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JOSÉ M. BURGOS S.
Colaborador
Nació en la ciudad de Ibagué el 30 de abril de
1940
A la edad de 2 años su familia se trasladó a
la ciudad de Bogotá, Colombia, donde hizo su
primaria en el colegio Enseñanza Moderna y su
bachillerato en el Colegio Libertador,
A la edad de 17 años comenzó a trabajar en el
Ministerio de Comunicaciones de la ciudad de
Bogotá, como auxiliar de comunicaciones,
posteriormente fue ascendido a revisor y luego a
operador.
Mientras trabajaba como operador, hizo varios
cursos en La Escuela Nacional de
Telecomunicaciones y comenzó a enviar trabajos
periodísticos a diferentes diarios,
principalmente al Diario el Día.
En 1965 viajó a la ciudad de Nueva York donde
comenzó a trabajar como lo hacían casi todos en
aquel entonces, en una fábrica.
Más concretamente en Bulova Watch Company,
luego prestó sus servicios a Aeronaves de México
como operador y de allí pasó a desempeñar el
cargo de Supervisor del Departamento de
Comunicaciones de Lan Chile.
Luego en Varig Air-lines en el mismo cargo.
En 1980 viajó a Bogotá y en trabajó
independiente en finca raíz hasta que regresó en
1986 a la ciudad de Alburquerque donde se
desempeño como Director de Noticias en la
emisora con programación en español más grande
del estado de Nuevo México, KXKS,
La Súper equis de Alburquerque.
Mientras trabajaba en esa emisora fue también
corresponsal de la United Press International.
En 1989 viajó a la ciudad de Coral Gables,
Florida donde prestó sus servicios a la compañía
holandesa multinacional Nedlloyd Lines como
Supervisor del Departamento de Comunicaciones
hasta que esta empresa cerró sus oficinas en
esta ciudad en 1998, luego continuó enviando sus
trabajos a diferentes diarios de Colombia y más
tarde de Estados Unidos.
Se retiró en el 2002 y desde entonces trabaja
por su cuenta y envía algunos trabajos a
diferentes medios de comunicación.
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Estos son algunos de sus trabajos publicados en esta Web, actualizada al 24- Marzo - 2012
La violencia doméstica es mucho más común de lo que se cree y todos los días miles de mujeres mueren víctimas de este flagelo.
Una relación de pareja, donde existe el impulso incontrolable de la violencia, por lo general, termina en tragedia o separación, y aunque se intente recomponer, continuará siendo violenta.
En cierta ocasión, una mujer de unos 38 años de edad, con dos hijas adultas y un nieto, se separó del padre de sus hijas porque era un hombre violento que la golpeaba cada vez que discutían, es decir, todos los días.
Cuando quedó sola, comenzó a trabajar en el ramo de la confección industrial y diseño. Poco a poco, compró varias máquinas y llegó a tener siete empleadas trabajando para ella.
Sin embargo, quiso el destino que, después de varios años, un día se volviera a encontrar con su ex pareja, aquel hombre violento que solía resolver las cuestiones familiares a los golpes.
Él, que había quedado viudo, con cinco hijos pequeños, comenzó a reconquistar a su ex pareja.
Contradiciendo todas las leyes de la lógica, ya que el amor no entiende razones, ella lo aceptó a pesar de todo, borrando de su mente las amargas experiencias del pasado.
El hombre golpeador había aprendido desde niño a ser violento, porque había vivido en un ambiente de violencia.
Meses después de la reconciliación, la pareja optó por emprender una nueva aventura radicándose en otro país con sus respectivos hijos y nietos.
La mujer cerró su casa, abandonó sus dos perros y se despidió de su familia para irse del país a comenzar una nueva vida afectiva e iniciar una nueva empresa textil con su pareja, quien también trabajaba en ese ramo.
El futuro no presagiaba nada bueno para la mujer ya que muy contadas personas violentas pueden cambiar, sobre todo, con la pareja que ya ha sido víctima de maltrato, las probabilidades de cambio disminuyen drásticamente, porque el vínculo ya está viciado y enfermo.
Por otro lado, vivir en un país diferente, donde se habla otro idioma y tener muchos niños para atender que, además, no son propios; puede hacer trizas el más grande amor y terminar del todo con él, cuando el hombre comience nuevamente a actuar en forma violenta.
Las discusiones y los golpes no tardaron en aparecer y los hijos tuvieron que vivir experiencias difíciles y aprendieron a ser violentos también.
La felicidad, a costa de la desdicha de otros, es igual a querer sembrar sobre terreno minado. Niños infelices, animales abandonados como objetos que ya no se necesitan, y el fantasma de la violencia que se cierne en el horizonte y tristemente pone de manifiesto la inmadurez que demuestran los integrantes de la pareja que nunca aprendieron de su propia experiencia y decidieron voluntariamente correr el riesgo de volver a equivocarse dejando tras de sí víctimas inocentes.
Casos como el de esta pareja son muy frecuentes y muchas veces terminan en tragedia por la irresponsabilidad de un falso amor.
Para vivir en armonía, es necesario ser indulgente y tolerante, pues no debemos esperar que otra persona actúe igual que uno, ya que todos los seres humanos tienen su propia manera de pensar y por lo tanto, es normal que vean las cosas de forma diferente, lo cual debemos respetar.
No podemos esperar que si somos católicos, todos lo sean, o si somos demócratas o republicanos, pensar que somos los únicos que tenemos la razón o que porque somos de determinado país, eso nos hace mejores que otros seres humanos.
La tolerancia no es sumisión, es comprensión, amor y respeto hacia nuestros semejantes.
Así como recibimos de buen grado los elogios, también debemos aceptar las críticas, mientras éstas no sean mal intencionadas y, por ende, con el propósito de causarnos daño.
Si pensamos que la tolerancia es sinónimo de falta de amor propio, nos convertiremos a individuos rencorosos y agresivos. Si respondemos ojo por ojo, lo único que conseguiremos será vivir en un mundo de ciegos.
La tolerancia, lógicamente, tiene un límite, ya que no se debe soportar lo insoportable. No sería justo ni es ético.
Está bien defender con razones lo que consideramos justo, pero no está bien pretender imponer nuestros criterios a quienes piensen diferente.
El fanático, por regla general, es testarudo y no razona, por consiguiente, si no estamos de acuerdo con sus pensamientos, la mejor opción es ignorarlo, ya que jamás se llegará con él a acuerdo alguno.
Para vivir en armonía, es menester ser tolerante y beber de la fuente de la sencillez que hará ver nuestras limitaciones y nos otorgará el discernimiento que nos dará la inspiración para obrar con corrección.
Los hombres, dijo Séneca, deben estimarse como hermanos y conciudadanos, porque "el hombre debe ser cosa sagrada para el hombre".
La desproporción de la riqueza es injusta.
Aunque este es un fenómeno que siempre ha existido, la desproporción en la distribución de la riqueza, siempre ha sido, es, y será injusta.
Es injusto, por ejemplo, que un ingeniero que ha tenido que estudiar y muchas veces, a base de grandes sacrificios, logra obtener un titulo y con éste, un empleo que en ocasiones, no llega ni siquiera a cien mil dólares anuales, mientras un futbolista que ni siquiera ha terminado su escuela primaria y mucho menos pasado las puertas de una universidad, tenga ingresos multimillonarios.
No es malo ser rico, ni bueno ayudar al haragán, lo justo es que los ricos no desamparen a los menos favorecidos por la fortuna que sí quieren trabajar, fomentando la pequeña industria a través de escuelas vocacionales donde se puedan capacitar estudiando carreras técnicas y, de esta forma, en el futuro, poder iniciar sus pequeñas empresas para así poder salir de la miseria convirtiéndose, además, en personas productivas.
Los ricos y poderosos que no les importa el dolor de sus semejantes a quienes miran con desdén e indiferencia y solo piensan en acumular más y más, cuando les llegue la hora final, de nada les servirá ni el poder ni la riqueza y ni siquiera tendrán la satisfacción de haberle tendido la mano al más necesitado.
El gran poeta español, Don Ramón de Campoamor, dejó una frase escrita digna de ser tomada en cuenta que dice: "Si quieres llegar al cielo, debes de subir bajando, hasta llegar al que sufre, y darle al pobre la mano".
Si todos aportáramos un poco de acuerdo a nuestras posibilidades, en aras de un mundo donde hubiera menos sufrimiento, nuestro paso por la vida estaría justificado, de lo contrario, seríamos como flores marchitas que se lleva el viento, sólo dignas del olvido
Esto es algo que los políticos que llegan a elevadas posiciones deberían meditar y pasar a la historia por sus buenas obras, en lugar de ser recordados como personajes siniestros, mentirosos y corruptos.
Con el paso de los años, he llegado a comprender que nadie es dueño de nada, tan sólo usuarios y que el éxito es algo relativo.
Es innato en los seres humanos andar en busca del poder y la riqueza y los hombres, por lograrlo, muchas veces son capaces de asesinar y hasta de disponer de otras vidas iniciando guerras que sólo dejan desolación y sufrimiento.
Pero, al final de cuentas, nadie es tan rico y poderoso para poder comprar un instante más de vida y ni siquiera sabe, aunque esté rebosante de salud, cuánto le resta a su existencia. ¿Cómo saber si nos quedan veinte, diez, un año o quizás tan solo un instante?
El poder y el dinero hace muchas veces a los hombres indolentes y déspotas. Ellos lo pueden comprar casi todo, excepto un segundo más de vida.
Su dinero al llegar la hora final, pasará a otras manos. y después, a otras y así sucesivamente.
Por lo tanto, si tenemos lo básico para vivir decorosamente, ¿para qué queremos más si no pensamos compartirlo ayudando a los más necesitados? ¿Para qué tantas riquezas, para qué tanto poder si no existe en nuestras almas la inmensa dicha que nos proporciona la satisfacción de ayudar a quien más lo necesita?
Con el paso de los años, se va perdiendo paulatinamente lo que más queremos: los familiares y los amigos se enferman y fallecen, nuestra memoria se debilita, nuestros músculos, nuestra energía y nuestro físico se van deteriorando, aunque luchemos con todas nuestras fuerzas por retrasar lo inevitable.
Nuestras vidas son efímeras y pasajeras. Por lo tanto, es muy importante meditar antes de actuar o pronunciar palabra alguna que pueda herir a nuestros semejantes.
Vale más vivir con amor y dignidad y ganarnos el respeto de quienes nos rodean, que tener mucho poder y ser odiado.
EL SUICIDIO EN LOS ANCIANOS
Los índices de suicidio aumentan dramáticamente, especialmente entre los ancianos. Este es un problema muy serio al que casi no se le da publicidad.
Pero, ¿qué hay detrás de esta terrible decisión?
La mayoría de los intentos de suicidio no terminan en muerte. Muchos de estos intentos se llevan a cabo en una forma pasiva en que el rescate sea posible. Estos intentos a menudo representan un grito de desesperación en busca de ayuda
El abandono, el desamor, el dolor físico y la soledad, son factores determinantes para que los ancianos pierdan la ilusión de vivir y opten por terminar con sus vidas.
A veces hay señales que indican la posibilidad de un suicidio, como por ejemplo, regalar las pertenencias; un cambio repentino de comportamiento, cambios de humor repentinos y sin motivo, pérdida de interés en las actividades que antes disfrutaba; hablar de culpabilidad o desesperación, pero, sobre todo, hablar de la muerte, el suicidio, o el deseo de hacerse daño.
El deterioro del ser humano y los cambios que estos conllevan son parte de la vida. Sin embargo, es muy difícil culpar a alguien que en el ocaso de su vida lo ha perdido todo, y ya no tiene fuerzas para empezar una nueva vida.
Cuando alguien que en su juventud lo tuvo todo y al final se encuentra pobre, enfermo, abandonado, limitado y sin amor, es hasta cierto punto lógico que no le encuentre sentido a su existencia y opte por tomar la terrible decisión de terminar con su existencia.
Para evitar que este fenómeno continúe aumentando, es de vital importancia que las autoridades correspondientes vigilen muy de cerca el trato que se les da a los ancianos que viven en las residencias designadas para personas de la tercera edad, pues en algunas de ellas, los empleados encargados de cuidarlos, con frecuencia pierden la paciencia y los maltratan en lugar de hacerles menos triste la última etapa de sus vidas.
En esta época del año, la gente abarrota los Centros Comerciales adornados de luces y árboles navideños en busca de regalos para familiares y amigos. Pero también comida y licor en abundancia.
Pero, ¿qué es en esencia lo que se celebra? ¿Qué tienen que ver esos ancianos de barba blanca, traje y gorro rojo, cinturón y botas negras que fingen una risa tonta y que se ven por todos lados? ¿Y el árbol qué tiene que ver?
¿Qué es lo que se conmemora el día 25 de diciembre? ¿No es acaso el nacimiento de Jesucristo? ¿Qué celebrarán los dueños de negocios que ni siquiera pertenecen a alguna de las religiones cristianas?
Lo cierto es que el comercio se apoderó de esta festividad que debería ser de recogimiento, meditación y unión familiar, convirtiéndola en una fiesta pagana en la que participan no sólo personas ajenas al cristianismo sino también quienes dicen ser cristianas y la celebran dejándose llevar por los excesos. Comen de gula, consumen licor hasta perder el sentido de la responsabilidad y conducir sus vehículos en estado de ebriedad poniendo en riesgo no sólo sus vidas sino las de otros, se endeudan utilizando sus tarjetas de crédito hasta el tope para hacer regalos a familiares y amigos "para no quedar mal con ellos" y se olvidan que ésta es una fecha en que los regalos deberían ser única y exclusivamente para los niños.
Vale la pena reiterar, reflexionar y recordar que la Navidad es una festividad religiosa en la que se debe conmemorar el nacimiento de Jesucristo y no convertirla en un negocio para los mercaderes modernos que han desviado el sentido de esta fecha sagrada para aumentar sus riquezas.
¿Hasta dónde es ético prolongar el dolor de un enfermo terminal?
La sociedad siempre ha permitido quitar la vida a personas que han cometido delitos graves como método de castigo, pero no, como actos de piedad.
Es normal sacrificar a un caballo que se fractura una pata, pegándole un tiro para que cese el sufrimiento, mientras que a un ser humano que se retuerce de dolor ya en un estado terminal, le prolongan cruelmente su agonía a través de sistemas artificiales.
Sólo aquel que se encuentra postrado en un lecho del que ya jamás podrá levantarse a ver la luz de un nuevo amanecer y sus familiares, deberían tener la autoridad de decidir la solución final al tormento brutal de su existencia.
Se permite matar a un ser humano adulto por haber cometido un crimen y hasta al bebé que no ha nacido, cometiendo el crimen de abortarlo, pero no se acepta a aquel que se halla confinado en una cama, atormentado y sin esperanza alguna de recuperación, pueda terminar sus días con dignidad y la sociedad lo condena a coinvertirse en un cadáver que respira, ante el dolor inmenso y la impotencia de sus seres queridos.
¿Qué objeto tiene prolongarle la existencia a una persona que es presa de los más espantosos dolores? ¿para qué alargarle su terrible agonía, si los médicos pueden evitarsela expidiéndole un pasaporte al sueño eterno, a través de la eutanasia? Por supuesto, no asistidola a que muera por medio de una inyección letal, sino desconectándola de los aparatos que la encadenan artificialmente al tormento de la vida.
No se debe terminar con la existencia de alguien que se lo impiden sus creencias religiosas, pero, ¿quien lo pide a gritos? ¿hasta dónde es ético prolongar el tormento del enfermo condenándola a una muerte lenta y dolorosa causada por un mal incurable? ¿quién tiene al final de cuentas, el poder de decisión? ¿los legisladores, las autoridades eclesiásticas, o el afectado y su familia?
EL PRECIO DEL AMOR ES EL DOLOR
Es frecuente escuchar expresiones como: "La vida es linda", "Qué bella es la vida", "Cada día es un milagro", "Qué hermoso es amar", "Los hijos son bendiciones del Cielo" y otras por el estilo.
Pero, ¿quién en realidad es completamente feliz? ¡Nadie! Y mientras más se vive, más se sufre.
Se sufre el dolor de ver enfermos y morir a familiares y amigos, se sufre el deterioro físico y mental, se sufre la marginación por parte de la sociedad, ¿Es acaso esto la llamada felicidad?
Cada vez que un familiar o amigo cumple años solemos desearle muchísimos más de vida y es que muchas personas en realidad desean vivir largas existencias, pero, ¿a cambio de qué? De que su salud sea cada día más frágil, de que arrastren trabajosamente sus pies, muchas veces con la ayuda de un bastón como si el suelo que pisan tuviera magnetismo. su rostro coronado de arrugas y la fortaleza de otros días, declinada. Y su sonrisa, su sonrisa es tan sólo una mueca a la que asoma el llanto.
¿Y el amor? El amor va siempre ligado al dolor. Yo amé mucho a mis padres a pesar de que en un momento de pasión me condenaron al tormento de la vida y cuando falleció mi madre debido a una dolorosa y larga enfermedad, ante mi impotencia, yo también creí que moriría de dolor, tanto que hubiera preferido mil veces no haber nacido.
Yo no pedí nacer, nadie pidió mi consentimiento. Y sin embargo, aquí estoy, navegando hacia el mismo puerto al cual nos dirigimos todos: ricos y pobres, poderosos y débiles, hacia el puerto de la muerte.
Dios no tiene preferencias, porque si las tuviera, no sería justo. No obstante, a unos les da riquezas y a otros pobreza, unos tienen hijos saludables y otros niños que sin haber cometido pecado alguno, nacen con enfermedades dolorosas e irreversibles, rodeados de miseria.
Soy consciente que en las manos de Dios soy mucho menos que una brizna de arena del océano y, por lo tanto, no soy nadie para cuestionar sus designios. Pero me pregunto: ¿Por qué el Todopoderoso en su infinita justicia le da más a unos que a otros? Yo, con todos mis defectos, procuro repartir lo que tengo en iguales proporciones a mis hijos; si tuviera el poder, no le daría a uno más años de vida que a otro, ni más salud a uno que a otro, ni más felicidad a uno que a otro, todos tendrían exactamente las mismas oportunidades. No podría tener predilecciones.
Quien más vive, más sufre y quien más ama, más sufre. La razón es muy simple, quien no ama, es frío y no tiene sentimientos, por ende, no sufre cuando un familiar o amigo padece de una prolongada y dolorosa enfermedad ni cuando muere.
Muchas personas se casan porque creen estar enamoradas, otras, porque le temen a la soledad, estas últimas, tarde o temprano, dejarán sola a la persona a la que unieron su vida o viceversa.
Otras personas no unen su vida a otras por temor a las responsabilidades que el matrimonio conlleva y al dolor que genera.
Si alguien se queda solo para siempre, sufrirá solo y terminará su existencia igual.
Otro que opta por compartir su vida con otra persona, tendrá hijos, unos buenos y otros malos. Eso no es una escritura.
Quienes tienen hijos buenos, sufrirán cuando ellos sufran, cuando se enfermen, cuando tengan accidentes y cuando mueran. Quienes tienen hijos fríos y que tomaron un camino torcido, también sufrirán por su comportamiento y porque también tienen accidentes, se enferman y mueren.
Y al final de nuestras vidas, si hemos "tenido la suerte" de tener la compañía de una persona que unió su vida a la nuestra y nos dice el médico que sufre una enfermedad terminal y dolorosa, ¿qué nos espera? Más lágrimas de impotencia y desear que la muerte nos libere pronto de esta agonía ¿Qué podemos desear cuando nos quedamos completamente solos? ¿Cuando todos nuestros seres queridos que nos acompañaban se han ido para siempre?
Nadie nos pidió nuestro consentimiento para venir a este mundo lleno de dolor y de injusticias. La vida es dura, y a pesar de eso, todos queremos vivir largas existencias, excepto los suicidas que no soportan la vida cuando ésta ha perdido todo objeto.
¿Habrá alguien que es víctima de una gran injusticia o que sufre el dolor de ver a un ser querido condenado a una dolorosa y prolongada enfermedad decir que la vida es bella? Dicen los hijos son el fruto del amor, pero, ¿dirá acaso esto quien ve que sus pequeños desfallecen de hambre y no puede conseguirles un pan para mitigarla?
En este mundo de apariencias, la gente suele colocar en sus rostros caretas que aparentan una felicidad inexistente, porque temen ser compadecidos por los demás, como si el sufrimiento no formara
LA JUSTICIA Y LA INJUSTICIA
Los jueces y los miembros de los jurados tienen la enorme responsabilidad de condenar o absolver a una persona, es decir, tienen la potestad de disponer de la vida de ésta.
Muchas veces, personas inocentes han sido implicadas en delitos que no cometieron y no pocas han estado al borde de la pena capital, pero a última hora se han salvado. Otras veces, las autoridades han descubierto errores en el proceso y después de años se han enterado de que el supuesto delincuente es inocente. La pregunta es: ¿De qué manera pueden pagar a esa persona el daño que le causaron? ¿Cómo compensar su gran pena, el deterioro moral y sicológico, el dolor causado a sus familiares y el tiempo de su vida que perdió en la cárcel?
En ciertas ocasiones, el fiscal, es decir, el abogado acusador, es más hábil y convincente que el defensor, y no pocas veces trata de intimidar al acusado señalándolo, gritándole, y acorralándolo para hacerlo parecer como un ser malvado. Esa es su función y su victoria es que lo castiguen sin importar si es culpable o inocente, su conciencia en estos casos, poco o nada cuenta.
Pero hay algo terrible y de todos es sabido, tiene más posibilidad de salir en libertad culpable rico, que un inocente pobre, pues el primero puede darse el lujo de contratar a los mejores abogados, mientras que el pobre no puede hacerlo. Desafortunadamente, el dinero tiene el poder de comprar conciencias y por ende, permitir la impunidad.
¿Cuántos corruptos de cuello blanco se encontrarán en las calles gozando de su libertad impunemente, y cuántos humildes inocentes tras las rejas
El ingreso de una persona a la prisión supone el aislamiento afectivo y social, lo cual produce en ella una profunda depresión, deterioro moral y la pérdida de su autoestima
El preso común está vigilado continuamente por guardas que, por regla general, son seres crueles que exigen a los penados obediencia a sus órdenes, muchas veces arbitrarias
Fedor Dostoievski decía que lo peor de estar en la cárcel no es el encierro, sino la falta de privacidad.
Ser vigilado constantemente y no tener ni siquiera el consuelo del reposo de un sueño reparador, porque éste es interrumpido durante las rondas nocturnas con la luz de una linterna que encandila y destroza los nervios. no debe ser nada agradable.
¿Qué satisfacción sentirá un abogado que logra la absolución de un culpable? ¿Y qué satisfacción podrá sentir el abogado que hace condenar a un inocente?
Hay una frase que dice: "Es preferible absolver a un culpable que condenar a un inocente".
La enfermedad de Chávez es un misterio
Los medios noticiosos venezolanos y de otros países ya cansan pregonando el heroísmo de Chávez frente a un supuesto cáncer.
¿Es que acaso él es el único que padece esta enfermedad? ¿Cuántos niños se estarán muriendo allá mismo, en Venezuela a causa de este mal? ¿Cuántas personas se estarán muriendo por falta de atención médica y nadie los considera héroes?
Muchas personas que padecen enfermedades avanzadas, dolorosas e incurables pasan inadvertidas y muy pocas son atendidas como el dictador venezolano, quien se vale de su quebranto de salud para llamar la atención aparentando heroísmo.
Si el presidente bolivariano de verdad estuviera tan enfermo, ¿por qué hace planes a largo plazo y no cambia su actitud de prepotencia a la humildad?
Ser humilde no es sinónimo de debilidad, es ser menos hipócrita y más humano?
¿Será verdad su enfermedad o se tratará de una nueva estrategia para debilitar a la oposición
Lo cierto es que de él se puede esperar cualquier cosa, ¿por qué no ha dicho claramente qué tipo de cáncer tiene y en qué etapa se encuentra? Hace pocos días dijo estar totalmente curado, ¿será cierto? ¿Y que la quimioterapia a que dicen que está siendo sometido es una medida preventiva
El dictador tiene una gran habilidad para manipular. Se dice y se contradice y miente con una tranquilidad pasmosa. Aparenta tener una gran preocupación por el bienestar del pueblo, pero Venezuela, aún con riqueza petrolífera y los altos precios del crudo, experimenta profundos problemas económicos y la más alta inflación de América Latina
Los grandes magnates venezolanos han perdido la confianza y muchos de ellos han emigrado hacia otros países y los inversionistas extranjeros no quieren llevar sus capitales al país bolivariano por temor a ser expropiados de sus empresas como les ha pasado a otros en épocas recientes.
Es bueno recordar que cuando Chávez asumió el poder, el barril de petróleo rondaba los diez dólares, hoy ronda los cien, y el país no se ha visto beneficiado, como por ejemplo, Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos.
¿Por qué Venezuela no ha surgido como una potencia económica mundial y no sale de sus problemas económicos, siendo uno de los países con una de las mayores producciones de petróleo del mundo? ¿No será acaso por la ineptitud de su presidente que ha despilfarrado la riqueza del país? ¿Chávez tiene cáncer o será más bien él quien es un cáncer para su país?
Los venezolanos tienen la palabra.
EL SENTIMIENTO DE CULPA
El sentimiento de culpa es una pesada carga que mortifica a muchas personas por sucesos pasados que las hace sentir tristes, molestas y abatidas por algo que hicieron o se dejaron de hacer o por algo que dijeron y no se deberían haber dicho.
Todos los seres humanos con uso de razón, han experimentado en mayor o menor grado, sentimientos de culpabilidad los cuales muchas veces, se guardan dentro del corazón porque un falso orgullo que esclaviza, impide admitirlos. Lo mejor que se puede hacer para quitar la angustia que agobia, es buscar a la persona ofendida, admitir el error y pedirle perdón. Es algo muy difícil que requiere valor y humildad, pero efectivo.
Cada persona es un universo individual, pero nadie es igual a otro, ni siquiera dos hermanos gemelos que se criaron en el mismo medio ambiente son idénticos, algunas veces, ni siquiera parecidos. Por lo tanto, no todos sienten con igual intensidad la culpabilidad de determinada acción.
Ciertas veces, el sentirse culpable se manifiesta con el arrepentimiento, un sentimiento que a veces es tan fuerte, que puede conducir hasta al suicidio.
Si no se puede remediar un mal, lo mejor es no castigarse a sí mismo pensando en el error y no volverlo a cometer.
Don Ramón de Campoamor dijo: "No se echa atrás un río ni vuelve a ser presente lo pasado".
No es justo vivir atormentado por asuntos que quedaron sepultados en el pasado.
La regla de oro para evitar sufrir en el futuro el sentimiento de culpa, es muy sencilla: No hacer a los demás lo que no deseamos que nos hagan.
LA ENVIDIA, EL CÁNCER DEL ALMA
La envidia es un sentimiento muy común y de no ser dominado, puede llegar a ser supremamente destructivo.
Napoleón Bonaparte solía decir que la envidia es un sentimiento de inferioridad.
La envidia no es un sentimiento exclusivamente de personas adultas, ella comienza a manifestarse desde los primeros años de la vida. No es raro que un niño sienta rabia hacia otro que tiene la bicicleta que él no puede poseer. Lo peligroso en este caso, es permitir sus rabietas y pataletas sin brindarle una explicación con razones lógicas que él logre comprender para que así pueda aceptar una situación que lo hará madurar. De lo contrario, crecerá con una frustración y se convertirá en un adulto envidioso y rencoroso
Una cosa es reconocer las cualidades, el esfuerzo y el tesón de personas que han logrado objetivos, y otra muy diferente, envidiarlas.
El mayor castigo que le podemos imponer a una persona envidiosa que nos lanza venenosos dardos, es ignorarla.
El envidioso a veces se esconde detrás de una apariencia amigable y simpática demostrando por lo general, un respeto excesivo y una admiración que raya en adulación hacia los demás, pero en el fondo, es un ser que sufre con los éxitos de los ajenos y se alegra cuando fracasan.
Hay quienes, al ver que su vecino compró un auto nuevo brillante y reluciente, al menor descuido, le rayan la pintura porque la envidia los consume.
La envidia es el cáncer del alma, pero si nos proponemos y luchamos contra este terrible mal, lo venceremos.
No hay nada más satisfactorio que sentirnos satisfechos con lo que tenemos para poder disfrutar del día más importante: ¡Hoy!
EL COMPLEJO DE SUPERIORIDAD
El complejo de superioridad no existe, es tan sólo un disfraz con el que se cubre un alma mezquina.
Desafortunadamente, las personas que padecen el llamado complejo de superioridad son numerosas. Son seres miserables e infelices. Por lo general, envidiosos que viven una existencia llena de apariencias.
No es raro ver gente que al llegar a otro país en el cual se habla otro idioma, donde ven a sus habitantes de piel más clara, cabello rubio y ojos azules o verdes como seres superiores. Después de aprender unas cuantas palabras en el nuevo idioma, se hacen teñir el cabello y se colocan lentes de contacto de colores claros, ya no quieren pronunciar ni una sola palabra en su idioma natal, aunque tengan un acento más grande que una catedral.
Su terrible complejo de inferioridad, disfrazado con el de superioridad, hace que se sientan avergonzados de sus raíces, y por lo tanto, de sus progenitores.
Muchos empleados públicos que han logrado llegar a determinada posición a base de suerte, intrigas o adulaciones, se creen superiores a las personas que tienen que usar sus servicios. Casi ni siquiera contestan el saludo ni son capaces de mirar de frente a quienes le dirigen la palabra. Cuando hablan, lo hacen con monosílabos y como dando órdenes. Cuando estos individuos tienen a otros empleados bajo su cargo, gozan humillándolos, pero como les encanta ser halagados, tienen también sus preferidos, los hipócritas, aquellos le ofrecen la falsa miel de la adulación. Estas personas, cuando asisten a una reunión y tocan temas que desconocen, se sienten acorralados y agachan la cabeza, no en señal de humildad, sino de impotencia. Sudan, tiemblan, se sienten como hormigas, incapaces de abrir la boca y los minutos les parecen eternos.
La humildad no es sumisión, ni el abuso de poder, superioridad humana.
Por último, un consejo para las damas. Las bellas mujeres de piel canela lucen muy mal con el cabello rubio, deberían fijarse en que la mayoría de las reinas de belleza que han ganado el concurso de belleza universal, han sido en su mayoría, de cabello oscuro.
Ni todas las rubias son lindas, ni todas las morenas fea
Vida y muerte
Hay un tema del que nadie quiere hablar, pero el que todos debemos afrontar: la muerte.
Al nacer, todos firmamos un pacto y una cita inaplazable con ella. No obstante, hacemos planes y queremos acumular riquezas como si fuéramos a vivir eternamente, lo cual nos impide disfrutar del presente por estar pensando en el futuro.
Hay muchas sectas y religiones que aseguran tener la verdad absoluta, pero nadie en este mundo la tiene. Nadie sabe lo que en realidad pasa más allá de la muerte física. Ni los creyentes, ni los ateos.
Parece mentira, pero una de las religiones más numerosa, la Musulmana, siendo muy estricta en sus leyes, es también la más sanguinaria, la que menos respeta el valor de la mujer ni la de seres humanos que piensen diferente a ellos. Y sin embargo, dicen ser dueños de la verdad.
La Iglesia Católica, con sede en el país más pequeño del mundo -El Vaticano-, al contrario de las enseñanzas de Jesucristo, es poderosa y opulenta. El cuerpo cardenalicio no conoce la pobreza, aunque sí muchos sacerdotes que predican la fe en lugares remotos e inhóspitos, estos, a mi juicio, tienen mucho más mérito que los primeros.
La religión Protestante está fraccionada en varias y cada una tiene sus propias creencias.
Hay infinidad de sectas nuevas que aparecen de la noche a la mañana y se denominan a sí mismas como "Cristianas" -como si las grandes religiones: la Católica, la Ortodoxa y las Protestantes no lo fueran-, cuyos predicadores aseguran ser los únicos dueños de la verdad. Son expertos que engatusan a sus feligreses. Se pasean de un lado para otro, como fieras enjauladas, en sus escenarios, gesticulan, gritan, cantan, amenazan y piden dinero.
La lista de religiones y sectas es interminable, pero la pregunta es: ¿cuál de ellas tiene la verdad absoluta? ¡Ninguna!
Lo cierto es que la sed insaciable de riquezas y poder de los hombres que hace a los ricos más ricos y a los pobres más pobres, hace que vivamos en un mundo de injusticia en el que la mayoría vive en la extrema pobreza.
La mejor religión que puede practicar el hombre, no es la de asistir a los templos a agachar la cabeza en señal de falsa humildad, orar y darse golpes de pecho. La mejor religión es ser conscientes que somos entes perecederos, y que nadie, aunque fuera el poseedor de todas las riquezas del mundo, a la hora final, puede comprar un instante más de vida y que al ser conscientes de esta realidad, nos convierta en personas más solidarias con los demás seres humanos, especialmente, con los que más sufren.
Nuestras vidas tienen un límite que finaliza con el gran misterio de la muerte.
COSAS INSÓLITAS QUE PASAN EN PLENA CRISIS
Parece mentira que mientras el país afronta una gran crisis económica, una colosal compañía esté trasladando su división de rayos X digitales de Wisconsin a China.
Anne Le Grand, vice presidente y gerente general del cuidado de la salud de rayos X del planeta, está siendo trasladada de Waukesha, Wisconsin a Beijing, China, al igual que otros altos ejecutivos, incluyendo al jefe de finanzas y al jefe de mercadeo.
Le Grand informó que los productos de rayos X digitales desarrollados en China ya están siendo vendidos en África, el Medio Oriente y América Latina.
Pero como si esto fuera poco, la División que ha existido en Waukesha, Wisconsin durante 115 años, invertirá dos billones de dólares en la capital china, entrenará a más de 60 ingenieros y creará seis centros de investigación.
Esta es la misma compañía que el año pasado ganó más de cinco billones de dólares en Estados Unidos y no pagó ningún impuesto. La que genera muchos más empleos fuera de las fronteras
El Presidente estadounidense designó al alto ejecutivo Jeff Inmmelt para la creación de nuevos empleos, pero según parece, se le olvidó especificar en qué país.
Estas son las cosas insólitas e incomprensibles que últimamente suceden en Estados Unidos.
Dramático caso de una madre.
Ante el torrente de noticias pesimistas que leemos y escuchamos diariamente a través de los medios informativos y la incertidumbre de lo que pueda pasar en el futuro cercano, una dama se encuentra al borde de un colapso nervioso.
Se trata de una señora que tiene un hijo de más de veinte años quien, desafortunadamente, padece de una seria enfermedad que lo tiene postrado en una cama desde el día que nació. Es una persona completamente inválida y ni siquiera habla, es como un nené de seis meses. Por lo tanto, necesita atención permanente. Y lo más triste del caso, es que su enfermedad es irreversible. Su madre, que reitero, es una mujer valiente, dulce, luchadora y llena de amor por ese hijo, está enferma de los nervios porque si llegaran a recortar la ayuda a los discapacitados, esta madre se vería en serios problemas y sin saber qué camino tomar.
Antes de firmar cualquier recorte, los legisladores deben pensarlo mucho antes de hacerlo, pues es injusto e inhumano que pretendan prácticamente, aplastar a los más débiles.
Los recortes al presupuesto deben hacerse de manera que no se lastime tanto a los pobres. ¿Por qué no posponen durante un tiempo la carrera nuclear?¿Por qué no comienzan los recortes en la Casa Blanca y en el mismo Congreso? ¿Por qué no terminan de una vez por todas con esas onerosas guerras que no sólo están costando vidas, sino billones de dólares y no tienen cuándo acabar? ¿Por qué no gravan con impuestos más altos a los ricos y son los pobres quienes debemos pagar las consecuencias de los errores que han cometido, precisamente, los políticos ineptos?
El caso de la señora que tiene a su hijo enfermo, no es el único, hay muchos similares. También están preocupados los ancianos que tienen que vivir con pensiones de retiro microscópicas que escasamente les alcanza para sobrevivir al borde de la miseria, porque a pesar que el costo de la canasta familiar se ha incrementado, el Gobierno no ha tenido piedad y les ha negado durante dos años consecutivos un aumento que haga un poco menos agobiantes sus precarias condiciones económicas.
¿No existirá un solo congresista que sea capaz de levantar enérgicamente su voz en favor de los más necesitados?
UN INTRUSO LLAMADO CELULA
La hora de las comidas es sagrada y durante este tiempo nadie debería ser interrumpido por el timbre de un teléfono celular
Según informaciones, ya hay algunos restaurantes europeos en los que decomisan a los clientes sus celulares, para que así ellos puedan tener tranquilidad, mientras disfrutan del placer de comer, beber y conversar amenamente con los amigos, sin ser interrumpidos por los molestos timbres ni tener que soportar a personas dando vueltas como fieras enjauladas caminando por entre las mesas hablando a los gritos.
Es que en verdad es bastante molesto estar hablando con alguien y de pronto, ser interrumpidos por el molesto timbre del teléfono móvil y quedarnos con la palabra en la boca y, por lo tanto, perder el hilo de la conversación o el interés en ella, a causa del intruso aparato.
Naturalmente, el teléfono celular es muy útil y práctico cuando se le da un buen uso. Pero, desafortunadamente, parece que muchas personas no pueden vivir sin el dichoso aparato pegado a sus orejas a toda hora como si fuera un apéndice.
Y cada día es peor, antes la gente se alejaba a un rincón para hablar, pero ahora han perdido el respeto hacia los demás. Muchas personas gritan como locos sin importales el lugar donde se encuentren y han llegando al extremo de hablar y conducir el auto con una sola mano, mientras con la otra sostienen el celular, poniendo no solamente en riesgo sus vidas, sino las de otras personas
Indudablemente, el teléfono celular es un aparato de gran utilidad, pero sólo debería ser utilizado para llamadas breves o en casos urgentes.
La ancianidad en Estados Unidos
No se sabe hasta qué punto, para muchos ciudadanos valió la pena haber trabajado duro durante los mejores años de sus vidas y haber hecho los aportes correspondientes a la Agencia del Seguro Social, si al final de sus vidas, sus esfuerzos no son recompensados con justicia.
¿Es justo y equitativo que quienes trabajamos en este país, devengando un salario al equivalente actual de unos cincuenta mil dólares anuales durante muchos años, recibamos pensiones que oscilan entre los mil y mil doscientos dólares al mes y que, además, se nos deduzca de ellos casi cien para aportes al Medicare?
¿Es justo que otras personas procedentes de diferentes países, que llegaron ya mayores, reciban más de 700 dólares mensuales, Medicare, Medicaid, sellos de alimentos, rentas bajas y otras ayudas y, además, no tienen que pagar ningún deducible?
Yo, al igual que muchos ciudadanos, trabajé durante más de 40 años haciendo mis aportes correspondientes tanto al Gobierno Federal como a la Agencia del Seguro Social, no lo considero justo ni equitativo. Es más, considero que es una burla y que se está cometiendo una gran injusticia en contra de las personas mayores que habiéndoles negado por primera vez en la historia y durante dos años consecutivos, un aumento a sus mesadas.
Hay casos de personas mayores que han llegado a este país pedidas por sus hijos más para su propia conveniencia que para la de sus padres, pues -no en todos los casos-, los piden para que les cuiden los niños y se hagan cargo de los quehaceres domésticos sin tener que pagarle a nadie, pues sus padres se hacen cargo de estas labores y no cobran. No tienen necesidad, ya que reciben atención médica gratuita, ayuda económica y muchas veces, también pensiones de retiro que reciben de sus países de origen que les hacen llegar sus familiares a través de terceras personas.No obstante, el precio que tienen que pagar los ancianos es más alto de lo que reciben, pues en el ocaso de sus vidas, están siendo confinados a vivir encerrados, solos e inadaptados a un nuevo estilo de vida.
Quienes piden a sus padres, deben tener los medios económicos para hacerse cargo de ellos totalmente y que no se constituyan en una carga para el país, o mejor, para quienes pagamos impuestos.Si no pueden responsabilizarse por ellos, entonces deberían dejarlos tranquilos en sus respectivos países y si tanto los aman, enviarles dinero para que vivan decorosamente y no desarraigarlos de sus países en los que tienen sus amistades y sus vidas hechas
El Servicio de Inmigración y Naturalización, antes de emitir una visa, debería estudiarla perfecta y minuciosamente y no permitir que quienes reciben pensiones de retiro procedentes de otros países, reciban ayuda en éste.
Parece mentira, pero hay casos que quienes reciben pensiones de retiro por concepto de los aportes que hicieron al Seguro Social, viven peor que quienes nunca trabajaron.
El costo de vida se ha incrementado muchísimo en los dos últimos años y los retirados no hemos recibido un solo dólar de aumento durante este lapso de tiempo. Nos hemos convertido en seres desechables y olvidados.
Ante los poderosos políticos no valemos absolutamente nada ya que ni siquiera nos mencionan, simplemente no existimos.
Una cosa es vivir activos después del retiro, otra muy distinta tener que trabajar cuando se está enfermo y casi ya sin fuerzas, pero aparentando lo contrario.
Qué triste es ver a ancianos cansados, enfermos y sin esperanzas, arrastrar sus pies, mientras sacan carritos de los supermercados, muchas veces lloviendo o bajo un sol ardiente, para poder sobrevivir.
Qué triste terminar así la vida.
No todos los héroes son seres humanos...
Una conmovedora historia de autor desconocido traducida por José M. Burgos S.
James Crane trabajaba en el piso 101 de la torre 1 del World Trade Center de la ciudad de Nueva York.
James es un hombre ciego, por lo cual, tiene una perra de la raza golden retrieved llamada Daisy.
Luego que un avión impactara esta torre veinte pisos abajo, James se dio cuenta que estaba condenado a morir y en un acto de amor, permitió que la perra escapara. Daisy se alejó corriendo por el oscuro pasillo asfixiándose entre el humo del combustible, mientras su amo se quedó esperando una muerte segura.
Treinta minutos después, Daisy regresó acompañada por el jefe de James, a quien había ido a buscar en el piso 112. En su primera carrera, la perra condujo a James, a su jefe y a alrededor de 300 personas más fuera del edificio, pero ella sabía que su trabajo aún no había concluído, sabía que había otras personas atrapadas en el edificio en llamas, entonces, aún contra los deseos de su amo, corrió otra vez dentro de la construcción.
En su segundo intento, salvó 392 vidas. Pero no se detuvo, y nuevamente ingresó. Durante su carrera, el edifició colapsó. Cuando James lo escuchó, cayó de rodillas en medio del llanto.
Contra todos los pronósticos posibles, Daisy salió con vida, pero esta vez era llevada en los brazos de un bombero quien sudoroso y con lágrimas en los ojos dijo: "Ella salvó muchas vidas conduciéndolas fuera del edificio antes de quedar seriamente herida".
Daisy salvó finalmente otras 273 personas, pero sufrió graves daños por inhalación de humo, severas quemaduras en las cuatro patas, y una pierna fracturada, pero salvó 967 vidas
Daisy ha sido la primera canina civil en ganar la Medalla de Honor de la ciudad de Nueva York.
Continúa la carrera espacial, a pesar de la crisis.
No hay duda de que Estados Unidos está muy endeudado y que por esa razón quienes manejan la economía de esta nación, no han autorizado un justo aumento a las pensiones de retiro de las personas mayores que trabajaron y aportaron sus cuotas correspondientes a la Agencia del Seguro Social, tampoco han tenido piedad con los discapacitados ni con los desamparados. Sin embargo, la NASA lanzará al espacio el próximo cinco de agosto, una sonda espacial propulsada por energía solar con destino a Júpiter.
Este viaje de 3.200 millones de kilómetros tiene un costo aproximado de 1.100 millones de dólares. Más de mil millones que comenzarán a gastarse dentro de pocos días, mientras la nación tiene una deuda superior a 14.000 millones de dólares que afecta a todos los estadounidenses, especialmente, a los pobres.
Los graves problemas que afrontan las personas más necesitadas del país, el gobierno no los puede solucionar, porque estamos en medio de una tremenda crisis económica, pero sí hay más de mil millones de dólares para continuar la carrera espacial. Una carrera espacial que lleva más de medio siglo sin que haya habido ningún beneficio conocido para la humanidad.
No sé qué pensarán las personas que están siendo fuertemente afectadas por la actual crisis-que son la mayoría-, respecto a este despilfarro de dinero en época de recesión. ¿Será más urgente el envío de esta sonda que solucionar los problemas económicos que agobian a personas que están pasando grandes penurias y ven con angustia el futuro que les espera? ¿Por qué no suspenden los multimillonarios gastos que ocasiona la NASA, al menos por un tiempo?
Hay asuntos que no se pueden comprender, Estados Unidos pretende conquistar el Universo, pero es incapaz de solucionar los problemas de su propio territorio.
Bajo mi punto de vista, no es ético gastar el dinero a manos llenas en busca de lo incierto, mientras que los ancianos, los discapacitados, los enfermos mentales y los pobres en general, viven olvidados y casi en la inopia, pero tal parece que está primero la arrogancia que el respeto al ser humano.
Todo debe tener prioridades y la principal, debe ser el derecho a la libertad y a una vida digna. Todas las personas que dedicaron la mayor parte de sus vidas a trabajar con honestidad, merecen ser tratadas con consideración y respeto.
Incertidumbre y angustia en U.S.A.
Para un ciudadano común como yo, es muy difícil comprender cómo hará el gobierno para salir de la profunda crisis económica en que se encuentra.
Pensar que la solución está en reactivar la industria de la construcción es una utopía, ya que para nadie es un secreto saber que hay saturación y que en la actualidad hay muchos locales comerciales, casas y apartamentos desocupados y los bancos no saben qué hacer con los inmuebles que han reposeído. Por lo tanto, la solución no es construir más porque no hay a quién venderle, y esto los urbanizadores lo tienen bien claro y no van a tomar el altísimo riesgo de seguir construyendo cuando la oferta es mayor que la demanda. Por otra parte, los bancos están exigiendo muchos requisitos, y hasta cierto punto, tienen razón.
Ojalá esté equivocado -muchas veces lo he estado-, pero desde mi humilde punto de vista veo muy remota la posibilidad de que este país vuelva a ser la gran potencia económica del pasado. Y no es pesimismo, es que tengo varias razones para pensar así:
Primero, esta nación importa mucho más de lo que exporta, basta con ir a cualquier Centro Comercial para percatarnos de que en muy pocos artículos vemos las palabras "Made in USA" impresas en las etiquetas, lo cual indica que indudablemente, muchos industriales trasladaron sus fábricas a otros países en busca de mano de obra más barata. Lógicamente, este éxodo ha dado como resultado que dentro del territorio estadounidense hayan quedado muy pocas fábricas y naturalmente, la consecuencia ha sido que el desempleo crezca cada día más.
Segundo, mientras se mantengan guerras durante años que consumen millones de dólares por minuto y se inviertan miles de millones en la carrera espacial que carcomen la economía como un cáncer terminal, veo muy difícil que se pueda salir de la profunda crisis económica por la que atraviesa este país, la cual afecta más que todo, a los pobres.
En lo referente a la inmensa deuda externa, yo me pregunto: Si yo tuviera un edificio, una mansión de cinco millones de dólares, tres autos que valen un millón, una cuenta bancaria con cinco millones y, además, ingresos anuales de cinco millones, pero tengo una deuda de mil millones, ¿puedo considerarme un hombre multimillonario o un hombre arruinado? Guardando las debidas proporciones ¿No hay en este ejemplo algo en común con el problema financiero que afronta este país?
No soy político ni economista, pero como ciudadano común que vive dentro de una democracia, tengo derecho a hacer públicos estos interrogantes y otros que atañen no solamente a las personas mayores sino también a las que están discapacitadas que no pueden valerse por sí mismas. ¿Cuál será el futuro que les espera a estas personas que viven en el país más poderoso del mundo? Los poderosos que rigen los destinos de esta nación tienen la palabra.
En U.S.A. causa lástima los derechos de los mayores
Desde el día que llegué a este país -y de esto hace muchos años-, he cumplido con pagar mis aportes correspondientes a la Agencia del Seguro Social. Bueno, en realidad lo que hice fue prestarles mi dinero para que al cumplir mi edad de jubilación, pudiera ser acreedor a una pensión la cual, de hecho, tengo un derecho adquirido, y no hay que confundir este derecho con un acto de generosidad por parte del gobierno. Este no es ningún tipo de caridad o de limosna. No, señores, yo hice por adelantado mis aportes al Seguro Social, al igual que muchos ciudadanos para que en el ocaso de nuestras vidas se nos pagara una pensión, como también la tienen los ancianos de casi todos los países del mundo.
Los "beneficios" de los congresistas, merecen un capítulo aparte: atención médica gratuita, paquetes de jubilación con pensiones escandalosas, 67 días festivos remunerados, tres semanas de vacaciones pagadas, días de enfermedad ilimitados y otras prebendas que ignoro y tienen el descaro de llamar a mi retiro, "beneficio de jubilación".
Por favor, que alguien me explique qué es lo qué pasa con los poderosos que rigen el destino de esta nación, porque no logro comprenderlo.
Los legisladores dicen que el país está en la quiebra y que está en riesgo "la ayuda" a los ancianos, veteranos, huérfanos y desamparados.
En los últimos meses, esta nación ha ayudado a Haití, Chile, Pakistán y otros países para quedar bien ante la opinión pública mundial y además, continúa sosteniendo dos costosísimas guerras que están prácticamente perdidas, pero se olvida de los pobres que existen dentro de su propio territorio.
Literalmente, el despilfarro de dinero es de billones de dólares que se escapan sin control y los congresistas insisten en que sean los pobres quienes se sacrifiquen, no quieren por ningún motivo que se les impongan impuestos a los multimillonarios. Estos son intocables.
Los altos funcionarios del gobierno llaman "derechos de Seguridad Social y Medicare" a los fondos que la mayoría de nosotros hemos estado pagando durante toda nuestra vida laboral y que, por lo tanto, deberían ser sagrados e intocables, ahora, cuando dicen que hay que hacer recortes para aliviar la inmensa deuda que asfixia a este país, lo primero que se les ocurre es echar mano de nuestro dinero, ¿por qué tienen que comenzar sacrificando a los más frágiles quitándoles el dinero que ya aportaron para su retiro?
Parece mentira, pero en Estados Unidos hay personas que no tienen un techo que los cobije, hay niños que van a la cama con hambre, ancianos que tienen que vivir sin los medicamentos básicos, enfermos mentales abandonados a su suerte mientras se mantienen guerras que consumen millones de dólares cada minuto.
¿Alguien me puede explicar qué es lo que pasa? ¿Por qué, quienes ya pagaron por sus pensiones de jubilación durante muchos años están siendo amenazados, no sólo con negarles una vez más un aumento a sus raquíticas mesadas que ya no les alcanza ni para cubrir sus necesidades básicas, sino con recortárselas y hasta con suspender sus cheques?
Muchos ancianos están angustiados y se están enfermando de los nervios ante el incierto y desalentador futuro, pero esto, ¿qué les importa a los desalmados e ineptos políticos?
EL ENIGMÁTICO CÁNCER DE HUGO CHÁVEZ
Que yo sepa, nadie se recupera tan rápido de un cáncer como el dictador venezolano Hugo Chávez, quien manifestó que ya está libre de células malignas que amenacen su vida.
Es bien extraña esta enfermedad del mandatario venezolano. Primero, viaja a Cuba con un bastón y luego, anuncia que padece de cáncer, pero nunca ha dicho qué tipo de tumor le fue extirpado; segundo, o no confía en la medicina venezolana y viaja a la isla caribeña para continuar un tratamiento de quimioterapia, o algo oculta; tercero, este tratamiento es hecho en pocos días y de pronto, como un relámpago, aparece nuevamente en Venezuela diciendo que se encuentra libre de células cancerígenas.
¿Se le puede creer al presidente venezolano que constantemente se contradice y cuya fama de mentiroso es de todos conocida? ¿No será más bien una estrategia que busca distraer al pueblo venezolano y acallar la oposición para que ésta no adquiera fuerza y él quedar ante el mundo como "un valiente" que se enfrentó a una terrible enfermedad y la venció?
Valga reiterar que todo cabe dentro de lo posible y no sería raro que el mandatario esté utilizando una de sus tretas para levantar una cortina de humo para distraer a la opinión pública, ya que él sabe que la oposición no puede señalarlo porque existe la sospecha de su supuesta "enfermedad" y por respeto, deben permanecer en silencio, mientras él se recupera milagrosamente a pasos agigantados. De todas formas, la enfermedad de Hugo Chávez está envuelta de interrogantes y misterio.
No sería de extrañar que el dictador bolivariano saliera dentro de pocos meses a hacer campaña lleno de energía para su reelección prometiendo al pueblo venezolano esta vida y la otra.
LOS ANCIANOS Y EL SEGURO SOCIAL EN USA.
La indiferencia hacia los pobres por parte del gobierno y los políticos que prometen y olvidan fácilmente, es evidente.
¿Es acaso justo que se les negara un miserable aumento a los pensionados de al menos el equivalente al incremento a los precios de la canasta familiar durante dos años consecutivos, y en cambio, que los altos políticos jamás hayan intentado reducir en lo más mínimo sus exagerados gastos y continúen recibiendo jugosos salarios, utilizando jets privados, viviendo en lujosas mansiones, disfrutando de lujosos autos y yates y gastando el dinero de los contribuyentes a manos llenas? Y cuando se retiran, si es que algún día lo hacen, ellos si recibirán altísimas pensiones especiales que nada tienen que ver con el Seguro Social
¡Qué ironía, quieren que el país salga de la profunda crisis quitándole el dinero a los pobres!
Para ellos, a quienes les sobra el dinero, les es muy fácil decir que estamos encarando una profunda crisis y que "todos" debemos hacer "sacrificios" para salir de ella. Pero lo curioso del caso es que estos sacrificios siempre se les impone a los más débiles, a quienes verdaderamente trabajaron durante muchos años haciendo sus respectivos aportes a la Agencia del Seguro Social para poder recibir una modesta pensión de retiro muy inferior a sus últimos ingresos, pero no obstante, se resignaron a reducir sus gastos sin protestar y vivir de acuerdo a sus nuevos ingresos porque eran conscientes de ello.
Es necesario reiterar una y mil veces que los retirados, durante toda su actividad laboral productiva, siempre aportaron, al igual que los trabajadores activos actuales, pero teniendo en cuenta que los ancianos por su edad ya no son elegibles como trabajadores, cada año que pasa en lugar de mejorar su situación económica día a día se deteriora, al igual que su salud, ante la indiferencia del gobierno que sin piedad les ha negado durante dos años consecutivos el raquítico aumento a sus pensiones y posiblemente lo sigan negando "para aliviar la crisis", algo que jamás había sucedido en la historia del Seguro Social.
Claro que es necesario recortar gastos, pero no a costa de quienes hicieron sus aportes toda su vida laboral y hoy se encuentran cansados, enfermos, sin fuerzas para seguir luchando y hasta aguantando hambre. ¿Por qué los ancianos que hicieron sus contribuciones al Seguro Social durante 30, 40 o 50 años, y que no son responsables de los errores que se han cometido tienen que pagar los platos rotos? ¿Por qué los ricos no se sacrifican un poco? ¿Será que acaso un magnate que recibe cien millones de dólares al año no puede vivir con noventa?
No es justo que las personas de la tercera edad tengan que vivir restringidos, atemorizados y llenos de incertidumbre ante la posibilidad de que se les exija aún mayores sacrificios que irremediablemente los conduciría a la muerte.
¿Por qué y cómo envejecemos?
Desde el mismo momento en que nacemos, comenzamos a recorrer el sendero que, inevitablemente, nos conduce a la muerte, y si llegamos a edad avanzada, por ley natural, tendremos que pasar por el proceso de envejecimiento, el cual es inherente a todos los seres vivos, pero los únicos que somos conscientes y nos preocupamos por este cambio, somos los seres humanos.
Los hombres comienzan a preocuparse por el envejecimiento cuando llegan aproximadamente a los treinta y las mujeres a los veinticinco o antes.
Casi todos al llegar a los cincuenta, se aterran al mirarse en el espejo y descubrir una nueva cana o una leve arruga, entonces toman medidas para retrasar lo que tarde o temprano llegará, la ancianidad. Lo cierto es que, aunque tratemos de negarlo, no podemos evitar que cada día que pase seamos más viejos, pero sí podemos evitar que el miedo y la tristeza nos traumatice, aceptando que cada etapa de la vida tiene nuevos valores.
Pensar que el envejecimiento trae consigo dolores, achaques y soledad, sólo hará que nos invada la nostalgia y la melancolía.
No podemos permitir que pensamientos negativos nos roben la alegría pensando en el envejecimiento. Quizás la mejor manera de cambiar esta visión en una simple pregunta: ¿Cómo nos gustaría vivir cuando lleguemos a la ancianidad? Pocos jóvenes se hacen esta pregunta porque ven a la vejez como algo muy lejano, pero lo cierto es que antes de lo que se imaginan, entrarán a formar parte de la llamada edad dorada, tercera edad o, dicho en otras palabras, en el ocaso de la vida, porque ésta es un relámpago.
La vida no es estática, es mutante, es un continuo movimiento, de tal modo que la generación de hoy es diferente a la anterior y la próxima será diferente a la presente.
A pesar del interés que el envejecimiento ha despertado en el mundo científico, todavía se desconoce el mecanismo exacto por el que se envejece, aunque todos los estudios coinciden en afirmar que existen agentes como el alcohol, el tabaco, y las diferentes patologías que aceleran el proceso del envejecimiento y acortan la vida
Todos los seres vivos seguimos un proceso: nacer, crecer, madurar, envejecer y morir.
Existen diferentes tipos de edades: la cronológica que se determina por la fecha de nacimiento, la biológica que está ligada al grado de envejecimiento, la que es muy difícil de determinar y la sicológica, la cual obsesiona a las personas hasta el grado de someterse a peligrosas cirugías con tal de tener una apariencia juvenil. Hay individuos que debido a sus genes y a su disciplina llegan a edad avanzada en excelentes condiciones físicas y mentales, otras, por el contrario, envejecen rápidamente, bien sea porque tienen una salud precaria, lo cual está fuera de su control, pero hay otras que simplemente no se cuidan. No les llama la atención someterse a una dieta balanceada, no les agrada el ejercicio, pero sí una vida desordenada: trasnochan, consumen licor, narcóticos, tabaco y otros vicios que los transforma en ancianos enfermos y prematuros.
Por eso es frecuente ver a personas rayando los ochenta llenos de energía y mentes brillantes y sonrisas en sus rostros porque han llevado vidas ordenadas y otros, que no llegan a los cuarenta, cuyos rostros reflejan amargura, seres convertidos en fantasmas de un ayer reciente, porque no fueron capaces de llevar una vida disciplinada.
Podemos cambiar nuestra edad mental, biológica y sicológica, de acuerdo a nuestro comportamiento, la única que jamás podremos modificar es la cronológica.
Pero por bien que lleguemos a la vejez, es muy importante comportarnos de acuerdo a la madurez que nos ha dado la experiencia y no caer en el ridículo, actuando como adolescentes, cuando hace mucho tiempo dejamos de serlo.
Cada nuevo día es un regalo, un nuevo amanecer, una nueva oportunidad para procurar ser felices y regalar una sonrisa sin importar la edad.
SOBERBIA E INDIFERENCIA
La soberbia es una actitud inherente a aquellos individuos que su egolatría los lleva al convencimiento de que son superiores a quienes los rodean. Y si tienen un cargo de mando, se creen autorizados para despreciar y humillar a los demás. No toleran que se les contradiga, porque están convencidos de que su palabra es la ley y como tal, hay que acatarla.
Desafortunadamente, en Estados Unidos se ha incrementado el número de pobres, y la causa es que la voracidad de los ricos es insaciable y no les importa el sufrimiento de los más necesitados.
Está comprobado que los poderosos, los que rigen los destinos del país, tienen mucho amor al dinero que les sobra, pero carecen de sentimientos y amor al prójimo, pues son indiferentes a su dolor.
Muchos trabajadores que, ilusionados con tener un estatus de vida decorosa para cuando salieran pensionados, invirtieron sus ahorros en un famoso plan de ahorros llamado 401K, pero no contaron con que la bolsa de valores se desplomaría y sus ahorros quedaron reducidos a nada, o casi nada.
Estas personas que entregaron sus vidas al trabajo honrado durante la mayor parte de sus vidas, hoy viven sin ahorros, con pensiones miserables y cada día más pobres, porque el gobierno a través del Seguro Social les ha negado durante dos años consecutivos el aumento que les correspondía por concepto al alza en los precios de la canasta familiar.
Pero, ¿Qué político importante habla de ellos? ¿Quién se preocupa porque tengan una vida digna en el ocaso de sus vidas? ¡Nadie! Los políticos que tanto prometen -y no cumplen-, han olvidado que las personas de la tercera edad pueden definir con sus votos la elección de un mandatario, pero los mayores han perdido la fe en los candidatos, ya que estos ni siquiera los mencionan en sus campañas.
Muchos ancianos están cansados, decepcionados y tristes. Ya no tienen fuerzas para luchar y han perdido la esperanza, la fe y hasta las ganas de vivir.
LOS INMIGRANTES ANCIANOS.
El Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos permite el ingreso legal a personas ya mayores, siempre y cuando éstas sean padres de ciudadanos estadounidenses, en tanto que a jóvenes capacitados para trabajar y con pasado judicial completamente limpio, les ponen muchas trabas.
Para las personas mayores, es muy difícil adaptarse a una nueva y fría sociedad que los ignora y comenzar una nueva vida en un país en el que ni siquiera hablan su idioma y donde es nada fácil comenzar nuevas amistades.
Es muy difícil ser feliz en un país donde sus familiares no les pueden prestar la atención que ellos tanto necesitan, porque están ocupados en sus trabajos para poder subsistir, en tanto que ellos se quedan en un apartamento o en una casa completamente solos, muriendo de tristeza y de melancolía.
Es natural que quienes llegan ya ancianos a cualquier país, se sientan solos, tristes y con la nostalgia de la tierra en la que siempre vivieron. Además, más temprano que tarde se convertirán en una carga para el Estado, pues ellos, o mejor, sus hijos, sólo esperan a que presenten el examen para tomar la ciudadanía estadounidense y así adquirir el derecho a reclamar ayuda suplementaria, servicios médicos y sellos de alimentos, sin haber trabajado un solo día en el país que los acogió.
Pero la culpa no la tienen los ancianos, la culpa es de sus hijos quienes, en un acto de egoísmo irreflexivo, en lugar de dejarlos en paz en sus respectivos países, los traen a vivir una existencia de amargura porque no les pueden ofrecer lo que más necesitan: amor y compañía. Algunas veces los traen, más por conveniencia que por amor, para que ya en el ocaso de sus vidas, cuiden a sus nietos mientras ellos trabajan.
Estamos experimentando una profunda crisis económica, y el Servicio de Inmigración y Naturalización permite el ingreso de personas mayores de sesenta años, a sabiendas de que se convertirán en una carga para el país.
Si los hijos quisieran verdaderamente a sus padres, les enviarían dinero y los dejarían en paz en sus países de origen, visitándolos cada vez que puedan y no los sacrificarían condenándolos a terminar sus vidas encerrándolos dentro de cuatro paredes hasta que la muerte llegue.
Hay dos tipos de orgullo, uno bueno y otro malo. El orgullo bueno es aquel que no incomoda a los demás, por ejemplo decir, "me siento orgulloso de la decorosa actuación que tuvo mi país en los juegos olímpicos" o "me siento orgulloso de las notas que obtuvo mi hijo en el examen final", "me enorgullezco de contarme entre tus amigos", y, como estos, hay cantidad de ejemplos.
Pero el otro orgullo, aquel en el que están presentes la prepotencia, la soberbia, la falsa vanidad y la fanfarronería, causa fastidio y rechazo.
Hay quienes presumen de méritos inmerecidos e inexistentes, pues quieren exhibir una falsa apariencia de lujo, intelectualidad y poderío, pues desean ardientemente ser admirados por cualidades de las cuales carecen. Cualidades que sólo existen en su imaginación. Parecen pavos reales parados sobre un basurero.
La verdad es que nadie es inmune a los halagos, a todos les agrada que otros los admiren. Eso lo saben los aduladores que no pierden la oportunidad de alabar a los más poderosos, para ganarse sus favores.
El orgullo es una especie de vanidad, y las mujeres por naturaleza son vanidosas de su belleza. Eso lo saben los laboratorios de productos cosméticos y se aprovechan de eso para, a través del radio, la televisión, las revistas y los periódicos, cautivarlas, haciéndoles creer que lucirán aún más bellas y prolongarán su juventud, usando sus productos, que suelen ser caros, inútiles y hasta venenosos, pero ellas, ingenuamente, piensan que entre más caros son mejores. Sin embargo, al mirar los ingredientes, a veces son los mismos que contienen otros cosméticos más baratos.
La modestia es buena, pero el exceso de humildad puede ser tan destructiva como lo es el orgullo. Es signo de mal gusto y prepotencia proclamar que uno está por encima de los demás porque tiene más dinero, porque es más intelectual, o porque es mejor parecido, pero irse al otro extremo, es denigrante. Jamás se debe perder la autoestima hasta el punto de considerar que uno no es digno de merecer el respeto y afecto de los demás, ni de alcanzar metas que lo conduzcan a la anhelada felicidad.
Las personas que tienen baja su autoestima o amor propio, permiten que otros las maltraten. Su complejo de inferioridad las convierte en víctimas voluntarias.
El gran filósofo griego, Aristóteles, decía que la virtud es el justo medio. Es decir, no pecar ni por exceso ni por defecto.
Es muy importante cuidar nuestras palabras, pues ellas son el espejo del alma. No debemos adular, pero tampoco debemos humillar. Debemos respetar, para exigir respeto.
Lamentablemente, en los tiempos modernos. quizás debido a la televisión, se ha incrementado mucho el narcisismo y el público tiene mucho que ver en este fenómeno, pues han "divinizado y endiosado" a actores, actrices, cantantes y demás personajes de la farándula.
Muchas personas, cuando están en la prosperidad, olvidan que todos, absolutamente todos, tenemos una misma meta final de la que no podemos escapar: la muerte.
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