BARRANCO  DEL  INFIERNO

Reserva  Natural  Especial

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INDICE: Barranco del Infierno (Tenerife), La futura estación del tren del sur, Santa Cruz de San Miguel de La Palma

El Tren y Tranvía de Tenerife, El Hierro, Parque Nacional del Teide (Tenerife)

 

Paisaje emblemático del sur de la Isla de Tenerife, Reserva Natural Especial, está considerada además como uno de los centros genéticos de biodiversidad florística de la Isla. Desde el punto de vista geológico está formada fundamentalmente, por materiales basálticos de la primera serie tinerfeña, si bien alberga, prácticamente en la misma proporción, materiales geológicos de conformación más cercana, como un pequeño cono adosado al flanco este del roque del Conde, que los geólogos aseguran que por su composición parece más propicio de la segunda serie.

Con Anaga y Teno, el macizo en donde se asienta el barranco del Infierno constituye la muestra más clara de la aparición de materiales antiguos en la Isla, motivo por el que algunos tratadistas e investigadores señalan su pertenencia, en tanto restos geológicos a tres remotas islas que al fin quedaron unidas por la intensa acción eruptiva en la zona que hoy ocupa las Cañadas. Una vez más, la actividad volcánica como definitoria de la conformación geológica de las Canarias.

Los barrancos son pues aquí, la consecuencia más evidente y directa de la erosión, que los excavó en la tierra. Entre ellos son dignos de especial mención los del Hoyo, del Agua, del Infierno y el de Fañabé. Pero si hay que hacer mención a uno, no cabe duda de que éste debe ser el del Infierno, toda vez que ha dado nombre y entidad a la Reserva. Es además, el que ofrece a la vista mayor espectacularidad, merced a su cauce profundísimo y a su encajonamiento en saltos de más de ciento cincuenta metros de altura que albergan un caudal continuado y profundo de agua, lo que confiere a esta Reserva unas características propias y diferenciadoras del resto del paisaje volcánico canario.

Sobresalen además de entre los interfluvios del barranco unos roques impresionantes y bellísimos, como lo son: el de Abinque, Negro, Conde e Imoque: los dos últimos tienen una altura superior a los mil metros, lo que bien da cuenta de su omnipresencia.

El barranco del Infierno posee un cauce en el que se contiene además una formación de carácter ripario de sauces que constituye uno de los escasos restos de esta comunidad que aún quedan en la Isla. En las laderas más escarpadas abundan los dragos.

La parte más septentrional, que es la parte más alta del barranco y también la zona más protegida, viene ocupada por todo un inmenso pinar que ofrece a la vista otro contrapunto notable dado que es un árbol muy poco frecuente en estos parajes.

El espacio alberga comunidades de gran diversidad florística, con variados endemismos entre los que cabe destacar una docena larga de especies amenazadas, como el extraordinario cardoncillo "Ceropegia chrysantha", y una forma rara del balillo "Atalanthus microcarpus", así como otras que aunque son de menor interés contribuyen a conferir al entorno un significado diferenciador y acrecientan su hermosura.

En lo mas alto de los roques hay también restos de materiales xeromesofíticos de transición, que ocupan las zonas de menos pendiente y depresión geológica, con especies señeras de esta tierra como el moralito (Rhamnus integrifolia), o la col de los riscos (Crambe ecaberrima), tenidas por muy raras y exclusivas, motivo por el que ha sido declaradas de especial interés conservacionista y son, en consecuencia, cuidadas y protegidas. Para algunas especies como la chahorra (Sideritis infernalis), el barranco del Infierno constituye un reducto de importancia capital para que allí encuentren refugio la mayor parte de sus concentraciones.

Sobre Adeje, muy cerca, por ello del límite de este espacio de Reserva Natural Especial, en el cauce del barranco del Infierno, se descubrió allá por la década de 1920-30, un conjunto de restos óseos fosilizados que pertenecieron a una tortuga terrestre que habitó la isla hace varios millones de años. Los restos del animal, conocido como "Geochelone burchardii", fueron analizados y estudiados y los investigadores aseguraron que midió más de un metro de longitud.

Con referencia a la zona del roque del Conde, hay que decir que está surcado en la mayor parte de su vertiente meridional por el llamado canal del Sur. Un curso de agua que tiene una importancia máxima a la hora de elaborar los planes de regadío de la isla en su cara sur.

En las laderas donde la pendiente lo permite, se aprecian restos de bancales abandonados, que incluso alcanzan la cima del roque y constituyen otro motivo de curiosidad para quien lo visita.

El barranco del Infierno es uno de los lugares, acaso por todo lo que anteriormente hemos comentado, preferido por visitantes y viajeros que a nuestra Isla de Tenerife llegan, por ese motivo en más de una ocasión aparece en uno de los primeros lugares de las ofertas turísticas, que en el exterior de la isla, península y extranjero, ofertan para atraer al turismo nacional e internacional, hacia nuestra Isla y por supuesto al resto del Archipiélago Canario.

Volviendo a la conformación geológica de las bellezas que alberga el barranco del Infierno, y por hablar de uno de sus puntos más señalados y de mayor importancia geológica, el roque del Conde, hay que decir que éste se formó durante el primer y más antiguo ciclo volcánico de la isla de Tenerife, por lo que pertenece a la llamada serie antigua o serie basáltica primera. En tal periodo, hace cerca de siete millones de años, se extrajeron más de las terceras partes del volumen de la isla. Los materiales que se emitieron durante este ciclo afloran actualmente en Teno, Anaga y esta pequeña zona del macizo de Adeje que está bajo protección a fin de preservarla. Según varios estudiosos de la exclusividad geológica tinerfeña, estas tres zonas pudieron haber estado unidas en el pasado. Una antigua unidad basal que hoy, a la luz de estudios recientes, parece que fue originalmente de dimensiones mayores a las que en la actualidad tiene la isla, lo que es fácil de comprender si se tiene en cuenta el largo espacio de tiempo en que se ha estado sometida a los efectos de la erosión implacable. En la primera etapa geológica predominó el mecanismo fisural, que se caracteriza por una elevada tasa de producción de magma, de composición uniforme y continuada en el tiempo. Este primer ciclo erupcionador acaba con unas erosiones sálicas -o traquíticas- que en el presente 

constituyen la mejor cobertura de muchas crestas de Anaga.

Así pues, y en el plazo mínimo de un millón de años, emergió a la luz del archipiélago Canario casi todo el volumen de lo que hoy es la Isla de Tenerife. Ese auténtico monumento al pasado geológico mas exclusivo que es el roque del Conde, no es una excepción a esta regla.

Volvamos a hablar de otra de las características de este espacio, la arbórea, a fin de ampliar lo que, simplemente, ha quedado en su apunte, toda vez que su importancia, aquí también, es suma y diferenciadora: la presencia del sauce.

El Sauce canario (Salix canariensis), supone un endemismo presente en estas islas y en el cercano archipiélago de Madeira, que se produce en lugares próximos a los cauces de agua continua, tanto en ambientes de solana como de umbría. En éste un árbol caducifolio, de entre siete u diez metros de altura. Presenta corteza grisácea y ramaje difuso. Suele florear a principio del invierno, entre los meses de enero y de abril, cuando acaba de adquirir todo su esplendor, que se marchitará cuando llegue el otoño.

El sauce tiene muchos parásitos que lo acompañan una parte del año, larga, por cirto. De todos ellos el más importante es la llamada polilla de los sauces (Yponomeuta gigas), mariposa conocida en Tenerife, Gran Canaria y La Palma, que deposita sus huevos sobre el árbol a principio de la primavera.

Sobre el mes de marzo, se pueden observar miles de larvas, que se alimentan y tienden una característica seda que le da al sauce un aspecto fantasmagórica: el árbol, atacado por sus parásitos, queda deshojado en poco tiempo. Los únicos reguladores naturales que parece tener la polilla del sauce son la lluvia y la bajada de temperaturas.

Otras familias del sauce son la roya, que ataca a las hojas viejas, y que es un hongo que actúa sobre la corteza, el muflón, que come sus hojas, un chinche que le causa enfermedades y un ácaro que le produce unas agallas de coloración rojiza en las hojas. De manera que bien puede decirse que el sauce canario tiene numerosos enemigos que le impiden crecer solo.

Esta particularidad, basada en la presencia de los cauces de agua, nos lleva a unas consideraciones, que el visitante deberá tener siempre en cuenta a fin de producirse con la corrección y el respeto debidos para con el entorno durante su periplo.

Ciertamente, la geomorfología y climatología imponen cambios a la vegetación en cada isla, pero hay diferencias que obedecen a otros factores y que afectan fundamentalmente a la composición de la misma. La flora cambia de una a otra isla. Ello se debe en buen parte a la presencia de endemismos, especies que sólo viven en determinados lugares o islas.

Los endemismos canarios tienen orígenes muy diversos.

Unos son plantas que en el pasado se extendían por tierras continentales donde luego se extinguieron por la acción de los cambios climáticos (glaciaciones, desertización, etcétera), sin embargo han conseguido resistir en las Canarias como auténticas reliquias de otras épocas.

Tal es el caso de muchas especies de la laurisilva, una paleoflora que a finales del Terciario (Mioceno-Plioceno) cubría gran parte de la cuenta del mar llamado entonces Thetys, y que hoy es el Mediterráneo.

Se ha encontrado fósiles de especies parientes de las Canarias en la Rivera francesa, en Italia y en otros puntos más del Mediterráneo. Otros endemismos se han generado en las propias islas por la evolución local a partir de una especie colonizadora original.

No es infrecuente encontrar géneros -como las taginastes o bejeques- que presentan en cada isla una especie propia, o que, incluso, dentro de una misma isla se han diversificado y adaptado a diferentes ambientes (pinar, laurisilva, zona árida, etc.).

La población guanche nunca fue muy grande, se le calcula unos veinticinco mil individuos. Su utilización de los recursos naturales fue muy limitada, pues se dedicaron fundamentalmente al pastoreo de sus rebaños y practicaron poco la agricultura.

Con la llegada de la civilización española en los siglos XIV y XV, el asentamiento y la ocupación del suelo se intensificaron hasta alcanzar las actuales cotas de superpoblación (unios doscientos habitantes por Kilómetro cuadrado). Las zonas elegidas para instalar sus residencias, sobre todo por parte de los europeos, fueron las medianías de las vertientes norte de las islas, pues allí era donde se encontraban los suelos más fértiles, los manantiales más abundantes y el clima más suave, sin fríos ni calores extremos. Lo que permitía a los peninsulares adaptarse fácilmente, al tiempo que evitaba la proliferación de enfermedades tropicales más frecuentes en otras zonas.

De esta exclusividad gozó siempre la isla de Tenerife- Y de ahí que el barranco del Infierno, por ejemplo, uno de los puntos del Archipiélago en donde la temperatura es más fresca y parecida a la mediterránea, gracias a los cauces de agua y gracias también a la oxigenante presencia del sauce, ya analizada anteriormente.

Por acabar este recorrido por el barranco añadiremos otros datos históricos.

En estas tierras de Adeje tuvo su trono el único rey de Tenerife, el Gran Tinerfe. A su muerte sus nueve hijos adoptaron el titulo de "mencay" y se repartieron la isla.

Un nieto de este rey, Pelinor, gobernó en este lugar hasta que Alonso Fernández de Lugo conquistó la isla en 1496.

Adeje pasó a ser dominio de la familia Ponte que edificó aquí su Casa Fuerte y llevaron el título de marqueses de Adeje.

En estas tierra funcionó el último ingenio de azúcar que vieron las Islas. Aprevechaba las aguas del barranco del Infierno y trabajaban en él mas de mil esclavos negros.

 

Europa Actualidad, ha querido repasar y profundizar en notas, apuntes, publicaciones y referencias sobre nuestras islas, y en su pasaje por las diversas bibliotecas y hemerotecas, hemos extraído de varias publicaciones este resumen.

Recopilaciones E-R / ©Europa Actualidad-LL


 

 

"El Hierro" la isla del meridiano

 

 

     

       

 

Un pequeño recorrido los la isla del meridiano cero "EL HIERRO",

 

la avanzadilla española al Atlántico

 

El Hierro es la isla que en su proporción a su tamaño posee la superficie protegida de todo el Archipiélago Canario: el 58,1%. Gran parte de esta extensión está ocupada por el Parque Rural de Frontera, con gran variedad de usos y recursos, así como importantes valores que se entremezclan en un mosaico difícil de segregar. En este espacio confluyen actividades agrarias, ganaderas y forestales con elementos de destacada valoración paisajística, cultural y científica. En los demás espacios protegidos priman los valores ecológicos (reservas de Mencáfete y de Tibataje) o paisajísticos (Monumento Natural de Las Playas y Paisaje Protegido de Ventejís). En estos espacios se encuentran representados todos los hábitats de la isla, desde los halófilos costeros, al de laurisilva en El Golfo y el sabinar y los pinares en las cumbre. Especies de gran arraigo popular como el lagarto gigante (Gallatia simonyi machadoi) o la sabina (Juniperus phoenicea), y otras menos conocidas aunque también de alto interés científico como las palomas de laurisilva.

 

RESERVA NATURAL INTEGRAL 

 

Mencáfete (H-1):

 

Municipio: FRONTERA Extensión: 463,9 hectáreas;

Cotas de altitud: mínima 200m.; máxima: 1.440m.

Flora: Sabina (Juniperus phoenicea), tabaibas (Euphorbia obtusifolia), pino (pinus canariensis), brezo (Erica arborea).

Fauna: Gavilán (Accipiter nisus sp. granti), se alimenta de pajarillos. Poblaciones cercanas: Sabinosa.

Vías de acceso: Pistas desde El Pinar o Sabinosa a la ermita de Las Nieves, en La Dehesa, tomando después la pista hacia el Mirador de Bascos.

Descripción: El área delimitada comprende una importante sección de la pared occidental del gran semicirco del Valle de El Golfo está constituida por los materiales más antiguos de la isla -de edades cercanas al millón de años-. No obstante, en su extremo oriental, en las estribaciones del volcán Tanganosoga, se encuentran también materiales recientes, producto de erupciones de tan sólo unos pocos miles de años.

Se trata de una ladera de gran pendiente sobre todo en su extremo occidental donde se convierte en un farallón casi vertical (bajo el mirador de Barcos) En las zonas menos escarpadas perviven restos del bosque termófilo, fayal. brezal y de las comunidades de transición entre ambas formaciones . El las zonas bajas, entremezcladas con el fayal-brezal, aparecen especies arbóreas como mecanes, madroños y peralillos; y a mayor altitud se establecen, eventualmente, especies más propias de comunidades climáticas de laurisilva.

La fuerte pendiente del terreno limita bastante con el acceso al interior del área protegida. No obstante hay una pista que desde la carretera de Frontera penetra en la reserva por el Este, y otra que asciende por el Norte desde cerca de Sabinosa.

 

RESERVA NATURAL INTEGRAL

 

Roque de Salmor (H-2)

Municipios: Valverde y Frontera Extensión: 3,5 hectáreas.

Cotas de altitud mínima: 0 m. máxima: 43,8 m.

Fauna: Hace años habitó estos roques una especie de lagarto gigante que aún continua conservando el nombre de lagarto de Salmor.

Poblaciones cercanas: La Frontera y Tigaday

Vía de acceso: Carretera desde Tigaday a las Puntas y posteriormente, rutas por el mar.

Descripción: La reserva se compone de varias bajas marinas y dos pequeños roques de 40, y 100m. de altura respectivamente, de paredes escarpadas y sendas plataformas en su cúspide. El roque más apartado es el de menor tamaño y está a menos de un kilómetro de tierra, y el más próximo es el más grande y se encuentra a unos 300m de la punta de Arelmo. Ambos son vestigios de un antiguo acantilado marino que ha retrocedido por la acción erosiva del mar hasta su posición actual. Están formados por materiales tranquiticos y basálticos intercalados, de edad sobreciente.

En el menor de los roques -llamado roque Chico- fue donde hace unos años vivió un lagarto gigante hoy extinguido, Gallotia simoyi simonyi, que es un pariente muy próximo de la variedad superviviente que habita en la reserva natural especial de Tibataje (Gallotia simonyi machadoi). Los roques fueron también lugar de edificación de águilas pescadoras (Pandion haliaetus), y aún se conservan sus característicos nodos.

El valor actual más excepcional de este espacio en la avifauna marina. Sobresale la pardela cenicienta (Calonectris diomedea) y la pardela chica (Puffinus assimilis), pero igual de importante es la presencia de paíño común (Hydrobates pelagicus), petrel de Belwer (Bulweria bulweril) y paíño de Madeira (Oceanodroma castro). La fauna de reptiles se compone sobre todo de perenquenes (Tarentola boettgeri). La vegetación es escasa, con plantas adaptadas para soportar ambientes hipersalinos. Entre los invertebrados es de destacar la presencia de una tijereta endémica de las Islas de El Hierro y La Palma (Anataelia lavicola).

 

RESERVA NATURAL ESPECIAL

 

Tibataje (H-3)

Extensión: 601,6 Hectáreas; Municipios: Frontera y Valverde;

Cotas de altitud mínima: 0 m. máxima: 1.234 m.

Flora: Taginaste (Echium strictum) bejeque (Aeonium holochrysum), cerraja (Sonchus gandogeri).

Fauna: lagarto de Salmor (Gallotía simonyi machadoi), llega a medir hasta 70 cm. de longitud, tiene preferentemente, una dieta a base de vegetales.

Poblaciones cercanas: Guarazoca, Tigaday, Frontera.

Vías de acceso: Carretera de Tigaday a Las Puntas, carretera de San Andrés a Fronteras, entrando al Mirador de Junama, desde donde desciende un camino, carretera de Guarazoca.

Descripción: Abarca el extenso e imponente farallón -de más de 1000m. de altura- que flanquea El Golfo en su extremo oriental, y que se prolonga como acantilado marino unos 6 Km. más, hacia el noreste de la punta de Arelmo. La pared está formada por el apilamientos sucesivos de coladas, cortadas casi verticalmente por la erosión y los desplomes.

En la base del farallón se extienden grandes pie de montes que pueden superar varios centenares de metros de altura. Los materiales que conforman este lugar pertenecen a la serie geológica más antigua de El Hierro.

El acantilado del tramo nororiental es más bajo y muy escarpado, pero el límite se expande tierra adentro para incluir algunos edificios volcánicos colindantes (Montaña de los Muertos).

Lugares de Interés: Fuga de Gorrecta: En el asentamiento actual de la mayor población del lagarto gigante de El Hierro. Se accede a este lugar tomando la carretera que desde Frontera se dirige a Las Puntas . Pasados Los Mocanes , observaremos la fuga de Gorreta, cuyo acceso sólo se puede hacerse escalando por complicados vericuetos. Si seguimos esta misma carretera, llegaremos a Las Puntas, desde donde podemos ver los roques de Salmor y la punta del mismo nombre.

Mirador de Jinama: Partiendo de Valverde hacia San Andrés, y sobrepasada esta última localidad, encontraremos un cartel a la derecha de la carretera que indica la dirección a este mirador. Desde él se observa una magnifica vista de El Golfo, con viñedos, plantaciones de piña, plataneras y caseríos. A escasos metros del mirador se encuentra la ermita de la Caridad y desde ella parte un sendero de 1,2 Km. hasta Frontera. Este mirador, junto con el de la Peña, eran los lugares donde, a finales de noviembre se reunían los vecinos de las localidades cercanas para dirigirse a El Golfo, con el ganado, en busca de mejores pastos. Al mirador de Jinama se dirigían los habitantes de El Pinar, San Andrés e Isora.

 

 

Santa Cruz de San Miguel de La Palma

 

 

Documentación, Redacción y Recopilación: La Palma-/ La Laguna : Antonio Manuel P., C. Hernández/ F. Díaz

 

   En la pasada celebración del Quinto Centenario de la fundación de la ciudad de Santa Cruz de La Palma, nuestro amigo y compañero de los medios de difusión, en Radio Nacional de España en la Isla de La Palma (antigua Voz de la Isla de La Palma, perteneciente a la desaparecida cadena de emisoras sindicales REM), como decíamos nuestro compañero Antonio Manuel Pérez  Díaz, licenciado en Historia por la ULL, nos narraba y hacia un balance histórico del nacimiento de una bella capital insular.

   Al incorporarse la Isla de San Miguel de La Palma a la Corona de Castilla, el 3 de mayo de 1493, nacía junto a una amplia bahía protegida de los vientos dominantes, los alisios, un humilde núcleo poblacional que en poco tiempo se convertirá en el centro de todas las actividades insulares.

   Santa Cruz de La Palma fue fundada con el nombre de Villa del Apurón, en el lugar que el Adelantado Alonso Fernández de Lugo estimó oportuno, en el cantón de Tedote, entre La Caldereta cráter extinto al sur y el Barranco de Las Nieves, en una ensenada natural abrigada por el Risco de La Concepción.

   Carlos I le dio el titulo de Ciudad con el nombre de San Miguel de Santa Cruz de La Palma y su hijo, Felipe II, los de muy noble y leaL.

   Con el “Siglo de Oro” de las historia española coincide la época más dorada y punjante de su economía. El esplendor agrícola, pronto alcanzado por las comarcas del sur y norte de la Isla, será el motor encargado de impulsar de manera notable el, auge de Santa Cruz de La Palma, que, de ser una villa recatada, pasó a convertirse en un emporio comercial de suma importancia, por lo que no tardaron en arribar, procedentes de otras latitudes, familias extranjeras atraídas por la fertilidad de su suelo y por las facilidades que se dieron para poblarla, convirtiéndose en un lugar de gran renombre, por sus excelentes vinos, su azúcar y su rica miel, artículos éstos que le produjeron un comercio de lo más floreciente.

   De los Países Bajos llegaron los Monteverde, los VanDelle, Vandewalle y Guisla-Ghiselin; de Portugal, Agüiar, Salgado y Pinto; de Francia, los Massieu; de Italia, los Poggio..., configurando un mosaico de costumbres que van a dar como resultado, con el devenir histórico, un carácter especial al palmero, marcado por su estilo tolerante y liberal.

   El viajero portugués, Gaspar de Fructuoso, escribió a finales del siglo XVI; “Fue creciendo la tierra y con la noticia de su fertilidad acudieron flamencos y españoles, portugueses, franceses, genoveses e ingleses con sus negocios de los que vino tanto aumento que llegó a ser la mayor escala de Indias y de todas las Islas...”

   En el desarrollo y enriquecimiento de la ciudad, el puerto actuó como factor decisivo, al ser descanso obligado de la navegación que se dirigía al Nuevo Mundo, llegando a convertirse, en cierto momento, en el tercero del Imperio, después del de Sevilla y Amberes; todo ello facilitado por el nombramiento efectuado por Felipe II en 1564 de un Juez Oficial de Indias en la persona del licenciado Francisco de Vera, con la orden de que residiera en Santa Cruz de La Palma “por ser la más comercial y por otras poderosas razones”. De acuerdo con este dictamen, todos los navíos del Archipiélago, así como algunos de la Península que practicaban el comercio con América, tenían que acudir a despachar sus registros a la capital palmera. En fecha previa, en 1507, ya consta documentalmente la concesión de licencia real para enviar los frutos de la Isla al otro lado del Atlántico.

   Entre las primeras obras públicas realizadas en la ciudad se encuentra la construcción de su muelle que ya en la segunda mitad del siglo XVI presentaba un lamentable aspecto como denunciaron los regidores Luis Horozco y Luis Alvarez. Felipe II acabó otorgando merced a la Isla por un tiempo limitado de 500 licencias de esclavos, para realizar un nuevo muelle, tarea que fue encomendada al ingeniero italiano Leonardo Torriani, en 1584, así como la de mejorar las fortalezas defensivas de Santa Cruz de La Palma.

   La próspera economía se vió en algunos momentos en serio peligro, pues atraía la ambición de los piratas y corsarios de la época, entre ellos el temible Francois Leclerq, que en 1553 saqueó e incendió la ciudad, afectando el fuego a todo tipo de construcciones civiles y religiosas. Esta circunstancia obligó a redactar un esquema defensivo y a construir nuevas plazas militares, cuyo mayor éxito fué la victoria sobre el famoso corsario inglés Drake, que en 1585 con 24 galeones intentó tomar Santa Cruz de La Palma

   El extraordinario desarrollo de este lugar durante el siglo XVI queda igualmente reflejado en el crecimiento de su población, que ya en 1587 contaba casi con tantos vecinos como Las Palmas de Gran Canaria, pues ésta tenia 700 y aquélla 600. Esta cifra se sitúa en torno a los 3000 habitantes. Torriani, sin embargo, la eleva a 4000 almas; no obstante el auge demográfico no había sido similar al de la primera mitad de la centuria, ni había seguido el mismo ritmo debido al colapso producido por la invasión de Leclerq.

   Santa Cruz de La Palma fue la ciudad más floreciente y con mayor riqueza de todo el Archipiélago durante el siglo XVI, esplendor que ha quedado reflejado en sus construcciones en torno a la plaza de España y la Calle Real del puerto. La primera constituye el recinto arquitectónico más singular de la Isla, y uno de los más notables de Canarias. Destacan las fachadas renacentistas de las Casas Consistoriales y la Iglesia Matriz de El Salvador, completando el conjunto la Fuente del mismo estilo, la Torre del templo citado y una serie de casas solariegas de gran calidad artística.

   El comercio con América va a dar un gran impulso a la construcción naval, saliendo de los astilleros que se instalan en varios puntos de la Isla, seguros y bellos navíos que surcaran los mares, muchos de ellos especializados en la carrera de Indias, mientras que otros en el tráfico de cabotaje con el norte de África.

    A lo largo del siglo XVII, Santa Cruz de La Palma pierde el protagonismo desempeñado en la centuria anterior. El comercio del azúcar que había unido en dulce matrimonio social a los dueños del dinero con los hacendados más poderosos, cimentando las primeras fortunas, decreció de forma significativa por la competencia americana. La exportación del vino, orientada en mayor medida hacia el Norte de Europa, entró también en fase regresiva en el último tercio de ese periodo por las pretensiones monopolísticas de Inglaterra y por el auge que alcanzaron los caldos portugueses. A ello se une la desaparición del Juzgado de Indias, al ser elevado el de Tenerife a mayor categoría.

  La crisis agraria se vió agravada en el siglo XVIII por la sucesión de años de malas cosechas, generando un estado de pobreza del que se hizo eco el Ilustre polígrafo Viera y Clavijo, señalando que “el comercio que había sido florido en otro tiempo, lo cual se dejaba ver en muchas obras pías, casas, prendas y alhajas, había decaído tristemente.

   En la segunda mitad del siglo XVIII, reinando Carlos III, se produce un hecho trascendental en la historia de la ciudad; la abolición del régimen de los regidores perpetuos, representantes de una clase cerrada de la más elevada condición, que se había hecho insoportable y había llevado a la Isla a la postración y miseria.

   Contra el gobierno absoluto de los titulares de las regidoras, perpetuas y hereditarias, se levantaron el licenciado en Leyes, Anselmo Pérez de Brito y el mercader de origen irlandés Dionisio O’Daly, contando con el apoyo de Ambrosio Staford, comerciante también oriundo de Irlanda y Santiago Albertos, abogado originario del Piamonte.

   Tras varios años de ruidoso pleito, el Supremo Consejo de Castilla dispuso en diciembre de 1771 que, a partir de entonces, los consejos se formasen por elecciones populares. En 1773, Santa Cruz de La Palma se convirtió en “Adelandada” dela Democracia, al ser el primer municipio de España que tuvo su Ayuntamiento libremente elegido por el pueblo.

   En la segunda mitad del mencionado siglo se crea la Real Sociedad de Amigos del País -1776- antesala del movimiento ilustrado que conocerá la capital palmera en la centuria siguiente y alcanza gran  esplendor la industria sedera, hasta el punto de ser La Palma la Isla en la que se concentraba el mayor número de telares de Canarias.

   El siglo XIX depara un nuevo auge de la ciudad pero esta vez a través del despertar de la cultura y por el protagonismo y proyección exterior que adquieren una serie de prohombres en los que caló profundamente el liberalismo, lo que llevó al mejor conocedor de esta época, el profesor Juan Régulo Pérez, a establecer un “Siglo de Oro” que se extiende entre 1821 y 1935.

   De la lista de egregios, destacamos al sacerdote Manuel Díaz Hernández, cuyas ideas serán precursoras del Concilio Vaticano II; Silvestre Batista Abreu, jurista y diputado en Cortes, Valeriano Fernández Ferraz, educador en Cuba y Costa Rica, Faustino Méndez Cabezola instructor de la imprenta “moderna” y promotor del primer instituto de Segunda Enseñanza, Antonio Rodríguez López, escritor y poeta fecundo; Manuel González Méndez, el pintor más universal de Canarias en dicho siglo; Elías Santos Abreu, experto entomólogo de prestigio internacional y Hermenegildo Rodríguez Méndez, símbolo del acentuado movimiento republicano que conoció la Isla.

   A lo largo de ese siglo la educación experimentó un significativo cambio con la introducción del sistema lancasteriano; la reorganizada Sociedad Económica va a impulsar obras de mejora en materia de infraestructura municipal, la aparición de “El Time” en 1863 dará paso a la floración de la prensa con frecuentes publicaciones periódicas; la implantada francmasonería tendrá en Santa Cruz de La Palma uno de sus focos más prestigiosos y el ambiente social de la ciudad tomará aires nuevos con la fundación de un Casino-Liceo, la construcción del teatro “Chico”, el establecimiento de Sociedades como “La Cosmológica” y por la presencia de compañías teatrales que visitaban la capital palmera como última escala del territorio nacional, antes de partir hacia el continente americano-

   El siglo XIX coincide además con el periodo de mayor esplendor de los astilleros instalados en la Isla, de los que salieron más de cien hermosos veleros dedicados, principalmente, a la carrera de América. Nombres como “La Verdad”, “La Fama de Canarias”, “El Triunfo”...., cubren destacadas páginas de la historia naval de La Palma y reafirman su profunda tradición marinera, a los que se unen los de hábiles constructores como los procedentes de las dinastía Arozena, con más de sesenta unidades botadas bajo su experta dirección en esa centuria.

   En estas embarcaciones surcarán el gran océano numerosos hijos de esta Isla, que van a encontrar en la otra orilla el sustento necesario para olvidar los años de profundas crisis económicas, dando paso al fenómeno de la emigración que entre los siglos XIX y XX lleva implícito que una buena parte de la historia de esta ciudad se escriba también primero en Cuba y mas tarde en Venezuela. Emigración americana que contribuirá, a través de la inversión de los ahorros de varias generaciones de emigrantes, a impulsar el desarrollo económico y social de La Palma, dinamizando la agricultura de exportación en torno al plátano, la construcción y la apertura de comercios y negocios de todo tipo, a lo que hay que unir la llegada de una amplia muestra de matices culturales antillanos.

   Como reflejan las páginas mas brillantes de su historia, Santa Cruz de La Palma ha sido una ciudad con profunda tradición marinera, punto de encuentro de culturas, que de nuevo convergen y abren al exterior ante la conmemoración del V Centenario de su fundación, el 3 de mayo de 1993.

ANTONIO MANUEL PÉREZ DÍAZ   Lcdo. en Historia por la ULL   /  Recopilación EUROPA Actualidad LP/LL


 

 

PARQUE  NACIONAL  DEL  TEIDE

 

 

El Parque Nacional del Teide, fue creado en 1954, después de Covadonga y Ordessa, siendo el tercero de España en antigüedad. Se encuentra situado en el centro de la Isla de Tenerife (Canarias), y comprende un gran circo conocido por Las Cañadas, y el Teide, la montaña más alta de España (3717 metros de altitud, abarca unos 13500 hectáreas, con lo que ocupa, por su extensión, el quinto puesto en la lista de Parques Nacionales Españoles.

El Teide, el pico más alto de España, es como una soberbia atalaya que emerge en el Archipiélago Canario. Su cúspide alcanza los 3717 m. sobre el nivel del mar y el espectáculo que se ofrece desde esta altura es sumamente grandioso y fascinante.

Teleférico del Teide: Gracias al Teleférico que facilita el acceso en pocos minutos, el panorama va cambiando gradualmente en perspectiva produciendo esta ascensión una emocionante escala de impresiones.

Una vez llegados a la base de la cima, se ofrece al visitante un mirador insospechado desde donde pueden admirarse las bellezas de una panorámica nunca vista, pues a corta distancia y ya en el mismo pico, nuestra mirada puede abarcar en los días despejados, todo el Archipiélago que constituyen las Islas Afortunadas.

La ascensión al Pico del Teide, será el complemento más importante de unas inolvidables vacaciones.

Geo: Existe aún controversia entre los geólogo sobre las hipótesis de formación de Las Cañadas. Unos piensan que se trata de dos calderas, una oriental y otra occidental, separadas por los Roques de García, formadas por hundimiento de un antiguo edificio volcánico, y en cuya parte septentrional se formó posteriormente el actual edificio Teide-Chahorra. La otra hipótesis difiere, en cuanto supone que partiendo del mismo escudo originario que cubría el alto de la Isla, por efecto de la erosión de los agentes atmosféricos y de grandes deslizamientos, se formó un gran valle abierto al Norte que luego, y al igual que en la hipótesis anterior, fue rellenado por las emisiones del Teide-Chahorra. Por último existe una tercera hipótesis que entiende la formación de Las Cañadas como consecuencia de un "land-slide", gran deslizamiento de material que conformó el actual perfil de la zona. Parece razonable pensar que de alguna forma y en distintas proporciones el paisaje que hoy vemos en el Parque Nacional se debe a fenómenos descritos en las tres hipótesis.

La formación del circo de Las Cañadas debió terminar hace unos 175.000 años, mientras que la edificación del Teide se mantiene en la actualidad. La última erupción histórica que tuvo lugar dentro del recinto del Parque y que duró tres meses corresponde a Chahorra, que en 1798 emitió sus lavas por varias bocas conocidas por Las Narices del Teide. Sea cual fuere la hipótesis correcta, actualmente nos encontramos con un gran circo de 16 Km. de diámetro y un perímetro de unos 45 Km. Lo bordean en sus dos tercios (Este Sur y Oeste) grandes paredes acantiladas (en Guajara de 500 m. de altura) y en su centro aproximadamente se encuentra el Teide.

El Teide está formado por varios volcanes que han ido superponiendo. Destaca Chahorra o Pico Viejo con un cráter de 800 m. de diámetro a 3100 m de altitud, y el Pilón, en que culmina la montaña de 3717 m y cuyo cráter, de 80 m de diámetro, así como laderas presentan actividad residual en forma de "solfataras" (el gas que emite sale a 86ºC). El Pilón, de sólo 150 m. de altura, se yergue sobre la Rambleta, un antiguo cráter de 850 m. de diámetro. 

La antigua caldera, Las Cañadas, se encuentra rellena por toda clase de materiales volcánicos, y en la actualidad constituyen un abigarrado paisaje donde las coladas de 

lava forman a veces extensos campos rocosos llamados "malpaíses" o "volcán" otras caen ladera abajo originando largos corredores, o asoman sobre otros volcanes o coladas más antiguas en forma de lenguas. Las lavas o escorias volcánicas presentan distintos colores, del oscuro casi negro al rojizo. Ello se debe a la oxidación que sufre el manganeso con el tiempo, pudiéndose decir, por regla general, que las lavas más jóvenes son aquellas más oscuras (si tienen manganeso).

En el Parque Nacional del Teide, podemos observar pequeños conos volcánicos de estructura casi perfecta, con la pared del cráter más elevada, por el acumulo de cenizas, hacia el lado donde sopló el viento en el momento de la erupción (por ejemplo Montaña Mostaza).

Otras montañas, como Montaña Blanca, están formadas por el acumulo de lapilli de composición fonolitica o piedra pómez. Esta se formó a partir de lava gaseada a gran presión y baja temperatura, expulsada con violencia en las erupciones y que al expansionarse y solidificarse se transformó en material esponjoso, lo que motiva su ligereza.

Llama también la atención la obsidiana, un material negro brillante que con la luz del sol puede emitir, por difracción, diversos colores. Se trata de vidrio volcánico o lava que al estar situada en las crestas de las coladas y en contacto con aire muy frío, se solidificó sin dar a tiempo a formar estructuras cristalinas.

La zona conocida por Los Azulejos siempre ha llamado la atención del visitante por los colores verdosos de sus tierras, y que erróneamente se han asignado a sales de cobre. Estos colores se deben en realidad a minerales de hierro alterados por efecto de la circulación de gases volcánicos y aguas termales en el subsuelo. Finalmente cabe considerar la estructura más típica del Parque la "cañada", que precisamente ha dado nombre a la zona.

 Una cañada es una planicie sedimentaria de color amarillo claro, situada normalmente el pie de las paredes del circo y donde se va acumulando todo el material erosionado de los escapes. Algunos, como la de Ucanca que también recibe sedimento procedente del Teide, puede tener 3 Km. de diámetro, y no es raro que en invierno se formen en ella, pequeños lagos fugaces.

Flora: La flora constituye, después de la gea, el otro capítulo importante de este Parque. Sólo la cúspide del Teide y aquellas coladas muy jóvenes que aún no han sido degradadas, son prácticamente estériles. El resto del paisaje volcánico se encuentra invadido por un mundo vegetal. completamente adaptado a las rigurosas condiciones de existencia que imperan a estas alturas. La mayoría de estas plantas son genuinamente canarias (unas 50), y muchas de ellas son endemismos casi exclusivos de este Parque Nacional (15).

La Planta mas característica y dominante es la "retama del Teide" (Spartocytisus supranubius), que en primavera se cubre de flores blancorosaceas dando una nueva tonalidad al paisaje. Muy vistosa por sus flores amarillas en la "hierba pajonera" (Descourainia bourgaeana), que al secarse sus inflorescencias forma llamativos matorrales pulvinulares de color pajizo. La "magarza" o margarita del Teide (Argyranthemuli teneriffae), el "alhelí del Teide" (Erysimum scoparlum) y el "codeso" (Adenocarpus viscosus) de color característico y flores amarillas son también especies frecuentes y vistosas.

Sin embargo, la atención del visitante la capta el "taginaste rojo (Echium wildpretii), borraginácea que alcanza los 3 m. de altura formando un racimo piramidal repleto de flores rojas. Asimismo destaca por la delicadeza y suavidad de sus colores una diminuta planta descrita por Alexander von Humboldt: la violeta del Teide (Viola 

cheiranthifolia), que habita en sus laderas y los altos de Guajara bajo concisiones climáticas verdaderamente extremas. Florece precisamente aprovechando las aguas de deshielo de la nieve.

La flora más variada y donde se encuentran las especies más raras, es precisamente aquella que habita en los riscos, fisuras y grietas de las paredes del circo, la parte más antigua dentro del Parque. Aquí se refugió del acoso de los ganados y del efecto de las erupciones que tuvieron lugar en el atrio de las cañadas.

Fauna: La fauna realmente interesante de este Parque es la invertebrada, y dentro de este grupo, los insectos. Se pueden cifrar en de 400 las especies que viven a estas alturas, siendo en su gran mayoría especies endémicas de gran valor científico. Sin embargo, este maravilloso y variado mundo animal para inadvertido al visitante, bien por su reducido tamaño o bien por permanecer ocultos durante el día. Tal vez en primavera es cuando únicamente nos llama la atención la cantidad de insectos que vuelan y liban las flores.

El Parque Nacional del Teide es pobre en animales superiores, entre los que destacan un lagarto, el "tizón" (Gallotia g. eisentrauti), algunos gatos cimarrones y el conejo (Oryctolagu cuniculus), que han sido introducidos en la Isla, y algunas especies de aves de entre las mencionaremos: el cuervo (Corvux corax tingitanus), la perdiz moruna (Aectoris barbara koenigi), la paloma bravia (Columba livia canariensis), el cernícalo (Falco tinnunculus canariensis), el alcaudón (Lanius excubitor koenig), el caminero (Anthus b. berthelotii) y el mosquitero (Phylloscopus collybita canariensis). Especial mención merece el "Pájaro Azul del Teide" (Fringilla t. teydea), pizón de tamaño considerable cuya hembra es grisácea, pero cuyo macho presenta un vistoso plumaje azul. A pesar del hombre, el área propia de este ave se encuentra fuera de las Cañadas y Teide, viviendo principalmente en el pinar.

No obstante, se le puede ver con relativa frecuencia en sus incursiones al Parque Nacional, al igual que otras especies de aves, tales como el propio canario (Seritius canaria) o el herrerillo (Parus caeruleus tineriffae).

Clima: El Parque Nacional de Teide, al estar localizado por encima de los 2000 m. de altitud, se escapa a la influencia de los vientos alisios del NE que sólo en circunstancias especiales llegara irrumpir son su mar de nubes en la parte nororiental del Parque. A estas alturas rigen unos vientos SO muy secos y que motivan una inversión climática.

El clima del Parque se puede considerar

como continental subalpino, muy diferente al imperante en zonas bajas y medias de la Isla. Por el día, la fuerte insolación provoca altas temperaturas (Hasta más de 40ºC) que luego, por la noche, bajan bruscamente llegando en invierno a los 8ºC bajo cero, o más aún en determinadas cuencas. En la estación fría es frecuente que al amanecer aparezcan las rocas o las plantas cubiertas por grandes cristales de hielo, lo que los isleños conocen por "cencellada".

El aire aparte de limpio y transparente, es muy seco, manteniéndose la humedad relativa normalmente por debajo del 50 por ciento, llegando en verano hasta el 25 por cien. La medida anual de temperatura es de 9ºC y la de precipitaciones apenas supera los 400 mm., lo que nos habla de una sequía muy acentuada. En invierno tienen lugar fuertes nevadas coincidiendo normalmente con olas de frío procedentes del N. y NO. 

El Teide suele mantener la nieve en sus cumbres durante bastante tiempo, lo que era conocido desde la antigüedad, pues ya los romanos llamaban a Tenerife "Nivaria".

 

Recopilación EUROPA Actualidad OV/LL  (Ofic. Turismo OV)

 


 

Rescatan el diseño de 1851 del histórico chorro de Las Cabezas

 

El Ayuntamiento del Puerto de la Cruz (Tenerife), repondrá el proyecto original del ex alcalde Álvarez Rixo

 

    El área de Cultura del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz continúa recuperando los chorros públicos del municipio. Si el pasado año, con motivo de la fiesta de San Juan, era rescatado el chorro situado en la calle de Las Maretas, en el barrio de La Ranilla, en esta ocasión será el turno del que se ubica en la confluencia de las calles Blanco y Nieves Ravelo, conocido popularmente como el chorro de Las Cabezas.

   Los trabajos de rehabilitación consistirán en la reparación de los elementos deteriorados, que será acometida por el departamento de Obras Municipales, y en la recuperación de la veleta con figura de ángel que, originalmente, remataba la estructura del chorro. La elaboración de esta figura escultórica corre a cargo de una empresa especializada.
   El chorro de Las Cabezas fue inaugurado el 8 de octubre de 1851, y su diseño se debe al historiador, cronista y entonces alcalde de la ciudad, José Agustín Álvarez Rixo, quien incluso cinceló, con sus propias manos, la inscripción cuyo texto se conserva parcialmente y que reza "Pro utilitate et vetustate populi. Reinando Dª Isabel II". El mismo Álvarez Rixo dejó constancia del acontecimiento en sus "Anales del Puerto de la Cruz de La Orotava".
   Fiestas de San Juan. La concejala de Servicios Socioculturales del Ayuntamiento norteño, Ángeles Marrero, anunció que la inauguración de la rehabilitación del histórico chorro tendrá lugar en la víspera de la festividad de San Juan, día en el que es costumbre enramar los chorros con flores, frutas y verduras. "En esa fecha -señaló- el chorro presentará su mejor aspecto". Marrero destacó el valor de esta pequeña pero importante iniciativa, "puesto que supone -aseguró- un ejemplo de recuperación del patrimonio cultural de la ciudad".
   La concejala portuense recordó que, en consonancia con esta actuación, el área de Cultura ha comenzado a distribuir entre el alumnado de Bachillerato, el primer número de una serie de cuadernos monográficos sobre el patrimonio local dedicado, precisamente, a los chorros públicos.


 

Los grabados rupestres de la Degollada del Río

 

(Isla de La Palma- Islas Canarias)

 

La zona de cumbre de Santa Cruz de La Palma, viene casi a coincidir con el espacio que para el pastoreo estival tenían acotado los habitantes del antiguo bando prehipánico de Tedote. En este sentido, hay que decir que se trataba de la demarcación que contaba con la mayor superficie de pastos en las partes altas de la isla.

   La importante actividad pastoril llevada a cabo por los benahoaritas (Antiguos habitantes de la Isla de La Palma) en esta zona de la cumbre viene atestiguada por la abundancia de yacimientos localizados en las cumbres de Tedote, las cuales se caracterizan especialmente por la estrechez del reborde montañoso. Los conjuntos arqueológicos se emplazan en los puntos más elevados del terreno: Roques de la Perra (existencia de un campamento pastoril con estructuras reutilizadas y un amontonamiento de piedras - Estructuras asociadas al pastoreo y que se localizan en las cumbres de la Isla. Podrían haber tenido un carácter cultural, e incluso durante un tiempo fueron consideradas como aras de sacrificios-), Pico de Corralejo (cuatro amontonamiento de piedras junto a varios abrigos y un paradero pastoril), Pico del Cedro (se localizó un campamento pastoril que contaba con dos abrigos adosados y un amontonamiento), Pico de La Sabina (dos campamentos, varios paraderos pastoriles y el conjunto de estaciones rupestres de La Erita), Picos de La Veta de La Arena (sendos amontonamientos de piedras) o Pico de La Nieve (un campamento pastoril, amontonamientos de piedras y grabados rupestres.

   El denominador común en esta zona de la cumbre es la enorme concentración de vestigios relacionados con la actividad pastoril de los benahoritas, a partir de lo cual se deduce la práctica de una intensa actividad ganadera. Esta circunstancia, se explica tanto por el importante desarrollo que alcanzan las formaciones de codesos, planta forrajera básica para el sustento diario de los animales, como por el hecho de que esta zona constituía un centro neurálgico en los recorridos que diariamente y en todas direcciones realizaban los pastores.

   La estación de grabados rupestres objetivo de estudio, fue descubierta a principios del verano de 1997, por miembros del grupo de senderismo “Auaritas”, hecho que fue puesto en conocimiento de D. Miguel Martín González. A mediados de noviembre del mismo año se acudió a la zona para tratar de localizar el yacimiento, cosa nada fácil habida cuenta del gran número de diques que existen en esta parte de la cumbre.

   Los grabados se localizan en la parte inferior izquierda de un gran dique basáltico que alcanza casi los 30 metros de largo, por los 10 metros de altura máxima. La orientación de dicho dique es W.E. aproximadamente, corriendo de forma paralela a la misma hilera de la cumbre. Se emplaza en las proximidades de lo que se conoce como La Degollada del Río, en torno a los dos mil metros de altitud. En esta zona está la cabecera del Barranco del Río, cuyo borde superior cae por detrás hacia el interior de La Caldera de Taburiente en forma de gran acantilado.

   Este barranco, que vierte hacia Santa Cruz de La Palma, era unos de los escasos cursos de agua permanentes que existían en la Isla en el momento de la conquista.

   La recogida de datos y la prospección pormenorizada del yacimiento, así como la reproducción de los motivos grabados fue efectuada a principio del mes de junio de 1998. En la diversas visitas al yacimiento, hemos padecido las adversas condiciones meteorológicas que por lo general afectan a esta vertiente de la Isla, especialmente centradas en unas elevadas condiciones de humedad que se explican por la presencia casi permanente de nubes que se estancan al toparse con altitudes que llegan a superar los 2000 metros. Esta circunstancia impone la existencia de un entorno natural caracterizado por el dominio del pinar (Pinus canariensis) con un rico sotobosque de codesos (Adenocarpus viscosus) y amagantes (Cistus symphytifolius) principalmente, además de gacias (Teline stenopetala), bejeques (Aconium spathulatum), poleos (Bytropogan origanifolius), tagasastes (Chamaecytisus proliferus), etc., todas ellas especies de gran calidad forrajera.

   La visibilidad existente desde el yacimiento que nos ocupa es impresionante, ya que se divisa tanto el reborde montañoso como el interior de La Caldera de Taburiente, así como una amplia franja de la vertiente E de la Isla. En cambio, la visualidad del yacimiento es muy pequeña, prácticamente nula, al menos en sus proximidades, dado que hay que salirse de la vereda que asciende hacia La Punta de Los Roques, y por otra parte la densa cobertera vegetal ayuda también a mantenerlo oculto. Estas circunstancias han ayudado a mantenerlo intacto hasta el momento.

   A raíz de la prospección del dique y su entorno localizamos cuatro fragmentos de cerámica pertenecientes a la fase IV (La más reciente de las etapas en que se divide la prehistoria insular), todos ellos en la parte superior del mismo, así como numerosas piezas de industria lítica de morfología y dimensiones variadas. Como se decía, los fragmentos cerámicos fueron hallados en la parte alta del dique, en una terraza de granzón que cae hacia el interior de La Caldera.

   Los grabados se ubican en el extremo W del dique, a lo largo de unos 6 metros, y una altura que oscila entre los 1,5 y los 3 metros del suelo aproximadamente. El dique se caracteriza por presentar una superficie rugosa, colonizada ampliamente por musgos y líquenes debido a la elevada humedad, habiéndose ejecutado los grabados en un sector donde los desprendimientos han permitido el afloramiento de superficies planas, aptas para tal fin.

   Se han diferenciado un total de 19 paneles, destacando a nivel hipológico la presencia de meandros sencillos o de corto desarrollo, los cuales en algunos casos se combinan con espirales iguales sencillas. También aparecen espirales individualizadas, un motivo vagamente pisciforme, así como el esbozo de un motivo semicurvo. Por su complejidad, merece una especial mención el panel denominado 12, el cual presenta una variedad temática que incluye meandros, semicírculos concéntricos, motivos de carácter laberintos, combinación de centros y semicírculos, etc. Sus dimensiones con 120 cm. de alto por 92 cm. de ancho, lo que lo convierte en el mayor de la estación.

   Por último, podemos decir que el estado de conservación de esta estación rupestre es bueno en líneas generales, ya que su aislamiento la ha mantenida salvo de las visitas de los excursionistas.

   Así, casi un 80% de los motivos se mantienen en condiciones óptimas, mientras que el resto se han visto afectados por la presencia de líquenes y musgos, grietas, o simplemente presentan un grado de deterioro que los hace casi imperceptibles. Curiosamente son los paneles ubicados más al W, situados a los pies de un pino y casi tapados en su totalidad, por un gigantesco codeso.  

C.H.P.—LP

Recopilación UNED-La Palma - Recopilación EUROPA Actualidad - LP/LL (CH-FD)


 

Pepe Monagas, el gran olvidado

 

Recuperar la memoria de papá; que su obra, su figura, su generosidad y su arte no permanezcan ni un minuto más en el olvido". Así hablan las tres hijas de Pepe Monagas ?nombre artístico con el que fue conocido Pepe Castellano? Elena, Alicia y Juana. Mucho han esperado para reivindicar con coraje que la figura de su padre ocupe el lugar que le pertenece porque aunque al morir, hace 36 años, las autoridades de la época le prometieron el oro y el moro en forma de un busto, Hijo Predilecto, etc, lo cierto es que apenas nada hicieron "esa callita chiquitita en la subida a Escaleritas, en la cercanía de Blandy y punto", dice una de ellas. Lógica respuesta política, expertos como son en salir del paso.

Una calle cuyo rótulo, por cierto, se caía una y otra vez, cosa que la familia tuvo que denunciar reiteradamente hace unos años: "Pero que nadie piense que estamos pidiendo villas y castillos, que nadie piense que pedimos algo para nosotros, ni hablar. Las tres hermanas y los nietos nos reunimos y decidimos pedirles a los que están ahora en el Ayuntamiento de Las Palmas que reconozcan la trayectoria de mi padre, que haya una distinción a la figura de un hombre canario que se pasó la vida repartiendo humor. Por cierto, siempre decimos que mi padre en casa era aún más simpático que en el escenario, ¡tenía unos golpes...!", recuerdan.
DE FAMILIA HUMILDE . Pepe Monagas nació el 12 de febrero del año 1904 en Vegueta; su familia era de origen humilde. "Desde muy joven tuvo una extraordinaria afición por el teatro, al que se consagró. Pudo haber triunfado en la Península, e incluso vivir de esto, pero tenía que volver a Las Palmas porque él compaginaba sus actividades artísticas con su trabajo. Nuestro padre fue reclamado por compañías teatrales de Madrid y Barcelona pero tuvo que regresar porque, claro, tenía su familia y su trabajo".
Cuenta su hija Juana, que, por cierto, al fallecer su padre se dedicó durante unos años a seguir los pasos de su progenitor en el escenario, que eran tantas las actuaciones benéficas que hacía Pepe Monagas que más de una vez su esposa le tiró de las orejas: "Pepe, hombre, piensa en nosotros..." Y Pepe Monagas le contestaba: "Bobita, ¿no ves que yo estoy sembrando para que cuando me muera ustedes recojan?" Buena siembra, pero mala recogida.
SUS OBRAS EN CD ¿Quién nos ha reído hasta partirse con los Cuentos de Pepe Monagas? ¿Quién no lo ha hecho con los monólogos que relatan historia de nuestra vida misma?, ¿quién no ha recordado hoy, leyendo este reportaje, un pedazo de la vida de cada cual?. Todos.
Otro síntoma del olvido de este personaje está en las grabaciones, ahora en formato CD y sólo en los grandes almacenes: "Antes me preguntaste por la cantidad de dinero que recibimos nosotras por derechos de autor. Ni una perra. Pero ni una perra". Parece que en eso tuvo culpa el artista porque no realizó en su día los trámites correctos para formalizar su situación en la Sociedad General de Derechos de Autores: "A nadie le amarga un dulce, pero mi padre no hizo las cosas bien en ese sentido; esa es la verdad. Por eso ahora mismo lo que deseamos es que el Ayuntamiento lo nombre Hijo Predilecto y que ese trámite que ya se inició con otros gobernantes municipales llegue esta vez a buen puerto. Porque, vamos, a ver, ¿se merece alguien más que mi padre esa distinción?" Merecedores hay varios, entre ellos, no cabe duda cabe, Pepe Monagas. Elena, Alicia y Juana quieren aclarar: "No estamos pidiendo limosna; lo que sí pedimos es justicia y reconocimiento para una persona como mi padre que estaba siempre dispuesto para hacer el bien y que ha quedado en el olvido". El irremplazable humorista canario a quien algún osado ha querido emular rozando el ridículo, murió hace 36 años tras finalizar una actuación benéfica en La Laguna (Tenerife).


la  atlÁntiDA

 

 

EVIDENCIAS     HISTÓRICAS

 

El mayor obstáculo que atraviesa el investigador en cuanto Atlántida, es la escasa, por no decir nula, fuentes de documentación que atestigüen sobre su existencia. Hasta el momento ningún hallazgo ha confirmado la Leyenda. Infructuosos han resultados las búsquedas realizadas para encontrar sus huellas. Pero contamos con varias pistas que bien valen la pena… "…En las excavaciones efectuadas por Wooley en la antigua Caldea, en 1927, se extrajo de la tumba del rey de Ur un cofre que contenía joyas y planchas con inscripciones. Actualmente se halla en poder de los Servicios Secretos Norteamericanos. Contenía preciosos talismanes procedentes de los atlantes, quienes, a su vez, los habían heredado de unos hermanos lejanos de las estrellas. Según los documentos hallados en un segundo cofre de la misma procedencia en el Alto Egipto se encontraba el hipogeo de los reyes atlantes, con la explicación y el itinerario, amén de un plano de las tumbas agrupadas de los treinta últimos reyes. El punto exacto estaba situado camino entre Assuán y el oasis al oeste del desierto…" (R.Gau. Tip. Hispano-Arábiga, Tánger).
Si esta noticia pudiera alguna vez ser confirmada, causaría un gran dolor de cabeza en más de un círculo científico. No es raro especular porque este tipo de información se mantiene en secreto. Erich Von Däineken lo entendió así cuando dijo: "…Queda por averiguar si el mundo contemporáneo está dispuesto a divulgar los secretos de un pasado lejano, susceptibles de trastornar el hermoso orden problemático que se exhibe como verdad científica a los ojos de los profanos …" Y la respuesta a este dilema es que aún no.Una segunda pista atlante proviene de las Piedras de Ica -Perú- , que en anteriores oportunidades ya hemos comentado. En el Museo del Doctor Cabrera el visitante encontrará grabada en una de sus piedras, un mapa que muestra la constitución de los continentes en esa época remota. Aquí no solo se da testimonio de la existencia de Atlántida, sino que a su lado aparece otro continente cuestionado por historiadores, Lemuria. La comunidad científica sigue dando la espalda a la Biblioteca Gliptolítica, dando muestras de una absoluta ceguera intelectual. Pero las evidencias están allí, hasta para molestar a los ojos incrédulos.

Quién también armó revuelo con la Atlántida fue Paul Schliemann, nieto del famoso descubridor de las ruinas de Troya (Henry Schilemann). Este último habría encontrado una copa de bronce en la cámara llamada el Tesoro de Príamo. Es un vaso de noble forma pero con claras diferencias de diseño con las copas de la misma época procedentes de los diversos lugares del mediterráneo. Y en esta copa aparece grabado en caracteres fenicios el siguiente texto: "DEL REY CRONOS DE LA ATLÁNTIDA". Pero en este caso hay enormes contradicciones acerca de la veracidad de hallazgo. Algunos piensan que Paul Schilemann intentó ganar fama a costa de su famoso abuelo. Después de todo quién encuentre la Atlántida se transformará en el mayor descubridor de todos los tiempos, y hay muchos aspirantes deseosos de alcanzar tal trofeo.

Un explorador que dejo constancia de su acercamiento a la Atlántida fue P.H.Fawcett. Aunque la historia que vamos a relatar suene un tanto extraña, y por momentos hasta fantástica, no debe ser fácilmente desdeñada. Como Teseo con el Hilo de Ariadna en Laberinto del Minotauro, Fawcett, señala una huella a seguir muy importante. Veamos …"…Tengo en mi poder una imagen de cerca de diez pulgadas de alto, esculpida en un trozo de basalto negro. Representa una figura con una placa en el pecho, sobre la cual hay tallados un gran número de caracteres; y alrededor de las caderas tiene una banda tallada en forma similar. Me la dio Sir Rider Haggard quién la obtuvo en Brasil, y yo creo firmemente que procede de una de las ciudades perdidas. Existe una propiedad particular en esta imagen de piedra, que experimentan todos cuantos la sostienen en sus manos: es como si una corriente eléctrica le subiera a uno por el brazo, y tan fuerte es el choque, que muchas personas se ven obligadas a dejarla prontamente en su sitio. Ignoro por que ocurre esto …"

En cierto pasaje del relato, se alude a la utilización de la Psicometría, como sistema para obtener mayores datos acerca de la estatua. Con este método, basado en el principio de la existencia de una memoria que registra las actividades de cualquier objeto material, Fawcett, acude a un psicómetro (intérprete y sensitivo). 
"… Veo un continente grande, de forma irregular, extendiéndose desde la costa norte de Africa hasta Sudamérica. Numerosas montañas existen sobre su superficie; de vez en cuando un volcán parece estar a punto de ser erupción. //…" Procesiones de seres que parecen sacerdotes entran en estos templos y salen de ellos, y un alto dignatario o jefe usa una placa en el pecho semejante a la que tiene la figura que en estos momentos sostengo en mis manos. Esta oscuro dentro de los templos, pero sobre el altar veo la representación de un gran ojo. Los sacerdotes hacen invocaciones a este ojo y todo el ritual parece ser de naturaleza oculta, unido a un sistema de sacrificios, pero no puedo ver si se trata de víctimas o animales…" // "…La numerosa población de las ciudades occidentales parece dividirse en tres clases: la jerarquía o grupo dominante con monarca hereditario, la clase media y los pobres esclavos. Esta gente es dueña absoluta del mundo y mucho de ellos practican la magia negra de forma alarmante…// "… Entonces veo volcanes en violenta erupción, lanzando lava llameante por sus laderas, y toda la tierra tiembla con terrible estruendo…" // "… La voz dice: ¡La sentencia de Atlanta será el destino de todos los que pretenden alcanzar el poder divino!. No puedo obtener la fecha exacta de la catástrofe, pero fue muy anterior al esplendor de Egipto, y ya ha sido olvidada, excepto quizá, en mitos. En cuanto a la imagen, tiene poder maléfico sobre los que no están en afinidad con ella; aún más diría que es peligrosa reírse de ella …"  

En forma muy sugestiva el coronel Fawcett comenta … "… En todo caso, cualquiera que sea su historia, yo la miro como una posible llave que descubra el secreto de la Ciudad Perdida, y cuando empiece su búsqueda su imagen me acompañará. La conexión de Atlanta con regiones de lo que es actualmente Brasil no debe ser mirada despreciativamente, y el creer en ello, con confirmación científica o sin ella, depara explicaciones para muchos problemas que de otra manera serían misterios insondables …"
Como sabemos el coronel P.H.Fawcett se extravió con su expedición en las insondables selvas del Amazonas en busca de la Ciudad Perdida.
Brasil encierra hoy en día muchos enigmas. Su impenetrable geografía selvática es un obstáculo para investigadores y arqueólogos. Muchas vidas se han perdido en el intento de explorar en forma más profunda el vasto territorio. Hay rumores de construcciones piramidales avistadas por pilotos comerciales, y de extrañas inscripciones de caracteres desconocidos, observadas dentro de cuevas subterráneas.
Conspiran en contra las tribus caníbales que aun subsisten en el país, de las cuales, una gran mayoría no registra contacto con hombre blanco alguno. Sumado a ello, no podemos olvidar los problemas de orden político y social, que impiden mayores avances en el tema. En cuanto a una posible conexión atlante, el futuro dirá.
Platón fue el primero en bautizar a este continente antediluviano como Atlántida, en referencia al Océano que en ese entonces la cobijó. Pero Platón, como ya se mencionó, era un iniciado, y por ello guardó en secreto el verdadero nombre de la Atlántida.
Helena Petrovna Blavatsky fundadora de la Teosofía -de la cual profundizaremos en el capítulo siguiente-, reafirma nuestras sospechas …   "… Muchas veces se menciona a la Atlántida bajo otro nombre, desconocido de nuestros comentadores. El poder de los nombres es grande y ha sido conocido desde que los Maestros Divinos instruyeron a los primeros hombres. Y cómo Solón lo había estudiado, tradujo los nombres Atlantes por nombres inventados por él mismo …"  
Escribe la autora en su obra la Doctrina Secreta, que los iniciados no debían revelar secretos a los profanos, por las consecuencias que sus actos podrían acarrear.
"… Quizás hubiera otra causa para esto. Para los que sabían que había más de una clave para el simbolismo Teogónico, era un error el haberlo expresado en un lenguaje tan crudo y engañoso. Pues si el filósofo ilustrado y el sabio podía discernir el meollo de la sabiduría bajo la grosera corteza del fruto, y sabía que este escondía las más grandes leyes y verdades de la naturaleza psíquica y física, así como del origen de todas las cosas; no ha sí el profano no iniciado. Para éste la letra muerta era la religión; la interpretación sacrilegio. Y esta letra muerta no podía edificarle , ni hacerle más perfecto, al ver que semejante ejemplo le era dado por sus Dioses. // "…Platón la acepta como tal, y expone tantas de sus verdades como su juramentos se lo permitían …"  
Y agrega que … "… Esto era también conocido de los sacerdotes egipcios y del mismo Platón; impidiendo que fuese conocida toda la verdad bajo juramento solemne de guardar secreto, que se extendió hasta los misterios del Neoplatonismo. Tan secreto era el conocimiento de la última isla de la Atlántida, en verdad-a causa de los poderes sobrehumanos que poseían sus habitantes, los últimos descendientes de los Dioses o Reyes Divinos, según se creía-que el divulgar su situación y existencia era castigada con la muerte…"
La Historia no registra su nombre. Se niega hasta su existencia. Y entendemos porque. El velo que pesa sobre ella es tan grande, que no hace más que alimentar nuestra búsqueda. Quién persiga sus huellas debe agilizar los sentidos y estar siempre alerta a los indicios de su presencia.

Referencia Bibliográfica : Ana Débora Goldstern

¿QUE ES LA ATLÁNTIDA?

Platón nos habló por primera vez de la Atlántida en sus diálogos Timeo y Critias, escritos hacia el 350 a.C. Desde entonces, se han realizado infinidad de conjeturas, tanto para demostrar su existencia como para negarla.Aristóteles, el discípulo de Platón, opinaba que la historia de la Atlántida era una ficción, inventada por su maestro: "El hombre que la soñó la hizo desaparecer." Otros autores antiguos como Estrabón, Plinio el Viejo o Plutarco no estaban tan seguros, pero tampoco se atrevieron a apoyar su existencia histórica.

Ya en la Edad Media se puso en duda la opinión de Aristóteles, con lo que comenzó la discusión que dura hasta la actualidad.

La Atlántida es uno de los mitos mundiales más antiguos. La historia sobre una civilización floreciente que vive en una isla "más allá de las columnas de Hércules" fue contada por Platón (427-347 a.C.) en sus diálogos Timeo y Critias. Platón citaba como fuente al historiador Solón, que 200 años antes, había oído hablar en Egipto sobre la destrucción de una isla "al oeste". Platón convirtió el mito de la isla destruida en una parábola sobre una civilización que, cegada por su propio poder y esplendor, desafía a los mismo dioses, por lo que es destruida en un día y una noche, sobre el año 9.500 a.C., aunque ni siquiera en este particular hay acuerdo entre los autores: la fecha de destrucción de la Atlántida varía entre el 10.000 a.C. y el 8.500 a.C.

Desde el siglo pasado, la historia de la Atlántida empezó a ser tomada en serio por mucha gente y, a partir de la mitad de nuestro siglo, entró a formar parte de la literatura paracientífica, junto (y muchas veces asociada) a temas como los Objetos Volantes No Identificados, el Triángulo de las Bermudas o las civilizaciones perdidas. Autores muy populares como Charles Berlitz han dedicado una gran cantidad de libros a intentar demostrar, muchas veces incurriendo en graves errores geológicos, arqueológicos e históricos, que la Atlántida existió y se hundió bajo el mar, que fue la cuna de una civilización muy avanzada, tal vez de origen extraterrestre, y que las grandes civilizaciones como Egipto o los imperios mesoamericanos son sus descendientes.

Desde que Platón escribió sus misteriosos diálogos llamados "Timeo" y "Critias", cuya extensión no es más que de unas 20 páginas de un libro actual, la leyenda de la Atlántida ha fascinado a muchos. El filósofo señalaba que en ese misterioso lugar moraba un pueblo extraordinariamente civilizado y rico, y que un día sobrevino en el mundo un cataclismo de tales magnitudes que en un lapso de 24 horas lo hundió en el mar, con todas sus riquezas y esplendores. Esto ocurrió, dice Platón, 9500 años antes de que él lo escribiera.Según el investigador Otto Muck, la Atlántida era un paraíso templado-cálido, de fértiles llanuras, en cuyas cordilleras abundaban los bosques de maderas valiosas. Era una tierra rica en cobre, estaño, oro y plata. Era tanta la riqueza de aquellas tierras y tal la excelencia de su clima, que su población se multiplicó rápidamente, llegando a los 60 millones de habitantes; una cifra portentosa, más si se estima que Egipto (unos de los países más densamente poblados del mundo antiguo) no pasó jamás de los 15 millones.

 También parece haber sido una civilización muy avanzada para aquellos tiempos, en los que Europa recién entraba al periodo neolítico. Pero dice la tradición que los atlantes se alejaron de su dios, de sus antiguos líderes, y extraviaron el propósito de sus vidas; y que por esa causa el dios Zeus había decidido castigarlos.


¿DONDE ESTABA LA ATLÁNTIDA?


El sacerdote jesuita A. Kirchner, investigador de la obra de Platón, afirmó en el año 1665 que el continente perdido habría estado en el océano Atlántico, entre España y América, dato que es compartido por la mayoría de los investigadores actuales.
Cuentan las leyendas antiguas, que entre los siglos XII y I antes de Cristo, era imposible alejarse de la costa europea más allá de las Columnas de Hércules ( hoy estrecho de Gibraltar) pues se encontraban aún flotando enormes masas de lodo procedentes del cataclismo que hundió a la Atlántida. ¿Cómo sería posible esto? Una respuesta muy seria la dan los vulcanólogos, especialmente aquellos que tuvieron la opurtunidad de estudiar los efectos de grandes erupciones. Nos indican que las cenizas volcánicas son lanzadas a gran altura mezcladas con ácido carbónico, nitrógeno, agua y anhídrido sulfúrico. La lava en estado de cenizas es porosa y los ácidos y el agua extraen de ella gran cantidad de compuestos minerales hasta dejar sólo los materiales más inertes y duros; estos constituyen la piedra pómez, una piedra tan liviana que flota sobre el agua hasta que, poco a poco, se impregna y se hunde.

 

EL CATACLISMO

 

 

La Destrucción de la Atlántida

 

 

¿Se puede hundir un continente? No.

Lo primero, para clarificar la situación, he supuesto que la Atlántida se forma por erupciones volcánicas en la corteza oceánica, dado que la existencia de un continente como tal, formado por corteza continental, en pleno Atlántico, es imposible (y más imposible que se hunda).

A continuación repasaremos algunas de las hipótesis más populares en relación al fin de la civilización atlante y de su propia isla.

 

 

Elevación del Nivel del Mar

 

Imaginemos una isla en medio del Atlántico hace 18.000 años (en plena era glacial). Hace 10.000 años termina la era glacial y los casquetes polares vuelven a su posición actual. Por supuesto el resto del hielo se transforma en agua ¿inundando el mundo? No.

Sólo hay que ver cualquier mapa paleogeográfico (por ejemplo en Paleomap Project) para comprobar que las zonas inundadas.

corresponden a la plataforma continental, es decir, los márgenes más litorales de los continentes. De hecho, la elevación media del nivel del mar en los últimos 10.000 años ha sido entre 35 y 110 m (Rice, 1983), Así, si la Atlántida se hubiese inundado, aunque hubiese sido una isla completamente plana, deberíamos encontrar una gigantesca superfice apenas cubierta por las aguas en medio del Atlántico.

¿Existe algo así? Según Platón, la isla tenía una superficie algo inferior a 11.000.000 km2, es decir, más grande que China o Estados Unidos, y estaba salpicada por montañas. El Atlántico ha sido bastante bien cartografiado en los últimos años y no se conoce ninguna isla con estas características, ni sumergida ni emergida.

 

Erupción Volcánica

 

La hipótesis más "aceptada" es que una explosión volcánica destruyó la Atlántida, pero para ello la erupción debería haber destruido COMPLETAMENTE la isla, sin dejar rastro. Veamos algún ejemplo.

El ejemplo más utilizado es el de la isla de Krakatoa, que sufrió una erupción volcánica de tipo paroxísmico o freático (Melendez y Fuster, 1984, Anguita y Moreno, 1991) en agosto de 1883. Una erupción volcánica de este tipo se produce cuando el magma que asciende se encuentra con rocas impregnadas en agua (cerca de la superficie); el magma se enfría y evapora el agua, por lo que se produce un efecto de "olla a presión" gigantesco.

La explosión de la isla Krakatoa voló literalmente dos tercios de la isla (es decir, unos 35 km2) y dejó una caldera (una depresión) de 8 km de diámetro y 300 m de profundidad. Es decir, parte de la isla voló, pero quedó lo que los ingleses llaman "smoking gun", es decir, la prueba de la explosión.

Por lo tanto, cuando una explosión destruye completamente una isla (y en el caso de Krakatoa no lo hizo) se encuentra la caldera de la explosión y pruebas en el registro sedimentario de los continentes adyacentes de las tsunamis provocadas por la explosión, así como restos del polvo y las cenizas en los sedimentos. De hecho, El registro de la Tierra no muestra ninguna erupción volcánica de la magnitud suficiente para volar una gran extensión de terreno.

Yo nunca he oído hablar de pruebas de una explosión paroxísmica en el Atlántico, y menos que vuele un continente entero, pero animo a los crédulos a que busquen en el registro geológico reciente estas características.

 

 

Impacto Meteorítico

 

A la luz de la teoría, cada vez mas establecida, según la cual un impacto meteorítico desencadenó la extinción de gran parte de las especies de seres vivos, entre ellos los dinosaurios, a finales del Cretácico, hay quien ha intentado aprovechar para aplicar el mismo destino a la Atlántida, pero una simple mirada a los efectos del impacto cretácico nos desengaña enseguida.

El cráter de dicho impacto, enterrado en lo que ahora es la península del Yucatán, en México, tiene un diámetro de entre 200 y 300 kilómetros, lo que bastaría sin duda para hacer desaparecer una isla de apreciable tamaño, aunque no tan grande como la Atlántida de Platón. Un impacto de una magnitud similar a la del mencionado asteroide e provocaría unos efectos similares, fácilmente distinguibles si sólo ha ocurrido hace 10.000 años: una capa de polvo fácilmente identificable en todo el mundo, bajada drástica de las temperaturas debido al polvo en suspensión, un gigantesco cráter de impacto y la extinción de gran parte de los seres vivos, probablemente incluidos nosotros.

 

 

Subducción Continental

 

Otra hipótesis es que la Atlántida ha sido subducida ("tragada") junto con la placa oceánica que la contenía bajo una placa continental. Bueno, la subducción, como la generación del fondo oceánico, es un proceso muy lento (2.8 cm al año en el Atlántico), y se produce a gran profundidad bajo el mar (recordemos las fosas abisales); además, en el Atlántico no hay subducción salvo en la zona de las Antillas.

¿Pudo subducir la Atlántida bajo las Antillas? Bien, a una velocidad de 2.8 cm/año, en 20.000 años habrían subducido unos 560 m de la isla. De hecho, ni siquiera esto es exacto, dado que lo más probable es que la Atlántida estuviese empezando a chocar con el complejo subductivo y deformarse... a unos 9.000 m de profundidad, donde llevaría varios millones de años. Y que yo recuerde la Atlántida estaba en la superficie. Más tarde volveremos a hablar de las Antillas.

Otra opción que se aplica a la Atlántida es que fuese una isla situada en el Atlántico, más o menos a la altura en que se cruzan el Trópico de Cáncer y el meridiano 40º, y que hubiese sido destruida por la extensión del fondo oceánico. Pero hay dos problemas:

1) El Atlántico se abrió hace 180 millones de años.

2) Excepto en Islandia, que existe desde hace más de 3 m.a., no existen zonas emergidas de la dorsal atlántica, hallándose en general entre 1.500 y 3.000 m de profundidad. De hecho, en el punto señalado no existe ninguna elevación susceptible de haber sido una isla en ningún momento.

 

 

EL CATACLISMO:

 

 

A comienzos de la decáda de los 60, un grupo de geólogos alemanes desarrolló una teoría que parece confirmar la posibilidad de que haya habido un cataclismo bien determinado, capaz de hundir un subcontinente de 200 mil kilómetros cuadrados en el fondo del mar dejando afuera sólo sus montañas más elevadas, como por ejemplo las islas Azores. Tomaron en consideración 3 factores:
Primero, el deslizamiento de las placas continentales. Según estas teorías, el continente americano se separó de Europa, Africa y la Antártida por el deslizamiento de las placas sobre las capas más profundas y viscosas del planeta. Si miramos un mapa, veremos que sus formas calzan casi como las piezas de un rompecabezas. La excepción la constituye la zona correspondiente al Caribe y España, donde queda un espacio vacío.
En segundo lugar, el hueco que se produce coincide con la extensión tradicionalmente atribuida a la Atlántida.

Tercero, han comprendido que ninguna erupción volcánica habría podido producir un efecto suficiente como para hundir una masa tan grande de tierra firme.

De acuerdo a esto desarrollan la tesis de que el cataclismo que, sí podría haber provocado tal hundimiento, sólo podría originarse en una perforación tan profunda en el suelo submarino que alcanzó las materias fundidas que hay debajo de la corteza terrestre, a las que llamamos "magma".  Este cráter habría proyectado gigantescos chorros de materia incandescente  haciendo que al mismo tiempo se hunda el fondo oceánico, con lo que en unas 24 horas toda la Atlántida habría podido sumergirse hasta una profundidad de 3 mil metros. La masa enorme de cenizas volcánicas, millones de metros cúbicos de lava porosa y piedra pómez, se habría precipitado pronto sobre el mar en el mismo lugar donde antes se alzaba la hermosa isla de los atlantes.
Se cumplirían así los detalles más dudosos del relato de Platón. Por supuesto que hay muchos más indicios que indican que el fondo del mar inmediato a los Azores estuvo antes emergido. Por ejemplo, se han detectado allí grandes extensiones de fondo marino arenoso, y es sabido que la arena sólo se produce en las superficies por la acción del agua sobre las piedras; y todo esto sin mencionar las ruinas submarinas descubiertas en la región conocida como Triángulo de las Bermudas
.

 

 

LA MUERTE VINO DEL ESPACIO:

 

Finalmente, este grupo de geólogos encabezado por el investigador Otto Muck, concuerda en que el único acontecimiento que podría haber provocado tales efectos estaría relacionado con el espacio exterior. Observando la zona de Carolina, en Estados Unidos, donde hay una concentración notable de cráteres ocasionados por meteoritos de masa relativamente grande, se preguntaron si tales meteoritos no habrían sido fragmentos de uno mucho más grande que habría caído sobre el océano.
Si dicho meteoro hubiera golpeado la superficie marina en el ángulo apropiado, su masa habría penetrado hasta el magma como un perdigón que atraviesa un huevo.
Queda algo por preguntarse: ¿Qué dioses quisieron castigar a esos atlantes que "se alejaban de su dios"? Platón estaba a punto de escribir la serie de conceptos con que Zeus justificaba su decisión de condenar a los atlantes, cuando la muerte le arrebató el burril y el pensamiento.

 

 

LA LEYENDA

 

Hacia el año 590 a. C. el sabio griego Solón visi

"Hace nueve mil años hubo una guerra entre los que habitaban más allá de las columnas de Heracles y los que vivían a este lado de ellas. A los que vivían a este lado los dirigía la ciudad que ahora es Atenas y a los del otro bando los reyes de Atlantis, que existió en tiempos y era mayor que Libia y Asia juntas, y que cuando después fue hundida por un terremoto se convirtió en una infranqueable barrera para los viajeros de aquí que intentaron cruzar el océano que está más allá.

Cuando los dioses se repartieron las tierras, a Poseidón, dios del mar, le correspondió la isla de la Atlántida. En medio de la isla, cercana al mar existía la llanura más fértil y bella de las llanuras. Junto a ésta, en el centro de la isla, había una montaña. En ella habitaba Evenor junto con su esposa Leucipe y su única hija Cleito. Poseidón se enamoró de Cleito y tuvo trato carnal con ella. El dios hundió el suelo y aisló la colina donde ella vivía, creando zonas alternas de mar y tierra; había dos de tierra y tres de agua, dispuestas concéntricamente al centro de la isla. Hizo brotar dos manantiales, uno de agua caliente y otro de agua fría, e hizo que crecieran de la tierra toda clase de alimentos en abundancia.

Cleito dio a luz a cinco parejas de gemelos varones. El dios dividió la isla en diez partes, dándole al primogénito de la primera pareja la casa de su madre y los terrenos circundantes, y le hizo rey por encima de los demás. A los otros los hizo príncipes y les dio un gran territorio. Les puso nombres; al mayor le llamó Atlas y por él la isla y todo el océano se llamaron Atlántico.

Los hijos de Poseidón fundaron en la isla dinastías reales, presididas por los descendientes de Atlas.

El imperio de los atlantes se extendía hasta Egipto y Tirrena.

La isla producía la mayor parte de lo que requerían para los usos de la vida, comenzando por el oricalco, metal sólido y fusible que ahora es sólo conocido por el nombre. Por entonces existían muchos yacimientos en la isla, y era lo más preciado después del oro. Había abundante madera para los carpinteros y suficiente sustento para los animales, tanto domésticos como salvajes. También había en la isla manadas de elefantes. También todas las cosas fragantes que ahora hay en la tierra, ya sean raíces, maderas, hierbas o esencias de flores y frutos. 

Había también toda clase de fruto que admitiera cultivo, desde legumbres y frutos de cáscara dura que permiten hacer bebidas y ungüentos como castañas y frutos parecidos.

Utilizando todas estas riquezas de su suelo los habitantes construyeron templos, dársenas y puertos, y dispusieron todo el país de la siguiente manera: Empezaron por tender puentes sobre los fosos circulares que llenaba el mar y rodeaban a la antigua metrópoli, poniendo en comunicación el palacio real con el centro de la isla. Desde el mar abrieron un canal de tres arpentos de ancho, cien pies de profundidad y cincuenta estadios de extensión que iba hasta el recinto exterior, y lo utilizaron como un puerto, disponiendo la embocadura de modo que las naves más grandes pudieran entrar sin dificultad. En los cercos de tierra que separaban las zonas de mar abrieron canales lo suficientemente anchos para que pasara una sola trirreme cada vez, y como de cada una de estas zanjas los diques se levantaban a bastante altura, unieron los bordes con techumbre, de modo que las naves cruzaban a cubierto. Cada anillo de tierra lo rodearon de un muro de piedra, colocando torres y puertas en los puentes y a la entrada de las bóvedas de los canales. La piedra que usaban era blanca, negra y roja. Algunos edificios eran sencillos, pero otros eran de diversos colores, combinados para agradar a la vista. El muro exterior estaba cubierto por una capa de bronce, el siguiente de estaño, y el tercero de oricalco. Los palacios de la ciudadela estaban construidos de la siguiente manera:

En el centro, un templo sagrado dedicado a Cleito y Poseidón, inaccesible y rodeado por un recinto de oro. Aquí estaba el templo de Poseidón, de un estadio de longitud y medio de ancho. El exterior del templo estaba recubierto de plata, y los pináculos de oro. En el interior, el techo era de marfil labrado con oro, plata y oricalco, y el resto, muros suelos y columnas, estaban recubiertos de oricalco. En el templo estaban las estatuas en oro del dios en un carro con seis caballos alados, de tal tamaño que con la cabeza alcanzaba al techo del edificio, y en torno a él cien nereidas cabalgando en delfines. En torno al templo estaban las estatuas en oro de las esposas de los diez reyes y su descendencia, y un altar de gran tamaño y maestría.

Junto a las fuentes de agua fría y caliente edificaron jardines, edificios y piscinas, unas abiertas y otras techadas, para ser utilizadas en invierno. De allí salían acueductos que llevaban el agua al resto de los anillos.

En los demás anillos había también templos dedicados a muchos dioses, jardines y lugares para hacer ejercicio. En el mayor de los anillos había una pista para carreras de caballos, de una longitud que podía dar la vuelta a la isla. También había casas, la mayoría para los guardias. Los muelles estaban llenos de trirremes.

Ya fuera de la ciudadela, alrededor del canal que conducía al mar, había multitud de viviendas, y el canal estaba lleno de buques mercaderes.

En los demás anillos había también templos dedicados a muchos dioses, jardines y lugares para hacer ejercicio.

En el mayor de los anillos había una pista para carreras de caballos, de una longitud que podía dar la vuelta a la isla. También había casas, la mayoría para los guardias. Los muelles estaban llenos de trirremes.

Respecto al resto de la isla, la llanura era suave y alargada, extendiéndose tres mil estadios. Estaba rodeada de montañas, famosas por su tamaño y belleza. También había ríos, lagos y prados con abundante pasto, y bosques con abundante madera. La llanura estaba surcada por enormes zanjas con agua por las que se transportaba la madera de la montaña y los frutos del campo a la ciudad. Cada porción de la llanura tenía un jefe. El jefe tenía que proporcionar para la guerra la sexta parte de un carro de combate, y con esto se llegaba a un total de diez mil carros. dos arqueros, dos lanzadores de piedras y tres de jabalina, y cuatro marineros para formar la tripulación de mil doscientos barcos.

También tenía que proporcionar caballos, un jinete, dos soldados armados, Cada uno de los diez reyes tenía el absoluto control de los ciudadanos y de las leyes en su ciudad y distrito. Sin embargo, el orden de precedencia entre ellos y sus relaciones mutuas estaba regulado por los mandamientos de Poseidón, que la ley transmitía. Estaban inscritos por los primeros reyes sobre una columna de oricalco situada en medio de la isla, donde, cada cinco o seis años alternadamente, se reunían para consultarse averiguar si alguno transgredía la ley y celebrar juicio. Se comprometían entre ellos de la siguiente manera: Había toros que pacían en el templo de Poseidón. Los diez reyes, solos en el templo, después de rezar sus oraciones para que el dios aceptara el sacrificio, capturaban a un toro no con armas, sino con estacas y lazos. Al toro que cogían lo llevaban a la columna y le cortaban el cuello sobre ella, de modo que cayera la sangre sobre la inscripción sagrada. Tras esto, quemaban los miembros del animal ya muerto, llenaban un vaso de vino y echaban un coágulo de sangre por cada uno de ellos. Posteriormente, quemaban al resto de la víctima y purificaban la columna. Bebían de la vasija vertiendo el contenido en copas de oro y juraban actuar conforme a las leyes de su padre Poseidón. Después de haber cenado, cuando oscurecía y el fuego del sacrificio se había apagado, se ponían unos mantos azules, se sentaban en el suelo y celebraban el juicio. Tras éste, se escribían las sentencias dictadas sobre una tablilla dorada y la consagraban con sus mantos.

Había muchas leyes, pero la más importante de ellas era la siguiente: No debían acudir a las armas uno contra otro, y debían prestarse ayuda mutua. Debían deliberar juntos sobre asuntos importantes y dejar el mando supremo a los descendientes de Atlas.

Durante muchas generaciones, mientras les duró la naturaleza divina, obedecieron las leyes. Unían la amabilidad con la sabiduría, despreciaban lo que no fuera virtud y no daban importancia a la posesión de riquezas. Pero con el paso del tiempo la esencia divina se fue diluyendo en la humana, y su naturaleza mortal se impuso. Zeus, dándose cuenta de la situación convocó un consejo de dioses para deliberar sobre su futuro"

Aquí se interrumpe el Critias. Por el Timeo sabemos que Zeus castigó la soberbia atlante enviando terremotos, que acabaron con la isla en un día y una noche. Solón, que era pariente y amigo de Drópides, bisabuelo de Critias, le narró la historia a su abuelo, que posteriormente se la contó a Critias. Por este medio la conoció Platón, que la dejó reflejada en sus diálogos Timeo y Critias.

Recopilación: EA-eu93

 

HISTORIA DE LA BANDERA DE ESPAÑA

   En los antiguos reinos de Castilla y Aragón se llevaron pendones carmesíes (que no morados) con castillos y leones y cuatribarrados respectivamente, y así continuaron incluso durante los reinados de los Reyes Católicos, predominando el empleo de los colores encarnado y amarillo.

   Felipe I (1506) el Hermoso, en su efímero matrimonio con la Reina Juana I de Castilla, introdujo el signo distintivo de la casa de su madre, María de Borgoña, esto es, el aspa de Borgoña o aspa de San Andrés, que consiste en dos troncos de árbol desprovistos de sus ramas y cruzados en aspa. Por haber sido instrumento para el martirio del santo están teñidos con su sangre y casi siempre se representan en rojo o carmesí. Este símbolo, de gran trascendencia, se llevó desde principios del siglo XVI prácticamente hasta 1931 en que la Segunda República lo demolió. Desde 1971 figura en el guión del Príncipe de Asturias y desde 1975 en el de S.M. el Rey Don Juan Carlos I.

   El momento en el que puede verse la que podemos llamar, sin duda, primera Bandera Española fue en ocasión de la batalla de Pavía (1525) en la que nuestras tropas llevaron como enseña telas blancas con aspas encarnadas; esa misma bandera se llevó también en la mar.

   En los dos siglos siguientes, el devenir de la tipología de la bandera, fundamentalmente militar, proporcionó dos modelos reglamentados: el de la bandera principal, una sola por Tercio, y el de las banderas secundarias, una por cada Compañía. La principal, que representaba la autoridad real era la de la Compañía que mandaba personalmente el Maestre de Campo, blanca con aspa roja o carmesí y, en ocasiones, adicionada con otros símbolos como el águila imperial, las armas reales o el escudo del Maestre. Las secundarias, una por Compañía, son de variado colorido, con aspa roja o carmesí y de estructura a criterio de los Capitanes.

   Con el advenimiento de la Casa de Borbón (1700), Felipe V renovó y centralizó las instituciones; los Tercios pasaron a ser Regimientos (1704) y la bandera principal se llamó Corónela (1707), mientras que las otras continuaron un tanto indefinidas.

   En 1728 se ordenó que la bandera Corónela fuese blanca con el escudo de las Armas Reales y todas con el aspa de Borgoña. En unas y otras se podían poner en la extremidad de las esquinas las armas de los reinos y provincias de donde provenían o las divisas particulares que hubiesen tenido o usado. Este esquema general, con amplitud de interpretaciones continúa durante la Guerra de la Independencia, y durará hasta 1843.

Carlos III (1785) instituyó la bandera encarnada y amarilla, de tres listas (la central, amarilla, de doble ancho) para los buques de guerra y la de cinco para las demás embarcaciones; la primera se convertiría, paso a paso, en la Bandera de España.

   Desde entonces, la bandera sólo tenía la representación real en el Ejército, la Armada, las plazas fuertes y los edificios oficiales y había una gran diversidad de banderas: blancas, corónelas o batallonas, azules en la Casa Real y Artillería, a las que se les unieron las moradas de Ingenieros, los estandartes, principalmente carmesíes y las dos banderas navales.

   El carácter de Bandera Nacional tomó carta de naturaleza con el Real Decreto de 13 de octubre de 1843 por el que la Reina Isabel II al ser la Bandera Nacional el símbolo de la monarquía española, determiné que todas las banderas fuesen iguales en forma, dimensiones y colores a la Bandera de Guerra Española, teniendo en el centro el escudo de armas, ampliándose después en que se añadiría el aspa de Borgoña debajo del escudo.

   La segunda República (1931) definió la bandera como la formada por tres franjas del mismo ancho, roja, amarilla y morada con el escudo del Gobierno Provisional de 1868.

   La Bandera Nacional roja y gualda se restableció por Decreto de la Junta de Defensa en 1936 y llevó el escudo con el águila, con pequeñas variaciones, hasta 1981. 

LA BANDERA DE ESPAÑA

SIMBOLIZA LA NACIÓN, ES

SIGNO DE SOBERANÍA,

INDEPENDENCIA, UNIDAD E

INTEGRIDAD DE LA PATRIA Y

TAMBIÉN PROMESA DE SU

PERPETUIDAD A TRAVÉS DE

LOS TIEMPOS.

 

SALUTACIÓN A LA BANDERA

Salve, Bandera de mi Patria, salve,
y en alto siempre desafía al viento,
tal como en triunfo por la tierra toda
te llevaron indómitos guerreros.


Tú eres España, en las desdichas grande,
y en ti palpita con latido eterno
el aliento inmortal de los soldados
que a tu sombra, adorándote, murieron.

Cubres el templo en que mi madre reza,
las chozas de los míseros labriegos,
la cuna donde duermen mis hermanos,
la tierra en que descansan mis abuelos.

 

Por eso eres sagrada, en torno tuyo,
a través del espacio y de los tiempos,
el eco de las glorias españolas
vibra y retumba con marcial estruendo.

Salve, Bandera de mi Patria, salve,
y en alto siempre desafía al viento,
manchada por el polvo de las tumbas,
teñida con la sangre de los muertos.

Sinesio Delgado

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