, se han realizado infinidad de conjeturas, tanto para demostrar su existencia como para negarla.Aristóteles, el discípulo de Platón, opinaba que la historia de la Atlántida era una ficción, inventada por su maestro: "El hombre que la soñó la hizo desaparecer." Otros autores antiguos como Estrabón, Plinio el Viejo o Plutarco no estaban tan seguros, pero tampoco se atrevieron a apoyar su existencia histórica. Ya en la Edad Media se puso en duda la opinión de Aristóteles, con lo que comenzó la discusión que dura hasta la actualidad.
La Atlántida
es uno de los mitos mundiales más antiguos. La historia sobre
una civilización floreciente que vive en una isla "más
allá de las columnas de Hércules" fue contada por Platón
(427-347 a.C.) en sus diálogos Timeo y Critias. Platón
citaba como fuente al historiador Solón, que 200 años antes,
había oído hablar en Egipto sobre la destrucción de una
isla "al oeste". Platón convirtió el mito de la
isla destruida en una parábola sobre una civilización que,
cegada por su propio poder y esplendor, desafía a los mismo
dioses, por lo que es destruida en un día y una noche, sobre
el año 9.500 a.C., aunque ni siquiera en este particular hay
acuerdo entre los autores: la fecha de destrucción de la Atlántida
varía entre el 10.000 a.C. y el 8.500 a.C. Desde el siglo pasado, la historia de la Atlántida empezó a ser tomada en serio por mucha gente y, a partir de la mitad de nuestro siglo, entró a formar parte de la literatura paracientífica, junto (y muchas veces asociada) a temas como los Objetos Volantes No Identificados, el Triángulo de las Bermudas o las civilizaciones perdidas. Autores muy populares como Charles Berlitz han dedicado una gran cantidad de libros a intentar demostrar, muchas veces incurriendo en graves errores geológicos, arqueológicos e históricos, que la Atlántida existió y se hundió bajo el mar, que fue la cuna de una civilización muy avanzada, tal vez de origen extraterrestre, y que las grandes civilizaciones como Egipto o los imperios mesoamericanos son sus descendientes. Desde que Platón escribió sus misteriosos diálogos llamados "Timeo" y "Critias", cuya extensión no es más que de unas 20 páginas de un libro actual, la leyenda de la Atlántida ha fascinado a muchos. El filósofo señalaba que en ese misterioso lugar moraba un pueblo extraordinariamente civilizado y rico, y que un día sobrevino en el mundo un cataclismo de tales magnitudes que en un lapso de 24 horas lo hundió en el mar, con todas sus riquezas y esplendores. Esto ocurrió, dice Platón, 9500 años antes de que él lo escribiera.Según el investigador Otto Muck, la Atlántida era un paraíso templado-cálido, de fértiles llanuras, en cuyas cordilleras abundaban los bosques de maderas valiosas. Era una tierra rica en cobre, estaño, oro y plata. Era tanta la riqueza de aquellas tierras y tal la excelencia de su clima, que su población se multiplicó rápidamente, llegando a los 60 millones de habitantes; una cifra portentosa, más si se estima que Egipto (unos de los países más densamente poblados del mundo antiguo) no pasó jamás de los 15 millones. También parece haber sido una civilización muy avanzada para aquellos tiempos, en los que Europa recién entraba al periodo neolítico. Pero dice la tradición que los atlantes se alejaron de su dios, de sus antiguos líderes, y extraviaron el propósito de sus vidas; y que por esa causa el dios Zeus había decidido castigarlos.
EL CATACLISMO
La Destrucción de la Atlántida
¿Se puede hundir un continente? No. Lo primero, para clarificar la situación, he supuesto que la Atlántida se forma por erupciones volcánicas en la corteza oceánica, dado que la existencia de un continente como tal, formado por corteza continental, en pleno Atlántico, es imposible (y más imposible que se hunda). A continuación repasaremos algunas de las hipótesis más populares en relación al fin de la civilización atlante y de su propia isla.
Elevación del Nivel del Mar
Imaginemos una isla en medio del Atlántico hace 18.000 años (en plena era glacial). Hace 10.000 años termina la era glacial y los casquetes polares vuelven a su posición actual. Por supuesto el resto del hielo se transforma en agua ¿inundando el mundo? No. Sólo hay que ver cualquier mapa paleogeográfico (por ejemplo en Paleomap Project) para comprobar que las zonas inundadas. corresponden a la plataforma continental, es decir, los márgenes más litorales de los continentes. De hecho, la elevación media del nivel del mar en los últimos 10.000 años ha sido entre 35 y 110 m (Rice, 1983), Así, si la Atlántida se hubiese inundado, aunque hubiese sido una isla completamente plana, deberíamos encontrar una gigantesca superfice apenas cubierta por las aguas en medio del Atlántico. ¿Existe algo así? Según Platón, la isla tenía una superficie algo inferior a 11.000.000 km2, es decir, más grande que China o Estados Unidos, y estaba salpicada por montañas. El Atlántico ha sido bastante bien cartografiado en los últimos años y no se conoce ninguna isla con estas características, ni sumergida ni emergida.
Erupción Volcánica
El ejemplo más utilizado es el de la isla de Krakatoa, que sufrió una erupción volcánica de tipo paroxísmico o freático (Melendez y Fuster, 1984, Anguita y Moreno, 1991) en agosto de 1883. Una erupción volcánica de este tipo se produce cuando el magma que asciende se encuentra con rocas impregnadas en agua (cerca de la superficie); el magma se enfría y evapora el agua, por lo que se produce un efecto de "olla a presión" gigantesco. La explosión de la isla Krakatoa voló literalmente dos tercios de la isla (es decir, unos 35 km2) y dejó una caldera (una depresión) de 8 km de diámetro y 300 m de profundidad. Es decir, parte de la isla voló, pero quedó lo que los ingleses llaman "smoking gun", es decir, la prueba de la explosión. Por lo tanto, cuando una explosión destruye completamente una isla (y en el caso de Krakatoa no lo hizo) se encuentra la caldera de la explosión y pruebas en el registro sedimentario de los continentes adyacentes de las tsunamis provocadas por la explosión, así como restos del polvo y las cenizas en los sedimentos. De hecho, El registro de la Tierra no muestra ninguna erupción volcánica de la magnitud suficiente para volar una gran extensión de terreno. Yo nunca he oído hablar de pruebas de una explosión paroxísmica en el Atlántico, y menos que vuele un continente entero, pero animo a los crédulos a que busquen en el registro geológico reciente estas características.
Impacto Meteorítico
A la luz de la teoría, cada vez mas establecida, según la cual un impacto meteorítico desencadenó la extinción de gran parte de las especies de seres vivos, entre ellos los dinosaurios, a finales del Cretácico, hay quien ha intentado aprovechar para aplicar el mismo destino a la Atlántida, pero una simple mirada a los efectos del impacto cretácico nos desengaña enseguida. El cráter de dicho impacto, enterrado en lo que ahora es la península del Yucatán, en México, tiene un diámetro de entre 200 y 300 kilómetros, lo que bastaría sin duda para hacer desaparecer una isla de apreciable tamaño, aunque no tan grande como la Atlántida de Platón. Un impacto de una magnitud similar a la del mencionado asteroide e provocaría unos efectos similares, fácilmente distinguibles si sólo ha ocurrido hace 10.000 años: una capa de polvo fácilmente identificable en todo el mundo, bajada drástica de las temperaturas debido al polvo en suspensión, un gigantesco cráter de impacto y la extinción de gran parte de los seres vivos, probablemente incluidos nosotros.
Subducción Continental
¿Pudo subducir la Atlántida bajo las Antillas? Bien, a una velocidad de 2.8 cm/año, en 20.000 años habrían subducido unos 560 m de la isla. De hecho, ni siquiera esto es exacto, dado que lo más probable es que la Atlántida estuviese empezando a chocar con el complejo subductivo y deformarse... a unos 9.000 m de profundidad, donde llevaría varios millones de años. Y que yo recuerde la Atlántida estaba en la superficie. Más tarde volveremos a hablar de las Antillas. Otra opción que se aplica a la Atlántida es que fuese una isla situada en el Atlántico, más o menos a la altura en que se cruzan el Trópico de Cáncer y el meridiano 40º, y que hubiese sido destruida por la extensión del fondo oceánico. Pero hay dos problemas: 1) El Atlántico se abrió hace 180 millones de años. 2) Excepto en Islandia, que existe desde hace más de 3 m.a., no existen zonas emergidas de la dorsal atlántica, hallándose en general entre 1.500 y 3.000 m de profundidad. De hecho, en el punto señalado no existe ninguna elevación susceptible de haber sido una isla en ningún momento.
EL CATACLISMO:
A
comienzos de la decáda de los 60, un grupo de geólogos
alemanes desarrolló una teoría que parece confirmar la
posibilidad de que haya habido un cataclismo bien determinado,
capaz de hundir un subcontinente de 200 mil kilómetros
cuadrados en el fondo del mar dejando afuera sólo sus montañas
más elevadas, como por ejemplo las islas Azores. Tomaron en
consideración 3 factores: De
acuerdo a esto desarrollan la tesis de que el cataclismo que,
sí podría haber provocado tal hundimiento, sólo podría
originarse en una perforación tan profunda en el suelo
submarino que alcanzó las materias fundidas que hay debajo de
la corteza terrestre, a las que llamamos "magma".
Este cráter habría proyectado gigantescos chorros de materia
incandescente haciendo que al mismo tiempo se hunda el
fondo oceánico, con lo que en unas 24 horas toda la Atlántida
habría podido sumergirse hasta una profundidad
de 3 mil metros. La masa enorme de cenizas volcánicas,
millones de metros cúbicos de lava porosa y piedra pómez, se
habría precipitado pronto sobre el mar en el mismo lugar
donde antes se alzaba la hermosa isla de los atlantes.
LA MUERTE VINO DEL ESPACIO:
LA LEYENDA
Hacia el año 590 a. C. el sabio griego Solón visi "Hace nueve mil años hubo una guerra entre los que habitaban más allá de las columnas de Heracles y los que vivían a este lado de ellas. A los que vivían a este lado los dirigía la ciudad que ahora es Atenas y a los del otro bando los reyes de Atlantis, que existió en tiempos y era mayor que Libia y Asia juntas, y que cuando después fue hundida por un terremoto se convirtió en una infranqueable barrera para los viajeros de aquí que intentaron cruzar el océano que está más allá. Cuando los dioses se repartieron las tierras, a Poseidón, dios del mar, le correspondió la isla de la Atlántida. En medio de la isla, cercana al mar existía la llanura más fértil y bella de las llanuras. Junto a ésta, en el centro de la isla, había una montaña. En ella habitaba Evenor junto con su esposa Leucipe y su única hija Cleito. Poseidón se enamoró de Cleito y tuvo trato carnal con ella. El dios hundió el suelo y aisló la colina donde ella vivía, creando zonas alternas de mar y tierra; había dos de tierra y tres de agua, dispuestas concéntricamente al centro de la isla. Hizo brotar dos manantiales, uno de agua caliente y otro de agua fría, e hizo que crecieran de la tierra toda clase de alimentos en abundancia.
Los hijos de Poseidón fundaron en la isla dinastías reales, presididas por los descendientes de Atlas. El imperio de los atlantes se extendía hasta Egipto y Tirrena. La isla producía la mayor parte de lo que requerían para los usos de la vida, comenzando por el oricalco, metal sólido y fusible que ahora es sólo conocido por el nombre. Por entonces existían muchos yacimientos en la isla, y era lo más preciado después del oro. Había abundante madera para los carpinteros y suficiente sustento para los animales, tanto domésticos como salvajes. También había en la isla manadas de elefantes. También todas las cosas fragantes que ahora hay en la tierra, ya sean raíces, maderas, hierbas o esencias de flores y frutos. Había también toda clase de fruto que admitiera cultivo, desde legumbres y frutos de cáscara dura que permiten hacer bebidas y ungüentos como castañas y frutos parecidos. Utilizando todas estas riquezas de su suelo
los habitantes construyeron templos, dársenas y puertos, y
dispusieron todo el país de l En el centro, un templo sagrado dedicado a Cleito y Poseidón, inaccesible y rodeado por un recinto de oro. Aquí estaba el templo de Poseidón, de un estadio de longitud y medio de ancho. El exterior del templo estaba recubierto de plata, y los pináculos de oro. En el interior, el techo era de marfil labrado con oro, plata y oricalco, y el resto, muros suelos y columnas, estaban recubiertos de oricalco. En el templo estaban las estatuas en oro del dios en un carro con seis caballos alados, de tal tamaño que con la cabeza alcanzaba al techo del edificio, y en torno a él cien nereidas cabalgando en delfines. En torno al templo estaban las estatuas en oro de las esposas de los diez reyes y su descendencia, y un altar de gran tamaño y maestría. Junto a las fuentes de agua fría y caliente edificaron jardines, edificios y piscinas, unas abiertas y otras techadas, para ser utilizadas en invierno. De allí salían acueductos que llevaban el agua al resto de los anillos. En los demás anillos había también templos dedicados a muchos dioses, jardines y lugares para hacer ejercicio. En el mayor de los anillos había una pista para carreras de caballos, de una longitud que podía dar la vuelta a la isla. También había casas, la mayoría para los guardias. Los muelles estaban llenos de trirremes. Ya fuera de la ciudadela, alrededor del canal que conducía al mar, había multitud de viviendas, y el canal estaba lleno de buques mercaderes. En los demás anillos había también templos dedicados a muchos dioses, jardines y lugares para hacer ejercicio. En
el mayor de los anillos había una pista para carreras de
caballos, de una longitud que podía dar la vuelta a la isla.
También había casas, la mayoría para los guardias. Los
muelles estaban llenos de trirremes. Respecto al resto de la isla, la llanura era suave y alargada, extendiéndose tres mil estadios. Estaba rodeada de montañas, famosas por su tamaño y belleza. También había ríos, lagos y prados con abundante pasto, y bosques con abundante madera. La llanura estaba surcada por enormes zanjas con agua por las que se transportaba la madera de la montaña y los frutos del campo a la ciudad. Cada porción de la llanura tenía un jefe. El jefe tenía que proporcionar para la guerra la sexta parte de un carro de combate, y con esto se llegaba a un total de diez mil carros. dos arqueros, dos lanzadores de piedras y tres de jabalina, y cuatro marineros para formar la tripulación de mil doscientos barcos. También
tenía que proporcionar caballos, un jinete, dos soldados
armados, Cada uno de los diez reyes tenía el absoluto control
de los ciudadanos y de las leyes en su ciudad y distrito. Sin
embargo, el orden de precedencia entre ellos y sus relaciones
mutuas estaba regulado por los mandamientos de Poseidón, que
la ley transmitía. Estaban inscritos por los primeros reyes
sobre una columna de oricalco situada en medio de la isla,
donde, cada cinco o seis años alternadamente, se reunían
para consultarse averiguar si alguno transgredía la ley y
celebrar juicio. Se comprometían entre ellos de la siguiente
manera: Había toros que pacían en el templo de Poseidón.
Los diez reyes, solos en el templo, después de rezar sus
oraciones para que el dios aceptara el sacrificio, capturaban
a un toro no con armas, sino con estacas y lazos. Al toro que
cogían lo llevaban a la columna y le cortaban el cuello sobre
ella, de modo que cayera la sangre sobre la inscripción
sagrada. Tras esto, quemaban los miembros del animal ya
muerto, llenaban un vaso de vino y echaban un coágulo de
sangre por cada uno de ellos.
Había muchas leyes, pero la más importante de ellas era la siguiente: No debían acudir a las armas uno contra otro, y debían prestarse ayuda mutua. Debían deliberar juntos sobre asuntos importantes y dejar el mando supremo a los descendientes de Atlas. Durante muchas generaciones, mientras les duró la naturaleza divina, obedecieron las leyes. Unían la amabilidad con la sabiduría, despreciaban lo que no fuera virtud y no daban importancia a la posesión de riquezas. Pero con el paso del tiempo la esencia divina se fue diluyendo en la humana, y su naturaleza mortal se impuso. Zeus, dándose cuenta de la situación convocó un consejo de dioses para deliberar sobre su futuro" Aquí se interrumpe el Critias. Por el Timeo sabemos que Zeus castigó la soberbia atlante enviando terremotos, que acabaron con la isla en un día y una noche. Solón, que era pariente y amigo de Drópides, bisabuelo de Critias, le narró la historia a su abuelo, que posteriormente se la contó a Critias. Por este medio la conoció Platón, que la dejó reflejada en sus diálogos Timeo y Critias. Recopilación: EA-eu93 |
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